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El cáncer de mama está afectando cada vez más a personas jóvenes y con malos hábitos

Una revisión de los diagnósticos y la mortalidad por cáncer de mama en los últimos 30 años revela cambios importantes en los factores de riesgo de esta enfermedad.

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03 de marzo de 2026 - 09:54 p. m.
Las falencias en los sistemas de salud de países de bajos ingresos, que impiden una detección temprana, estarían jugando un papel clave en la mortalidad por cáncer de mama.
Las falencias en los sistemas de salud de países de bajos ingresos, que impiden una detección temprana, estarían jugando un papel clave en la mortalidad por cáncer de mama.
Foto: Klaus Nielsen en Pexels - Klaus Nielsen en Pexels
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La preocupación de médicos oncólogos y epidemiólogos en el mundo por el cáncer de mama es cada vez mayor. Solo en 2022, 670.000 personas en el mundo murieron a causa de esta enfermedad, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), y se diagnosticaron 2,3 millones de casos, siendo el tipo de cáncer más diagnosticado.

La organización explica en su página web que el cáncer de mama “es una enfermedad en la que células de la mama alteradas se multiplican sin control y forman tumores que, de no tratarse, pueden propagarse por todo el cuerpo y causar la muerte”.

Algunos de los factores de riesgo para el cáncer de mama los conocemos desde hace tiempo. Afecta principalmente a mujeres, que representan el 99 % de los casos, y es más probable que se desarrolle con el envejecimiento.

Por eso, las guías de diagnóstico recomiendan que los sistemas de salud implementen mamografías de rutina en mujeres a partir de los 40 o 50 años, con el fin de realizar diagnósticos tempranos de la enfermedad.

Pero parece que las características de la población más afectada por el cáncer de mama están cambiando, haciendo un llamado a tomar medidas para mejorar su diagnóstico. Así lo asegura una revisión sistemática sobre el cáncer de mama publicada recientemente en The Lancet, una de las revistas científicas más prestigiosas del mundo.

Los investigadores analizaron varios indicadores de cáncer de mama en 204 países entre 1990 y 2023, recopilando datos de diagnóstico, mortalidad, años de vida perdidos, entre otros. Lograron identificar algunas tendencias que llamaron su atención: la enfermedad está afectando cada vez a más mujeres jóvenes y el panorama es más preocupante en países de ingresos bajos.

Las estimaciones del estudio aseguran que para 2023 se diagnosticaron 2,3 millones de casos y murieron 764.000 personas por cáncer de mama. El punto clave, de acuerdo con los investigadores, está en que las tasas de incidencia estandarizadas por edad (la cantidad de personas que se diagnostican por grupo de edad) están presentando variaciones importantes.

En 2023 se presentaron 161 casos de cáncer de mama por cada 100.000 mujeres mayores de 55 años. Esta es una tasa alta, pero que se ha mantenido relativamente estable durante el período analizado por los científicos. Lo que prueba es que el envejecimiento sigue siendo un factor de riesgo clave.

Para el mismo año, se presentaron 50 diagnósticos de cáncer de mama por cada 100.000 personas entre los 20 y los 54 años. Aunque se trata de una tasa mucho más baja que la de las personas mayores de 55 años, esta no ha sido estable en los últimos 30 años, sino que ha aumentado.

Las desigualdades que revela el cáncer de mama

Hay varias brechas importantes por analizar, dicen los autores del estudio, en el crecimiento del diagnóstico de cáncer de mama en personas más jóvenes.

Por una parte, porque los datos muestran que los países de ingresos más altos tienen la tasa más alta de diagnósticos de cáncer de mama por grupos de edad. Sin embargo, también tienen las tasas más bajas de mortalidad. Esto se explica por un “éxito en la detección, el diagnóstico y el tratamiento” de la enfermedad.

El panorama es muy distinto en los países de ingresos bajos. Allí, las tasas de diagnóstico por grupos de edad también han aumentado, pero ha crecido simultáneamente el número de personas que mueren por cáncer de mama. De acuerdo con el estudio, en estos países se concentran los mayores incrementos en el diagnóstico y la mortalidad.

Esto, aseguran, es un indicador de “deficiencia en los sistemas de salud”, que no tienen la capacidad para hacer una detección temprana, reduciendo el éxito de los tratamientos e incrementando la mortalidad.

“La creciente carga de cáncer de mama, que afecta desproporcionadamente a algunas de las poblaciones más vulnerables del mundo, exacerbará aún más las desigualdades en salud en todo el mundo si no se toman medidas inmediatas y decisivas”, escribieron los autores.

A todo esto se suma una problemática más. Al envejecimiento se están sumando otros factores de riesgo claves, como el consumo de tabaco y alcohol, los altos índices de azúcar en la sangre y el consumo de alimentos nocivos para la salud.

Si no se toman medidas para fortalecer los sistemas de salud en los países de bajos ingresos, en los que está creciendo la mortalidad, el mundo se quedaría lejos de alcanzar la reducción anual del 2,5 % de las muertes por cáncer de mama.

Bajo este panorama, concluyeron, en 2050 se estima que habrá 3,56 millones de casos diagnosticados y 1,37 millones de muertes.

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