Tras más de tres años sin estados financieros certificables, Nueva EPS publicó finalmente sus balances de 2023 y 2024, un paso que reabrió el debate sobre la magnitud de su crisis financiera, la suficiencia de la UPC y el futuro de la EPS con más afiliados del país.
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En entrevista con El Espectador, el agente interventor, Jorge Iván Ospina, explica cómo fue el proceso para depurar millones de facturas acumuladas, responde a los cuestionamientos por la ausencia del dictamen definitivo de la revisoría fiscal, aclara qué significa la reexpresión de las cifras y plantea por qué, a su juicio, los estados financieros de esos dos años no deberían utilizarse para medir la suficiencia de la UPC. Además, habla de la viabilidad de Nueva EPS, la necesidad de capitalizarla y las conversaciones que adelantó con el Gobierno, las cajas de compensación y los prestadores de servicios.
¿Cómo fue el proceso para presentar estos estados financieros?
Jorge Iván Ospina: Muy difícil. Se trata de millones de facturas acumuladas y era necesario verificar que esas facturas hubieran cumplido con todos los requisitos: que hubieran pagado impuestos en la DIAN, que no estuvieran glosadas, que existiera claridad sobre el servicio prestado y que hubiera coherencia con el prestador del servicio, es decir, la clínica o el hospital. Adelantar la depuración de millones de facturas no fue una tarea sencilla. Por eso trabajamos 24 horas al día, siete días a la semana, con equipos de contadores, administradores públicos y economistas, hasta lograr cargar la base, hacer la depuración respectiva y poder presentar los estados financieros.
Con toda esa depuración, ¿usted considera que estos estados financieros reflejan plenamente la realidad financiera de Nueva EPS durante esos dos años?
Sí. Pero hay que entender que las realidades financieras cambian y son muy volátiles. Aunque esta es una fotografía de 2023 y 2024, esa fotografía ya ha cambiado para 2025 y 2026.
¿Qué responde a quienes cuestionan que estos estados financieros aún no tengan el dictamen definitivo de la revisoría fiscal?
Creo que los revisores fiscales son completamente autónomos e independientes para tomar una decisión sobre la información presentada. El dictamen tendrá que emitirlo la revisoría fiscal, por lo menos unas dos semanas después de que nosotros le trasladamos la información. No sería adecuado que, de mi parte, existiera cualquier tipo de presión sobre la revisoría fiscal. Lo que debe existir es una decisión soberana, consciente, técnica y objetiva sobre la información que se le entregó. A quienes señalan que esto no tiene dictamen les diría que deben esperar a que ese proceso surta efecto. Es un producto que, seguramente, la revisoría fiscal emitirá en unos 10 o 12 días.
Uno supondría que, si el proceso se hizo de manera rigurosa, podrán existir ajustes...
Yo, realmente, por mi experiencia, sé que los revisores fiscales suelen ser muy cuidadosos al momento de tomar decisiones. Por tanto, cualquiera que sea su determinación, nosotros la vamos a entender, la vamos a comprender y la vamos a analizar para hacer los ajustes que sean necesarios en materia contable para Nueva EPS.
Entonces, para entenderlo bien: ¿estas cifras podrían cambiar después de la revisión fiscal?
No, no creo que eso ocurra. Lo que sí puede ocurrir es que, en la medida en que avancemos con los estados financieros de 2025 y 2026, se pueda observar la tendencia hacia la reducción del déficit y el mejoramiento de las condiciones económicas de Nueva EPS.
En los estados financieros se señala que las cifras de 2023 fueron reexpresadas. Para quienes no están familiarizados con ese concepto, ¿qué significa exactamente?
Significa que encontramos facturas correspondientes a servicios prestados durante 2021, 2022 y 2023 para las cuales existían todos los soportes que demostraban que el servicio sí había sido prestado, pero nunca había sido causado contablemente.
Por eso se reexpresa el estado financiero de 2023. Existía la evidencia de que el servicio había sido prestado por una clínica o un hospital, pero nunca había sido registrado.
Incluso se habló de cuentas muy antiguas, algunas de 2008. ¿Eso fue frecuente?
Sí, pero la realidad es que las cuentas con tanta antigüedad no son la constante. Son más bien una anécdota. La verdadera importancia está en las cuentas correspondientes a 2021, 2022 y 2023.
Del deterioro financiero registrado en 2024, ¿cuánto corresponde a ese proceso de reexpresión y cuánto a pérdidas realmente generadas durante ese año?
No tengo esa información aquí y no puedo decirte esa cifra. Pero sí puedo decirte que durante 2024 todavía se observa rezago de facturas que no habían sido registradas y, por eso, continúa siendo alta la causación de costos médicos. Ese rezago, sin embargo, va disminuyendo. En 2024 ya es menor que en 2023 y en 2025 disminuye frente a 2024.
Se lo pregunto porque muchas personas están leyendo estos estados financieros en el contexto del debate sobre la suficiencia o insuficiencia de la UPC. ¿Estas cifras dan alguna pista en ese sentido?
Yo creo que ni 2023 ni 2024 pueden utilizarse como parámetro para evaluar la UPC, precisamente por los rezagos que esos dos años reflejan.
Por tanto, podrían ofrecer una información que no representa realmente el costo médico de una vigencia normal. Creo que ya para 2025 y 2026, cuando ese rezago haya sido superado, tendremos datos que permitan hacer un análisis más juicioso sobre la UPC.
Ahora bien, este es un criterio personal: pienso que, independientemente de eso, la forma como hoy se presta el servicio no siempre está basada en una nota técnica suficiente, ni incorpora adecuadamente el perfil epidemiológico de los distintos territorios. Además, la contratación no siempre responde a ese perfil epidemiológico. Por eso considero que la UPC podría resultar insuficiente. Sin embargo, centrar toda la discusión sobre la crisis del sistema de salud únicamente en el valor de la UPC me parece una simplificación excesiva.
Los estados financieros también han reabierto el debate sobre la viabilidad de Nueva EPS. Con un patrimonio negativo cercano a los COP 11 billones, ¿la entidad sigue siendo viable?
Yo creo que la EPS tiene que ser viable. No se trata de una apreciación subjetiva. Se trata de la principal EPS del país y, por tanto, tiene que ser sostenible. Eso demandará una capitalización por parte del Estado colombiano y también una capitalización de las cajas de compensación familiar, que puede hacerse de manera progresiva en el corto, mediano y largo plazo. También demanda que algunos proveedores, cuyos costos institucionales son realmente elevados, comprendan que bajo esas condiciones contractuales no podrán seguir prestando servicios a Nueva EPS. Tiene que existir conciencia de que las tarifas deben ser compatibles con la realidad financiera que hoy enfrenta la entidad.
Además, exige una relación contractual con los proveedores mucho más ajustada y evaluada de manera sistemática. Y, finalmente, demanda comprender que el sistema debe superar los incentivos perversos que hoy tiene. No puede enfocarse únicamente en la relación entre el prestador y la enfermedad. Debe entender que la salud no es solamente la ausencia de enfermedad, sino un estado integral de bienestar. Solo así podrá ser sostenible. En otras palabras, la estabilidad de Nueva EPS depende de que todos aporten: el Estado, las cajas de compensación, la red de clínicas y hospitales, la propia EPS y también de los cambios que deben hacerse en el modelo de salud.
¿Logró avanzar en esas conversaciones para una eventual capitalización?
Sí, alcancé a avanzar. Las cajas de compensación no están muy decididas.
El Gobierno Nacional, encabezado por el presidente Petro, sí tenía toda la voluntad política, siempre y cuando hubiera concurrencia de las cajas de compensación. Por su parte, la red prestadora de servicios ha manifestado que, si hay pagos, estaría dispuesta a hacer descuentos de entre el 20 % y el 25 % sobre las facturas que les adeudamos.
Entonces, ¿el principal obstáculo ha sido la posición de las cajas de compensación?
Las cajas consideran que este es un problema estructural. Pero también deberían entender que la mayor parte de las pérdidas no se produjo durante la intervención, sino antes, cuando ellas administraban, gestionaban y eran las responsables de Nueva EPS.
¿Cree que las cifras de 2025 y las preliminares de 2026 mostrarán una mejoría?
Sí, estoy casi convencido de que sí. Sobre todo las cifras de 2026, porque ya se ha logrado una reorganización de la red de prestadores, se han superado dificultades con algunos de ellos y creo que los resultados serán mucho mejores.
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