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Músicos lesionados por sus instrumentos

Tres de cada cuatro profesionales han padecido algún deterioro por su trabajo, que en muchos casos les impiden seguir tocando.

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AGENCIA SINC
10 de mayo de 2016 - 07:21 p. m.
Músicos lesionados por sus instrumentos
Foto: ISTOCK;MidoSemsem
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Tres kilos de saxo rodean el cuello de su dueño con una correa. Medio kilo de violín –sin mentonera– se sostiene por un juego de mandíbula. Una viola de un kilo y un violonchelo de nueve lo acompañan las cuerdas. El peso es un detalle importante en la calidad de un instrumento. Sin embargo, pocas veces se piensa en las consecuencias para la salud de llevarlo colgado del cuello o sostenido con la cabeza ladeada para tocarlo durante las horas y horas de ensayo que requieren movimientos de labios y manos ágiles.

Desde la época de los grandes pianistas alemanes y austríacos hasta el día de hoy, los problemas de dolor causados por tocar un instrumento siempre han sido habituales entre los profesionales.

La Federación Estadounidense de Músicos encargó en 1988 una encuesta nacional entre casi 50 orquestas para conocer la salud de más de 2.000 artistas. Un 82 % había pasado por incidentes médicos, mientras que tres cuartas partes declararon tener al menos un “problema serio” con consecuencias para su interpretación. Además, la mitad de ellos sufrían dolor musculoesquelético en zonas que coincidían con las áreas donde interpretaban el instrumento, como los dedos, la mano, el cuello y la espalda.

Tres de cada cuatro concertistas han tenido problemas de salud. En Cataluña, Jaume Rosset, director médico del Instituto del Arte de Terrassa, un centro asistencial pionero en España, llevó a cabo un estudio similar con 1.639 músicos. Tres de cada cuatro encuestados aseguraban tener o haber tenido algún problema durante su carrera musical, mientras que al 37,3 % de ellos les supuso un empeoramiento de la técnica, según recoge en un estudio publicado a finales de 2010.

Las lesiones van en aumento y las más comunes se localizan en el sistema musculoesquelético, sobre todo entre los intérpretes de instrumentos de cuerda, tal y como recoge en un trabajo Han-Sung Lee, de la Escuela Médica de la Universidad de Ulsen en Seúl (Corea del Sur).

Los buenos hábitos, entre los que se destaca la higiene postural, pueden evitar los problemas y dolores asociados a tocar un instrumento.

Limitar la práctica diaria del instrumento, evitar la monotonía, hacer ejercicios mecánicos de los dedos, aportar aspectos de teoría musical en la práctica, prestar atención a las cuestiones de salud haciendo estiramientos y paseos regulares al aire libre, son elementos que contribuyen a desarrollar una mayor resiliencia y acelerar el ritmo de aprendizaje.

Rosset recuerda que “la música siempre se ha asociado con bienestar y equilibro emocional”, quizás por eso es “difícil que los músicos y su público reconozcan los riesgos que tiene para la salud”.

Por AGENCIA SINC

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