
Algunos de los bebés prematuros necesitan oxigeno como apoyo para respirar. /Mauricio Alvarado.
Foto: Mauricio Alvarado Lozada
En el Programa Canguro del Hospital Universitario San Ignacio es un día cualquiera. La sala de espera está llena. Mujeres con bebés en brazos ocupan cada silla disponible; algunas están solas, otras llegan acompañadas por sus parejas, sus madres o sus suegras. Entre pañaleras, cobijas y termos, sostienen a niños diminutos que duermen, lloran o buscan el pecho. Algunos, los más pequeños, están conectados a una pipeta de oxígeno. Muchos están bajo una faja elástica que los mantiene firmes contra el torso de su madre mientras se alimentan, piel...
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