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El mayor estudio sobre Parkinson confirma que hombres y mujeres lo viven de forma distinta

Un análisis de casi 11.000 pacientes revela diferencias en síntomas, factores de riesgo y evolución del Parkinson según el sexo.

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29 de marzo de 2026 - 07:36 p. m.
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La enfermedad de Parkinson es el trastorno neurológico de más rápido crecimiento, con más de 10 millones de casos en todo el mundo. Se trata de una afección cerebral que causa trastornos del movimiento, mentales y del sueño, dolor y otros problemas de salud. Suele afectar a personas mayores, aunque también puede darse en las más jóvenes, y suele afectar más a hombres que a mujeres. Se desconoce qué causa la enfermedad y se sabe muy poco sobre cómo progresa.

Un reciente estudio, el mayor hecho hasta ahora, realizado con casi 11.000 personas que viven con la enfermedad, ofrece detalles sobre los síntomas, los factores de riesgo y cómo estos afectan de manera diferente a hombres y mujeres.

Los primeros resultados muestran que el Parkinson no es una enfermedad uniforme, sino muy variable. Aunque es más frecuente en hombres y suele comenzar alrededor de los 60 años, los síntomas y factores de riesgo cambian bastante entre personas. Son comunes no solo los problemas motores, sino también trastornos del sueño, depresión o cambios en la memoria. Además, aparecen posibles factores asociados como la exposición a pesticidas, golpes en la cabeza o ciertos tipos de trabajo.

Incluso hay diferencias entre hombres y mujeres, tanto en síntomas como en exposiciones de riesgo. Las mujeres tienden a reportar ciertos síntomas físicos con más frecuencia. Por ejemplo, es más común que el inicio de la enfermedad sea unilateral (empieza en un solo lado del cuerpo), y también reportan más caídas y dolor. Esto sugiere que, en ellas, algunos aspectos motores y sensoriales pueden ser más visibles o más molestos desde etapas relativamente tempranas.

En cambio, los hombres muestran una mayor frecuencia de otros factores. Reportan más cambios en la memoria, lo que apunta a una posible mayor carga de síntomas cognitivos. También tienen una mayor exposición a pesticidas y a ocupaciones de alto riesgo, lo que podría estar relacionado con diferencias laborales históricas o culturales. Además, aparece con más frecuencia el comportamiento de control impulsivo, incluyendo conductas como la hipersexualidad. Estas diferencias apuntan a que el Parkinson no se manifiesta igual en todos los pacientes, y el sexo puede influir tanto en los síntomas como en los factores de riesgo.

Sin embargo, el propio estudio es prudente en dar otros detalles: describe estas variaciones, pero no establece una causa directa. Es decir, no sabemos todavía si se deben a biología, a entorno, a estilos de vida o a una mezcla de todo eso.

El entorno y el estilo de vida también tienen un papel importante. El estudio recoge exposiciones a sustancias como pesticidas, metales o disolventes, que desde hace tiempo se han asociado con un mayor riesgo. También destaca el traumatismo craneoencefálico, que no solo aumenta el riesgo sino que podría adelantar la aparición de la enfermedad. Al mismo tiempo, hay factores que se han vinculado con menor riesgo, como el consumo de cafeína o ciertas dietas, aunque la evidencia aún no es concluyente. Es decir, hay pistas, pero todavía no certezas firmes.

La enfermedad no viene sola. Muchas personas con Parkinson presentan otras condiciones, como problemas gastrointestinales, cardiovasculares, trastornos del sueño o alteraciones psiquiátricas. De hecho, estas últimas pueden afectar a una gran proporción de pacientes y empeorar el pronóstico. En algunos casos, como ciertos trastornos del sueño, los síntomas pueden aparecer incluso antes de los problemas motores, lo que abre la puerta a detectarlos de forma temprana.

El estudio también analiza los llamados comportamientos de control de impulsos, que pueden aparecer en el Parkinson, a veces incluso antes del tratamiento. Estos incluyen dificultades para controlar ciertos impulsos y pueden tener un impacto importante en la vida de los pacientes. En la cohorte, alrededor de una cuarta parte reporta este tipo de dificultades de manera regular, y son más frecuentes en hombres, especialmente en el ámbito del comportamiento sexual.

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