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¿Cada cuánto se debe cambiar el módem de WiFi para que funcione bien?

Es necesario renovar el módem cada cierto tiempo para mantener la calidad de la conexión WiFi. Acá le contamos cada cuánto conviene hacerlo y qué señales indican que ya es momento de cambiarlo.

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20 de febrero de 2026 - 04:30 p. m.
Para la mayoría, su funcionamiento se reduce a comprobar que las luces estén encendidas tal como se explicó el día de la instalación, sin mayor comprensión de lo que ocurre detrás de ese pequeño dispositivo que sostiene toda la red doméstica.
Para la mayoría, su funcionamiento se reduce a comprobar que las luces estén encendidas tal como se explicó el día de la instalación, sin mayor comprensión de lo que ocurre detrás de ese pequeño dispositivo que sostiene toda la red doméstica.
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Hoy el acceso a internet es parte de la rutina diaria. Las responsabilidades académicas, laborales y personales exigen una conexión constante, prácticamente a toda hora. A pesar de esa dependencia, en muchos hogares el módem queda relegado a un segundo plano. El técnico del operador lo instala, realiza la configuración inicial y, desde entonces, el equipo permanece intacto durante años.

Para la mayoría, su funcionamiento se reduce a comprobar que las luces estén encendidas tal como se explicó el día de la instalación, sin mayor comprensión de lo que ocurre detrás de ese pequeño dispositivo que sostiene toda la red doméstica.

Según Huawei Routers, estos equipos no están diseñados para operar de forma indefinida. En un entorno doméstico convencional, se recomienda considerar su renovación alrededor de los cinco años. Sin embargo, en hogares con varios dispositivos conectados —como televisores inteligentes, asistentes virtuales o sistemas de automatización— la carga sobre el equipo es mayor, lo que puede reducir su vida útil a un rango de dos a tres años.

¿Cómo identificar el momento de reemplazar el módem o router?

Más allá de los años de funcionamiento, los especialistas de Huawei Routers señalan que existen indicios claros que permiten establecer cuándo el equipo deja de responder adecuadamente:

  • Fallas frecuentes en la conexión

Cortes constantes, reinicios inesperados o dificultades para mantener la señal estable pueden estar relacionados con firmware desactualizado, componentes desgastados o una capacidad insuficiente para gestionar varios dispositivos al mismo tiempo. Cuando el equipo comienza a “forzarse” para sostener la red, su desempeño se vuelve inestable.

  • Velocidad inferior a la contratada

Si el servicio de internet promete determinadas velocidades, pero la navegación es lenta incluso en condiciones normales, el problema podría no estar en el proveedor sino en un hardware que ya no soporta altos volúmenes de datos ni actividades de gran demanda, como streaming en alta definición o videollamadas simultáneas.

  • Sobrecalentamiento constante

Estos dispositivos están diseñados para disipar calor de manera eficiente. Sin embargo, si el módem se calienta en exceso, puede ser consecuencia de ventilación deficiente, acumulación de polvo o fallas internas.

  • Cobertura inalámbrica limitada

Zonas del hogar sin señal, conexiones débiles o necesidad permanente de acercarse al equipo indican que el alcance es insuficiente. Esto suele ocurrir cuando el módem no tiene la potencia o la tecnología adecuada para cubrir el espacio de forma eficiente.

  • Incompatibilidad con nuevos dispositivos

A medida que celulares, computadores y televisores incorporan estándares más recientes de conectividad, los equipos antiguos pueden quedarse atrás. Si el router presenta dificultades para enlazarse de manera estable con dispositivos nuevos o no admite tecnologías actuales, es probable que haya llegado el momento de renovarlo.

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Recomendaciones para lograr una conexión WiFi más estable

Optimizar el rendimiento de la red doméstica no siempre implica cambiar el equipo. En muchos casos, pequeños ajustes en la instalación y configuración pueden marcar la diferencia.

  • Ubicar el módem en un punto elevado

Aunque suele considerarse un mito, la altura sí influye en la distribución de la señal. Estos dispositivos proyectan las ondas inalámbricas en distintas direcciones, pero al estar instalados a mayor altura se reduce la interferencia de obstáculos como muebles o paredes. Esto facilita una propagación más uniforme, especialmente en viviendas de dos o más niveles.

  • Proteger la red con una buena contraseña

Una red sin la debida seguridad puede saturarse si terceros logran conectarse sin autorización. Implementar cifrado y establecer una buena clave —evitando fechas de cumpleaños, nombres propios o datos fáciles de deducir— es una medida básica para preservar el rendimiento de la conexión.

  • Gestionar el consumo de ancho de banda

Cuando varios dispositivos descargan archivos, actualizan aplicaciones o reproducen contenido en alta definición al mismo tiempo, la red puede volverse lenta. Para mantener el equilibrio, es recomendable utilizar herramientas de gestión que permitan priorizar el tráfico según la importancia de cada actividad.

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