El Super Bowl se consolidó como uno de los mayores escenarios publicitarios del mundo. Más allá del resultado deportivo, concentra la atención de millones de personas frente a la pantalla y redefine, año tras año, cuánto vale la atención global.
En ese contexto, un espacio de 30 segundos se convirtió en una de las inversiones más costosas de la industria audiovisual.
Para la edición LX, que se disputará este domingo en el Levi’s Stadium de Santa Clara, el precio de un comercial vuelve a marcar máximos históricos.
US$8 millones por 30 segundos
De acuerdo con NBCUniversal, cadena que tiene los derechos de transmisión del Super Bowl 2026, un anuncio de 30 segundos se vende en promedio por cerca de US$8 millones.
Algunos espacios premium, ubicados estratégicamente antes o después del entretiempo, han alcanzado cifras de hasta US$10 millones.
Bloomberg Línea explica que esta tarifa refleja no solo la magnitud de la audiencia, sino también el valor simbólico del Super Bowl como vitrina de marcas globales, lanzamientos tecnológicos y campañas diseñadas exclusivamente para ese día.
Una audiencia que justifica el precio
El costo se sostiene en números. Según datos de Nielsen, el Super Bowl del año pasado registró 127,7 millones de espectadores, y para esta edición se proyecta una audiencia que podría superar los 130 millones solo en Estados Unidos. A esto se suma la retransmisión internacional, el consumo en plataformas digitales y la amplificación en redes sociales.
Ese alcance convierte cada segundo en pantalla en una inversión de alto impacto. No se trata solo de cuántas personas ven el anuncio en vivo, sino de su vida posterior: reproducciones en línea, cobertura mediática, análisis publicitarios y conversación digital durante días o semanas.
¿Puede el influencer marketing igualar el impacto del Super Bowl?
Ese contexto también abrió una discusión dentro de la industria: si todas las marcas no pueden pagar un espacio de medio minuto en televisión, ¿existen alternativas capaces de generar un impacto comparable? En ese debate aparece el influencer marketing, impulsado por el hecho de que la audiencia ya no consume el Super Bowl solo desde el televisor.
“La gente hoy ve el partido con el celular en la mano. Las redes sociales funcionan como una segunda pantalla que acompaña minuto a minuto lo que pasa en el campo”, explicó Karen Carreño, CEO de Match Agency, firma especializada en influencer marketing en América Latina.
“A diferencia de un spot televisivo que ofrece 30 segundos estáticos, una campaña con creadores de contenido permite generar interacción antes, durante y después del partido. Los influencers pueden contextualizar, reaccionar, narrar, reinterpretar y viralizar momentos clave del evento, conectándose con sus comunidades de forma auténtica. El Super Bowl también se juega en las manos de los creadores y en las pantallas de millones de usuarios conectados”, señaló Carreño.
El contraste del medio tiempo
El Super Bowl 2026 añade un elemento clave a la ecuación económica. El espectáculo del entretiempo estará a cargo de Bad Bunny, ganador del Grammy al Álbum del Año en 2026, quien no cobrará honorarios por su actuación.
La NFL solo financia una parte de la producción del show, cuyos costos suelen oscilar entre US$10 y US$20 millones, pero los artistas no reciben pago directo. A cambio, obtienen una exposición global sin precedentes.
En el caso de Bad Bunny, el llamado “efecto post-show” podría ser histórico. Datos citados por EFE, basados en estimaciones de Billboard y la firma Luminate, señalan que su catálogo genera actualmente alrededor de US$788.500 semanales en Estados Unidos.
Tras su presentación en el Super Bowl, esa cifra podría escalar hasta los US$1,7 millones por semana, un incremento proyectado del 115 %, muy por encima del promedio histórico de la industria, que ronda el 60 %.
Publicidad, música y plataformas
Detrás de este engranaje aparece también la tecnología. Apple Music es el principal patrocinador del espectáculo, con una inversión que rondaría los US$50 millones, según EFE. Para la plataforma, Bad Bunny no es solo un artista: es una apuesta estratégica para consolidar y expandir el mercado latino, uno de los segmentos de mayor crecimiento en la industria del streaming.
Los números respaldan esa decisión. En Spotify, Bad Bunny fue el Artista Global más reproducido de 2025, con 19.800 millones de reproducciones, un liderazgo sostenido que lo convirtió en el primer artista en la historia en alcanzar el primer lugar global en cuatro ocasiones, consolidando su posición como una de las marcas culturales más influyentes y consistentes del entretenimiento actual.
¿El show latino más visto de la historia?
El impacto del Super Bowl 2026 no se limita a la publicidad televisiva, pues el show de Bad Bunny podría convertirse en el espectáculo latino más visto en la historia de la televisión estadounidense, superando los 103 millones de espectadores que alcanzaron Shakira y Jennifer López en el Super Bowl LIV de 2020, según datos de Nielsen.
A esto se suma la experiencia en vivo. Las entradas para el partido entre New England Patriots y Seattle Seahawks oscilan, a pocas horas del inicio, entre US$3.100 y más de US$18.600, según plataformas de reventa como Vivid Seats, reflejando la demanda alrededor de un evento que combina deporte, espectáculo y cultura global.
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