¿Cómo está la regulación de estas empresas?

Se acercaría la fase de las compras y fusiones “fintechs” en Colombia

De acuerdo con el BID, en el país ya hay casi 150 de estos emprendimientos que dan soluciones tecnológicas financieras. Analistas indican que es necesaria la depuración del mercado para hacerlo más competitivo.

Colombia es el tercer país con más “fintechs” en América Latina. Istock.

Las aplicaciones para ahorrar, las pasarelas de pago y hasta las plataformas que dan créditos en cuestión de minutos son algunos de los ejemplos de los productos fintechs que han venido creciendo en Colombia y en el mundo desde los últimos diez años. Este término (fintech) hace alusión a las herramientas tecnológicas que dan soluciones y servicios financieros, un movimiento que está teniendo tal grado de crecimiento que, según Oracle, en los próximos cinco años el 82 % de las instituciones financieras en todo el mundo incrementarán la participación fintech en sus organizaciones.

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Y Colombia no se queda atrás. De acuerdo con un informe publicado en noviembre de 2018 por el Banco Iberoamericano de Desarrollo (BID), que analiza el mercado fintech en América Latina, Colombia es el tercer país de la región, después de Brasil (con 380 fintech) y México (273), con el mayor número de emprendimientos de este tipo: había 148 para esa fecha, un 76 % más que los 84 proyectos que había en 2017 (todos los países del estudio crecen a más del 50 %). Y según otras investigaciones, como la de la firma Fintech Radar, la cifra de este tipo de empresas ascendería a 215.

Se trata de un número de empresas importantes, considerando que el mercado financiero colombiano se destaca por su importante concentración: tan solo el Grupo Aval representa el 25 % del sistema bancario, según la Superfinanciera. Por esto varios analistas advierten que en caso de seguir este ritmo de creación de nuevas fintechs en Colombia pronto se entraría a una fase de depuración de este mercado, similar al que se vivió durante la burbuja del internet hace dos décadas.

Juan Pablo Granada, presidente de Customer Index Value (CIV), explica que “es probable que se venga una fase de adquisiciones y fusiones de fintechs en Colombia. Se trata de un proceso natural y necesario para depurar el mercado, pues es una forma en la que estas empresas podrán acumular masa crítica para hacerse más robustas y sostenibles”.

Diego Franco, presidente de Franco Group, agrega que “este proceso lo experimenta todo mercado emergente. Primero hay algunos pioneros que encuentran una idea de negocio que explota, luego hay una fase en la que hay un ferviente interés por invertir y hacer parte de este negocio, y finalmente hay una fase de consolidación, que es la que vamos a ver en los próximos tres años con las fintechs colombianas: habrá jugadores que irán saliendo, se fusionarán entre sí o serán absorbidos por otros. Por lo general, al final siempre quedan los que llegaron primero, los que tienen ventajas competitivas, como contar con todas las licencias y permisos, o los que tiene mayor músculo financiero”.

Para Horacio Ayala, exdirector de la DIAN, este es “un proceso positivo porque incentiva la competencia entre los actores de mercado, y será el consumidor final el más beneficiado de esta fase de compras y fusiones. Un ejemplo de fenómenos similares fue el fin de la prohibición de bancos extranjeros en Colombia. Al eliminar esta norma llegaron entidades que hicieron más competitivo al sector bancario”.

En el ultimo año ya se han mostrado algunas señales del interés de grandes entidades por los emprendimientos financieros tecnológicos. En agosto de 2018 Scotiabank y la firma de capital de riesgo QED Investors anunciaron que invertirían en la fintech colombiana Zinobe, la empresa que creó Lineru: una herramienta que se especializa en créditos de bajo monto (entre $150.000 y $900.000) a plazos de menos de treinta días. En menos de 15 minutos la herramienta determina si aprueba o no el préstamo.

Es claro que las grandes entidades financieras colombianas también están participando del mercado fintech. De hecho, ya cada banco grande tiene un monedero virtual, alternativas a la banca digital tradicional para ahorrar, controlar los gastos, y para hacer pagos y transferencias. Daviplata, Nequi, Transfer Aval, Dinero Móvil y Ahorro a la Mano son algunos de los productos. Esta tendencia está llevando a que los bancos tradicionales ganen un importante terreno en los segmentos fintech de ahorro.

Es un fenómeno que podría tener una explicación regulatoria. Los conceptos que ha dado la Superintendencia Financiera se pueden resumir en dos grandes restricciones legales para las fintech: que no entren en captación ilegal, es decir deben tener autorización y cumplir con todas la normas y leyes que hay en el país para tomar dinero del público y usarlo para dar créditos o invertirlo. Y la otra gran exigencia es que estas empresas (herramientas) no pueden cobrar más intereses que los permitidos por ley, es decir más de la tasa de usura.

Entonces, debido a los retos que implica para un emprendimiento obtener los permisos de captación de dineros del público, los bancos tienen una posición privilegiada para explotar los segmentos de ahorro de las fintech en Colombia. Esto también explica por qué algunas plataformas como Tu Progreso, una app que aprueba créditos en cinco minutos, optan por prestar dinero propio en vez del de sus usuarios (como lo hacen los bancos).

Pero es precisamente por esto que puede ser tan interesante este proceso de depuración: entre las fusiones y adquisidores pueden surgir fintechs más sólidas, que puedan cumplir con todos los requisitos y condiciones para competirle a las apuestas de los grandes bancos (como los monederos). O también puede despertar el interés del sistema financiero tradicional por comprar estos emprendimientos y escalarlos a un nivel mucho más alto.

Hay grandes incentivos para hacer parte de este movimiento, pues se estima que en 2025 habrá US$152.000 millones en inversiones en este sector, según la firma Data Bridge Market Research. Y Colombia podría ser una captadora de estos recursos a medida que sus fintechs se vuelvan más competitivas e innovadoras a la hora de darles soluciones y alternativas financieras a sus usuarios.