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La nevera es el electrodoméstico más constante del hogar. Funciona sin pausas, de día y de noche, conservando alimentos y regulando temperaturas mientras sostiene buena parte de la rutina diaria.
Esa operación permanente también implica desgaste: como cualquier equipo, no está diseñada para durar para siempre. Por eso, en el marco del 14 de febrero, Día Mundial de la Energía, la pregunta cobra aún más sentido: ¿cuál es realmente la vida útil de una nevera y en qué momento conviene cambiarla?
¿Cuánto dura una nevera?
De acuerdo con Beko, en general, una nevera bien cuidada puede durar entre 10 y 20 años. La mayoría de las personas espera que su refrigerador tenga una vida útil de entre 10 y 15 años, aunque con mantenimiento adecuado y uso apropiado algunas pueden superar los 20 años sin perder eficiencia.
Samsung señala lo mismo: un tiempo de vida de unos 10 a 15 años. Sin embargo, indica que en sus refrigeradores con tecnología Digital Inverter ofrece un tiempo de vida útil de 21 años del equipo y 20 años de garantía en el compresor.
La compañía también advierte que existen señales que indican que es momento de cambiar el electrodoméstico: temperatura no uniforme, formación excesiva de escarcha, ruido constante, falta de espacio o que el equipo tenga más de 10 años de uso.
Factores que influyen en su duración
Según Beko, el mantenimiento adecuado es determinante. Limpiar las bobinas del condensador, revisar las gomas de la puerta y mantener la temperatura entre 3ºC y 5ºC ayuda a prolongar la vida útil del equipo. También influye la ubicación: el frigorífico debe instalarse en un lugar con suficiente ventilación, lejos del calor directo.
La calidad y el modelo también marcan diferencias. Beko señala que las neveras de gama alta y con mejores materiales generalmente duran más tiempo.
Diez recomendaciones para usar la nevera de forma eficiente
Haceb comparte diez recomendaciones para reducir el consumo en el hogar:
- No dejar la puerta abierta durante mucho tiempo.
- No guardar alimentos calientes.
- Respetar las distancias con las paredes (10 cm atrás y 5 cm a los lados).
- Ubicarla en un lugar fresco, lejos del sol y fuentes de calor.
- No poner hornos o microondas encima.
- Organizar bien los alimentos.
- Buscar neveras con alta eficiencia energética.
- Limpiar el condensador al menos dos veces al año.
- Devolver la caja de la nevera nueva al personal autorizado.
- Disponer correctamente de la nevera vieja.
Haceb estima para 2026 una producción de más de 650.000 neveras y destaca que la eficiencia energética también se construye desde el diseño. En los últimos cinco años, la compañía afirma haber dado una segunda vida a más de 16.000 toneladas de residuos y recuperar el 92% de sus residuos posindustriales.
En definitiva, la vida útil de una nevera depende tanto de su tecnología como del uso que se le dé. Y en un contexto donde la energía es un tema central, mantenerla en buen estado o decidir a tiempo su reemplazo puede marcar una diferencia en el consumo del hogar.
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