Este lunes, la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó la edición número 11 de su Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE). Un manual que tiene como objetivo codificar las diferentes afecciones comparando y compartiendo datos de manera consistente y estándar entre hospitales, regiones y países en distintos períodos de tiempo.
Publicada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), esta clasificación permite la conversión de los términos diagnósticos desde palabras a códigos alfanuméricos para facilitar su almacenamiento y examen: contiene alrededor de 55.000 códigos únicos para lesiones, enfermedades y causas de muerte. Dos novedades aparecen en este nuevo catálogo: la salida de la transexualidad de la lista de enfermedades mentales y el trastorno mental causado por adicción a los videojuegos.
En el caso de la transexualidad, la OMS llevaba once años discutiendo este diagnóstico, considerado un desorden de la identidad de género. La reciente decisión significa una victoria para las luchas LGTBI, quienes reclamaban que saliera de la lista de enfermedades mentales y entrara en la de los comportamientos sexuales.
Por otro lado, el caso de los videojuegos fue más inesperado. El Dr. Vladimir Poznyak, miembro del Departamento de Salud Mental y Abuso de Sustancias de esta organización fue quien propuso el nuevo diagnóstico ante la Asamblea Mundial de la Salud. El resultado fue "trastorno de los juegos", una condición de salud mental que, de acuerdo con Poznyak, "no está creando un precedente, sino que la OMS ha seguido las tendencias, los desarrollos, que han tenido lugar en las poblaciones y en el campo profesional".
La CIE se traduce a 43 idiomas y su anterior versión, publicada hace 28 años, ha sido utilizada en más de 120 países. Hoy se ha hecho pública la undécima versión, llamada CIE-11, que lleva más de una década en desarrollo.
Para los expertos, es importante porque proporciona un lenguaje común para informar y controlar las enfermedades. Además, es utilizada por las aseguradoras de salud cuyos reembolsos dependen de su codificación; los gerentes de programas nacionales de salud y especialistas que analizan la salud global y determinan la asignación de recursos.
Sin embargo, no será hasta mayo de 2019 cuando se presente en la Asamblea Mundial de la Salud para su adopción por los estados miembros, y entrará en vigor el 1 de enero de 2022. El lanzamiento previo esta semana permitirá a los países planificar cómo usar la nueva versión y capacitar a los profesionales de la salud.
Visión actualizada de los patrones de enfermedad
La nueva CIE-11 incorpora los últimos avances en medicina. Por ejemplo, los códigos relacionados con la resistencia a los antimicrobianos están más en línea con el Sistema Mundial de Vigilancia de la Resistencia a los Antimicrobianos (GLASS, por sus siglas en inglés).
Además, es capaz de capturar mejor los datos relativos a la seguridad en la atención médica, lo que significa que las situaciones innecesarias que pueden dañar la salud –como flujos de trabajo inseguros en hospitales– se pueden identificar y reducir.
Asimismo, la nueva CIE incluye nuevos capítulos. Por ejemplo, uno sobre medicina tradicional, usada por millones de personas en todo el mundo; y otro sobre salud sexual, que reúne condiciones que previamente se categorizaron de otras maneras (como la incongruencia de género, que anteriormente se encontraba en salud mental) o se describieron de forma distinta (como el trastorno de juego, que se ha agregado a la sección sobre trastornos adictivos).
Un principio clave en esta revisión fue simplificar la estructura de codificación para que los profesionales registren más fácilmente las condiciones. “La ICE es una piedra angular de la información de salud y su nueva versión ofrecerá una visión actualizada de los patrones de la enfermedad”, concluye Lubna Alansari, directora general adjunta de la OMS para Métricas y Mediciones de Salud.