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La salud de la madre después del parto no puede quedar en pausa

Al menos 40 millones de mujeres experimentan un problema de salud a largo plazo derivado del parto. Cuidar la salud de las madres, no solo en su periodo de embarazo o posparto, es clave para que puedan disfrutar de una buena calidad de vida.

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Daniela Bueno
03 de mayo de 2026 - 05:00 p. m.
La recomendación de los profesionales de la salud es asistir a controles anuales de ginecología.
La recomendación de los profesionales de la salud es asistir a controles anuales de ginecología.
Foto: Getty Images
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Cuando Emilia nació, las visitas al médico se volvieron más frecuentes. Su primera cita con el pediatra fue a los tres días de nacida, luego volvimos a la semana, después en su primer mes, y así sucesivamente a cada uno de sus controles de crecimiento y desarrollo. Cada visita me permitía saber cuánto peso ganaba, cuántos centímetros crecía, y si su desarrollo iba por buen camino. Por mi lado, recuerdo que fui a dos citas posparto: una a los cinco días, y otra al mes.

Esa segunda cita permitió identificar a tiempo el inicio de una mastitis, una inflamación en el tejido mamario que aparece cuando no hay un buen drenaje de la leche. Sin embargo, desde entonces mis controles médicos de rutina quedaron en pausa. La atención y el cuidado, como ocurre en la mayoría de los casos, se centró en la bebé.

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En Colombia, las mujeres después de dar a luz deben volver al ginecólogo en los próximos tres a cinco días (esto se conoce como control del puerperio), y tener una cita más para el apoyo a la lactancia materna, según lo establece la resolución 3280 de 2018.

“Para crear vida, tenemos que pasar por unos cambios fisiológicos. Esos primeros controles se encargan de observar cómo todo se va devolviendo a nivel físico después de haber tenido un bebé, para revisar que no haya signos de infecciones, y para verificar que se esté lactando de una manera adecuada”, explica la Dra. Diana Vélez, ginecóloga del centro especializado LaCardio.

Durante el embarazo hay cambios fisiológicos que afectan a múltiples sistemas como el cardiovascular, el sistema inmunitario, cambios endocrinos y hormonales. En el sistema cardiovascular, por ejemplo, explica el Dr. Carlos Ortiz, jefe de cardiología clínica de LaCardio, el primer cambio que ocurre es la elevación de la frecuencia cardiaca. “Esto ayuda a mantener la capacidad del corazón para bombear a la necesidad de dos seres vivos”. Algo que también ocurre casi siempre en el primer trimestre es un descenso de la presión arterial, porque en la medida que el útero y la placenta tienen un mecanismo de flujo sanguíneo adecuado, a la madre se le reduce la presión arterial.

Todos estos cambios ocurren de forma natural durante el embarazo, pero también aumentan el riesgo de desarrollar complicaciones a largo plazo, de acuerdo con un estudio publicado en la revista científica The Lancet, en enero de 2024, que contó con el apoyo de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Estos riesgos pueden verse agravados por factores sociales y clínicos, como la falta de apoyo, edad materna avanzada o inmadura, obesidad o comorbilidades; factores fetales como la posición o tamaño del bebé, o la presencia de complicaciones durante el parto.

Por todo esto, asistir a dos citas en un mes de posparto puede que no sea suficiente. “Toda mujer necesita un seguimiento posterior al parto, es lo que llamamos el cuatro trimestre”, menciona el Dr. Camilo Rodríguez, jefe del Departamento de Ginecología y Obstetricia de la Fundación Santa Fe. El embarazo normalmente dura nueve meses, pero el seguimiento se debe hacer mínimo por un año, es decir, hasta tres meses después del parto, “con el fin de poder establecer si quedó alguna patología como diabetes, sangrados o alteraciones varicosas”, agrega Rodríguez.

Después de esto, se recomienda asistir de manera semestral hasta el año de vida del bebé. Sin embargo, esto no siempre sucede. Un estudio con 1.199 mujeres de tres países latinoamericanos, publicado en la revista Global Health Research and Policy, mostró que quienes tienen mayores niveles de apoyo social percibido tienen mayor probabilidad de asistir a la atención posparto. Por el contrario, cuando hay menos apoyo de otras personas durante ese periodo, y además, inseguridad alimentaria (dificultad para adquirir alimentos nutritivos) disminuye la probabilidad de asistir a la atención posparto.

Después de dar vida

Los factores anteriores, además, pueden influir en uno de los problemas de salud más comunes después de dar a luz: la depresión posparto. El estudio de 2024 publicado en The Lancet, señala que la privación del sueño, las dificultades con la lactancia materna, el escaso apoyo en la crianza y los desafíos relacionados con el cuidado infantil también pueden aumentar el riesgo de depresión posparto.

El entorno físico y el clima, la seguridad alimentaria, la vivienda, el agua potable, el saneamiento, el empleo y las circunstancias familiares, sociales o financieras adversas, entre otros factores, pueden acentuar aún más los riesgos y empeorar los resultados posparto.

Ese estudio, uno de los cuatro que publicó la revista científica ese año sobre salud materna en el mundo, se encargó de revisar las consecuencias a mediano y largo plazo del trabajo de parto y el posparto, que a menudo se pasan por alto. La lista no es corta, al menos 40 millones de mujeres experimentan un problema de salud a largo plazo derivado del parto.

El dolor durante las relaciones sexuales, conocido como dispareunia, es el más común, seguido de la lumbalgia (dolor en la parte baja de la espalda), y la incontinencia anal (la incapacidad para controlar la salida de gases o heces).

Hay otros menos comunes, pero que también se pueden presentar. La miocardiopatía periparto, por ejemplo. “Es una especie de disfunción cardíaca que solo se da en las mujeres embarazadas”, señala el jefe de cardiología clínica de LaCardio. Esto se debe a que el corazón de la madre se dilató de manera excesiva y por esto el músculo cardíaco no tiene la capacidad de eyectar con suficiente fuerza la sangre y genera insuficiencia cardíaca.

“Eso se manifiesta con aumento marcado de la dificultad respiratoria, dificultad para conciliar el sueño, sensación de arritmia y una inflamación progresiva de las extremidades inferiores que se extiende más allá de las canillas y hasta las rodillas y que empeora con el tiempo”, agrega el cardiólogo Carlos Ortiz.

Este tipo de patologías pueden presentarse seis semanas después del parto. La miocardiopatía periparto, por ejemplo, puede aparecer hasta cinco meses después. El problema, dicen los autores del estudio de The Lancet, es que estas complicaciones son comparativamente menos visibles o completamente ignoradas.

“Esta negligencia ha generado la percepción errónea, sin fundamento, de que estas afecciones son poco comunes o carecen de importancia. Sin embargo, la trayectoria de la salud, el bienestar y la calidad de vida a largo plazo de una mujer está determinada por sus experiencias durante el parto y la calidad de la atención recibida en ese momento”, se lee en el estudio.

Más allá del posparto

Si bien durante el embarazo y el posparto la salud de las mujeres debe ser una prioridad, los cuidados no deben iniciar allí. “Es muy probable que una mujer sana también tenga un embarazo saludable, y que si ha tenido los cuidados necesarios, llegue a su etapa final de la vida en buenas condiciones”, sostiene el Dr. Camilo Rodríguez, del Departamento de Ginecología y Obstetricia de la Fundación Santa Fe.

Por esto, la primera cita con el ginecólogo no debería ser cuando se busca quedar en embarazo, o cuando ya se esta en esta etapa. Para la ginecóloga de LaCardio, Diana Vélez, los controles deberían iniciar en la adolescencia, incluso antes de la primera menstruación, para tener una asesoría previa. A partir de allí, la idea es hacer controles anuales a lo largo de la vida para hacer detección temprana de enfermedades.

“Muchas de las patologías ginecológicas son silenciosas. Hasta que no se hace el control anual, con el examen físico correspondiente y los exámenes de rutina, no se pueden detectar ciertas enfermedades como el cáncer de cuello uterino o las alteraciones en el cuerpo del útero, de los ovarios, etcétera”, menciona Vélez.

Algo muy común en las mujeres es que suelen obviar muchos síntomas o atribuírselos a la parte emocional, al estrés o a la menstruación. Sin embargo, hay situaciones que no se deben dejar pasar por alto. Por ejemplo, el dolor pélvico de manera frecuente no siempre está relacionado con la menstruación. El dolor durante la menstruación que antes no era común también puede ser un signo de alarma. Tener sangrados cada vez más abundantes que superan los diez días tampoco es normal.

Otro síntoma que suele normalizarse, según la dra Vélez, es la sensación de piquiña en la parte íntima. “Muchas veces tienden a automedicarse, cuando hay que consultar. Algunas mujeres se han acostumbrado a vivir con esa condición, y terminan yendo al médico cuando ya hay enfermedades de la vulva muy severas como dermatitis, o irritaciones crónicas que pueden llevar a consecuencias en la salud íntima y sexual”.

Por esto, su mensaje es claro: “no hay que esperar a sentir un síntoma que cada vez va peor, o un agotamiento crónico que se normaliza, sino cumplir con los controles anuales para identificar y tratar a tiempo”, dice la ginecóloga de LaCardio.

A esto hay que sumarle hábitos saludables. Uno de los principales es el ejercicio, mínimo 150 minutos semanales en intensidad moderada. Esto produce resiliencia cardiovascular. “A medida que nos ejercitamos, las arterias y el corazón van a estar disponibles a sufrir un estrés el doble del que producimos cuando hacemos ejercicio. Bailar, nadar, caminar en un parque, sacar a la mascota, caminar con los hijos, hacer yoga. Todo eso ayuda”, sostiene el Dr Carlos Ortiz.

También se recomienda una dieta saludable y evitar la nicotina. “Cuando una mujer fuma le afecta siete veces más que a un hombre”, agrega Ortiz.

El otro punto clave, que no recae precisamente sobre las mujeres, es brindar un mejor acceso a todos esos servicios médicos, porque como menciona Pascale Allotey, directora de Salud Sexual y Reproductiva e Investigación de la OMS, “a lo largo de su vida, y más allá de la maternidad, las mujeres necesitan acceso a una gama de servicios de profesionales de la salud que escuchen sus inquietudes y satisfagan sus necesidades, para que no solo sobrevivan al parto, sino que también puedan disfrutar de buena salud y calidad de vida”.

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