Los 20 años del mensaje de texto

Un ingeniero finlandés ideó una forma de comunicación que resiste la competencia de aplicaciones como WhatsApp.

El mensaje de texto, con todo y la competencia, continúa siendo una tecnología relevante y su uso crece cada vez más para fines que nada tienen que ver con el envío y recepción de textos.
El mensaje de texto, con todo y la competencia, continúa siendo una tecnología relevante y su uso crece cada vez más para fines que nada tienen que ver con el envío y recepción de textos.

Pasaron ocho años entre una conversación y una nueva tecnología. Ocho años entre el concepto ideado por el ingeniero finlandés Matti Makkonen y el primer mensaje de texto, enviado el 3 de diciembre de 1992 por otro ingeniero, Neil Papworth, de origen británico.

Predeciblemente, el primer SMS (por sus siglas en inglés) decía: “Feliz Navidad”. Un año después de este saludo decembrino llegó el primer teléfono con capacidad para responder el mensaje de la mano de Nokia.

Veinte años después, el mensaje de texto es una tecnología aún viva, aunque con más competencia que hace apenas 10 años. En varios países (España, Suecia, China, Holanda, por nombrar algunos), el uso de esta forma de comunicación da sus primeros signos de desaceleración.

El incremento en el ancho de banda y la multiplicación exponencial de la capacidad de almacenamiento y transmisión de datos ha hecho que servicios como WhatsApp o BlackBerry Messenger capturen una buena parte de los usuarios al mensaje de texto. Las ventajas de los nuevos servicios: soportan una cantidad mayor de información y, claro, son gratis. Bueno, no tanto gratuitos, como que están incluidos dentro de la mayoría de paquetes de datos que ofrecen los operadores celulares.

El mensaje de texto, con todo y la competencia, continúa siendo una tecnología relevante y su uso crece cada vez más para fines que nada tienen que ver con el envío y recepción de textos. Donaciones a campañas políticas, compras, pagos de servicios públicos y votaciones para programas televisivos son los usos modernos de una herramienta que ha impactado profundamente la forma como se comunica la humanidad.

Claro, la telefonía móvil cambió radicalmente el panorama de las comunicaciones como un todo, pero tal vez fue el mensaje de texto la primera herramienta en desnaturalizar el teléfono: un aparato que sirve más que para hablar.

Con un límite, al menos en un principio, de 160 caracteres, lo primero que cambió fue el lenguaje. Corrección, se creó una forma de comunicación enteramente diferente. El apocalipsis fue pregonado en la forma de irreversible corrupción de la gramática por cuenta de los mensajes de texto. Como tantas otras veces, una tecnología no mató a una forma cultural, tan sólo le añadió modificaciones.

El auge de los emoticones sobrevino (aunque no fueron creados como parte del desarrollo de los SMS, sino más como una forma del aburrimiento de un grupo de físicos) y las abreviaturas reinaron: la era de la comunicación compacta llegó.

A los pocos años de ser creado, el mensaje de texto pudo traspasar, literalmente, todas las barreras, al poder cruzar las redes celulares de cada operador: que un mensaje enviado desde un teléfono de una compañía le llegara a un celular registrado en otra.

Con la masificación de la telefonía móvil (en Colombia, por ejemplo, hay más teléfonos celulares que habitantes), también llegó la hora del mensaje de texto. Tony Blair, exprimer ministro de Inglaterra, organizó un chat en vivo vía SMS en 2004 y este año se conoció que el actual primer ministro británico confundía la expresión LOL (que en inglés significa algo como riendo en voz alta) por algo así como “te envío mucho cariño” (lots of love, en inglés), según reveló el diario The Guardian.

Las cifras del año pasado hablan de más de ocho mil millones de SMS enviados en el planeta; esto representó un incremento de 11% con respecto a las estadísticas de 2010. Se calcula que en Estados Unidos el usuario promedio utiliza cada mes al menos 100 mensajes más de las llamadas que hace.

En un mundo altamente conectado, pero en el que también existe una amplia brecha digital, el mensaje de texto es una alternativa de comunicación económica que funciona de maravilla en países como India o en casi todo África, en donde se ha convertido en una herramienta de bancarización o de recepción de información en general.

De cierta forma, el SMS es tan universal como la telefonía. Resiste las turbulencias del mercado por su bajo costo de transmisión y, bueno, cada vez resulta más maleable en términos de usos y aplicaciones. Pareciera ser que no se trata de una tecnología con un obituario declarado.

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