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hace 1 día

Renovemos nuestro pacto por el buen periodismo

La búsqueda, y ejecución, de un periodismo útil, crítico y veraz es lo que le ha permitido a El Espectador superar obstáculos de todo tipo que han tratado de silenciar su voz. Ese periodismo vive días difíciles ante la proliferación de las noticias falsas, y necesita ser de nuevo valorado.

El Espectador

Hace un año les propusimos desde estas páginas un pacto, quizás atrevido, como siempre ha sido en sus propuestas este periódico: los convocamos entonces a ser parte y a acompañarnos en la producción, durante un siglo más cuando menos, de la información que nos parece necesaria para Colombia. Es lo que hemos hecho durante los últimos 132 años y estamos seguros de estar en el camino correcto para poder seguir haciéndolo durante muchos años más, de seguir adelante y de marcar la pauta.

Lea todo nuestro especial de aniversario aquí: #Seguimos adelante

Hemos ido las más de las veces contra la corriente en estos 132 años para hacer un periodismo útil, crítico y veraz, que evita la manipulación de la opinión pública en busca de intereses individuales y que — particularmente en estos tiempos de noticias falsas e indignación facilista y sin argumentos— trata de responder con una búsqueda vehemente de la verdad para presentar los contextos que permitan a los colombianos tomar mejores decisiones o, al menos, más informadas.

Incluso quienes no comparten nuestra información con perspectivas políticamente incorrectas o nuestras posiciones editoriales en defensa de las ideas liberales y los derechos ciudadanos nos han acompañado porque comprenden la importancia de poder contrastar sus propios prejuicios y sesgos como paso a generar los debates necesarios que permitan construir una Colombia mucho más incluyente, pacífica y reflexiva.

No ha sido fácil ir contra corriente. Este año, en septiembre, se cumplirán 30 años de uno de cientos de intentos por acallar esta manera transparente y valiente de concebir el papel del periodismo en una sociedad que se precia de ser libre y democrática. Al día siguiente de que estallara aquel camión-bomba, de las mismas instalaciones semidestruidas de este periódico, salió de la única unidad de la rotativa que se logró hacer operativa, un pequeño periódico en blanco y negro que en su primera página rezaba: “¡Seguimos adelante!”.

Y, sí, seguimos adelante. Como millones de colombianos que han tenido sus propios obstáculos y los han sabido sortear para asegurar su futuro y a quienes hemos querido celebrar en esta edición especial.

Pero los retos nunca faltan en una vida larga. En nuestro caso, ahora enfrentamos nuevas amenazas, no tan crueles como otras que hemos vivido en diferentes momentos de nuestra existencia, pero que de nuevo representan un desafío para el futuro del buen periodismo que pregonamos y practicamos.

Estamos seguros de estar en el camino correcto, decía atrás, porque para el futuro digital de El Espectador hemos dado pasos sólidos en la reinvención de ese mismo buen periodismo a través de nuevas y creativas formas de contar las historias y de acercarnos y conversar con nuestras audiencias. Hoy, difícilmente se encuentra en Colombia un medio mejor preparado para el futuro digital que El Espectador.

Y sin embargo, con esa revolución permanente de internet que nos ha permitido renovarnos ha llegado también para los medios una realidad ineludible: la publicidad no alcanzará en algunos años, como sí lo hizo durante mucho tiempo, a financiar el periodismo responsable y profesional con que estamos comprometidos.

Y la batalla contra la desinformación cuesta. Por eso fue que hace un año desde aquí les propusimos ese pacto a las personas que valoran lo que hacemos y que, además, quieren apoyarnos para que mejoremos cada día. Porque hoy, y a futuro, necesitamos a nuestros lectores tanto como a nuestros anunciantes para poder continuar por muchos años haciendo buen periodismo por el bien de la patria, como nos los enseñaron los antepasados. Para seguir adelante.

Pagar por una suscripción de El Espectador es financiar un equipo de profesionales con tiempo y criterio para realizar investigaciones y contrastar fuentes. No vamos a decir que entonces vayamos a ser perfectos, porque nunca lo hemos sido. Cometeremos errores con seguridad y es probable que produzcamos demasiados contenidos que desmerezcan este pacto; pero seguiremos comprometidos con nuestra terca búsqueda de la verdad más completa posible, cuestionando a los poderosos y a los criminales y a todos los que celebran cuando la manipulación se impone, dando espacio a las voces silenciadas, diferentes, críticas; luchando por los valores que nos legaron.

Todo esto se los dijimos aquí hace un año y estamos agradecidos y mucho más confiados en el futuro que entonces por la magnífica recepción que tuvieron en ustedes esas palabras. Confiamos en haber sido fieles en el cumplimiento de la otra parte de ese pacto, nuestra responsabilidad con el periodismo de calidad que dice lo que es verdad sin importar a quién moleste.

Hoy, un año después y al celebrar la superación de obstáculos para forjar futuros fabulosos, los invitamos a renovar este pacto y a seguir dándole el valor que se merece la buena información, esa que hemos intentado hacer por 132 años.

Lo invitamos a seguir apoyando nuestro periodismo aquí.  

 

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