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Casi 1.500 colombianas, víctimas de los fallidos implantes mamarios PIP amanecieron este jueves con un anuncio que podría frenar los pagos que estaban recibiendo por indemnizaciones.
Un tribunal de apelaciones francés eximió ayer a la compañía alemana TÜV (Technischer Überwachungsverein), encargada de certificar la calidad de las prótesis mamarias fraudulentas PIP, de cualquier responsabilidad en el caso.
En 2013, como fallo de primera instancia, el Tribunal de Comercio de Toulon (Francia) condenó a TÜV y a su filial francesa a pagar 3.400 euros a cada una de las 1.700 víctimas, de las cuales 1.486 son colombianas.
El fallo de esta demanda, liderada por un equipo de abogados entre los que se encuentra la colombiana Natalie Lozano, obligó a que TÜV pagara hasta la fecha un total de 5,8 millones de euros en indemnizaciones.
Pero este jueves, el tribunal de apelación de Aix-en-Provence consideró que TÜV, en contravía de lo que habían fallado lo jueces de Toulon, sí "respetó las obligaciones que le incumben como organismo certificador" y "no cometió faltas que impliquen su responsabilidad civil".
En un primer momento, y sin que se haya conocido el fallo en su totalidad, voceros de TÜV insinuaron a las agencias de noticias que las víctimas que ya habían recibido indemnizaciones tendrán que devolverlas.
Pero según informó en un primer momento la agencia de noticias AFP, el veredicto de este jueves del tribunal de apelación de Aix-en-Provence (sur de Francia) supone que las víctimas que ya habían recibido indemnizaciones tendrán que devolverlas. “Técnicamente, las personas deben devolver ese dinero, pero ninguna decisión ha sido tomada con respecto a una demanda de rembolso", dijeron a la AFP fuentes cercanas a la compañía.
El escándalo de las prótesis mamarias de la fábrica Poly Implant Prothèse (PIP) fue descubierto en marzo de 2010. La empresa utilizaba un gel de silicona no homologado para uso médico en vez del gel Nusil autorizado, que declaraba utilizar.
TÜV celebró la decisión con un comunicado en el que asegura que "el fraude cometido por PIP no era perceptible" y no podía ser detectado "con los medios que la reglamentación otorga a los organismos" de control. Según la defensa, la empresa certificadora alemana debía controlar los documentos del fabricante, y no la silicona utilizada.
En Colombia se estima que 15.000 mujeres son víctimas de las prótesis defectuosas y en el mundo la cifra se multiplica a 500.000.
Teniendo como referente el fallo en primera instancia que en 2013 favoreció al primer grupo de víctimas, este año la abogada colombiana Natalie Lozano presentó una segunda demanda ante el tribunal de Tribunal de Comercio de Toulon en contra de la misma TÜV.
En total, 6.157 mujeres de 40 se sumaron a este nuevo proceso. La mayoría de víctimas reclamantes siguen siendo las colombianas con casi 4.500 afectadas, seguidas australianas, estadounidenses, venezolanas y británicas.