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Fiebre en niños: cuándo preocuparse y cuándo no es necesario ir a urgencias

La fiebre es uno de los motivos más frecuentes de consulta en urgencias pediátricas. Estas son las señales de alarma, qué hacer en casa y qué prácticas evitar.

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Karen Perdomo Sánchez*
23 de agosto de 2026 - 10:00 p. m.
Las causas de la fiebre pueden ser diferentes y deben ser evaluadas por un pediatra para evitar complicaciones.
Las causas de la fiebre pueden ser diferentes y deben ser evaluadas por un pediatra para evitar complicaciones.
Foto: Getty Images
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Una de las consultas más frecuentes en los servicios de urgencias pediátricas es la fiebre. Pero surge una pregunta común entre padres y cuidadores: ¿es realmente la fiebre un enemigo al que siempre se debe acudir a urgencias? ¿Cuándo debe un padre o cuidador preocuparse? ¿Y qué medidas pueden implementarse en casa para su manejo adecuado?

Para empezar, es importante entender que la fiebre no es una enfermedad, sino un síntoma. De hecho, se trata de un mecanismo de defensa del organismo que ayuda a combatir infecciones. Las infecciones pueden ser causadas por distintos agentes, como virus, bacterias y hongos. Sin embargo, la evidencia científica ha demostrado que la principal causa de infecciones en la edad pediátrica son los virus. Por esta razón, el uso de antibióticos suele ser innecesario en la mayoría de los cuadros febriles en niños.

La fiebre no es una enfermedad en sí misma. En la mayoría de los casos es una respuesta del organismo frente a una infección, especialmente viral, y forma parte del mecanismo natural de defensa del cuerpo. Es importante aclarar que esta recomendación no aplica para todos los casos. Algunos niños requieren una evaluación médica inmediata, como:

· Menores de 3 meses de edad

· Niños con cáncer

· Pacientes con enfermedades crónicas que comprometen el sistema inmunológico

En estos casos, las causas de la fiebre pueden ser diferentes y deben ser evaluadas por un pediatra para evitar complicaciones.

¿Cómo reconocer la fiebre en un niño?

Es común escuchar en la consulta de urgencias frases como: “No le tomé la temperatura, pero lo sentí caliente”. Durante un episodio de fiebre, los niños pueden presentar diferentes signos:

· Decaimiento o irritabilidad

· Mayor inquietud de lo habitual

· Respiración o ritmo cardíaco más rápido

· Piel enrojecida

· Escalofríos o sudoración

Ante cualquiera de estos síntomas, es importante medir la temperatura con un termómetro y no confiar únicamente en la percepción al tacto.

La temperatura puede tomarse en diferentes partes del cuerpo, siendo las más comunes:

· Debajo de la axila (axilar)

· En la boca (oral)

· En el oído (timpánica)

Se considera fiebre una temperatura igual o mayor a 38 °C.

¿Qué hacer cuando un niño tiene fiebre?

Cuando un padre o cuidador identifica fiebre en un niño, es común recurrir a medidas tradicionales que se transmiten de generación en generación. Sin embargo, algunas de estas prácticas no están recomendadas y pueden incluso resultar perjudiciales.

Entre ellas se encuentran:

· Baños como manejo antipirético, ya que su efecto es transitorio y puede aumentar la incomodidad del niño

· Aplicar paños con alcohol, práctica totalmente contraindicada porque puede producir absorción cutánea y toxicidad

Medidas recomendadas para manejar la fiebre

En casa, lo primero es brindar medidas de confort, como:

· Mantener al niño en un ambiente fresco (no frío)

· Vestirlo con ropa ligera y evitar sobreabrigarlo

· Asegurar una adecuada hidratación

La administración de medicamentos antipiréticos no siempre es necesaria. Si el niño está activo, hidratado y cómodo, puede no requerir tratamiento para disminuir la temperatura.

Sin embargo, si el niño está molesto o incómodo, puede administrarse un antipirético. El más recomendado en pediatría por su perfil de seguridad es el acetaminofén, que suele administrarse cada 4 a 6 horas, con una dosis calculada según el peso del niño.

Es importante saber que los antipiréticos no previenen las convulsiones febriles, uno de los temores más frecuentes de los padres ante la fiebre.

Sobre el uso de antipiréticos

No es necesario alternar antipiréticos como práctica estándar, ya que esto puede generar errores en la dosificación y su beneficio clínico es limitado. En algunos casos específicos en los que no se logra controlar la temperatura con acetaminofén, puede utilizarse otro antipirético oral como medida de rescate. Sin embargo, se debe evitar el uso de ibuprofeno cuando el niño presenta vómitos o signos de deshidratación.

Cuando consultar al pediatra

Aunque la fiebre suele ser un síntoma benigno, existen situaciones en las que es necesario consultar de inmediato con un pediatra. Se recomienda acudir a valoración médica cuando el niño presenta:

· Dificultad para despertarse o inconsolabilidad

· Signos de dificultad respiratoria (respiración rápida, hundimiento de las costillas, aleteo nasal o coloración azul en labios)

· Incapacidad para beber líquidos

· Vómitos persistentes

· Dolor intenso en cualquier parte del cuerpo

· Fiebre que no disminuye tras la administración de antipiréticos

En términos de tiempo de evolución, la fiebre durante tres o más días también es un motivo para consultar con un profesional de la salud. Además, todos los niños menores de 3 meses o con enfermedades crónicas deben ser evaluados por un pediatra cuando presentan fiebre.

La fiebre no es el enemigo

En resumen, la fiebre no debe verse como un enemigo. Es, en realidad, una señal de que el organismo está respondiendo a una infección, y en los niños su causa más frecuente son las infecciones virales. Lo más importante es medir la temperatura de manera objetiva, ofrecer medidas de confort, mantener una buena hidratación y administrar antipiréticos seguros solo cuando sea necesario. Al mismo tiempo, es fundamental reconocer los signos de alarma que deben motivar una consulta médica oportuna.

*Karen Perdomo Sánchez es pediatra de LaCardio.

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Por Karen Perdomo Sánchez*

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