Microsoft quiere ser la nube del mundo

Durante el segundo día de su evento para desarrolladores de software en San Francisco, el gigante tecnológico presentó su argumento sobre por qué el futuro de internet debe pasar por él.

Bloomberg

Al finalizar el primer día de Build, una conferencia en San Francisco (Estados Unidos) en la que Microsoft les habla a sus desarrolladores sobre las herramientas para construir mejores aplicaciones, Satya Nadella, director de la empresa, dijo que el futuro “no será una confrontación entre máquinas y humanos”, sino que al final se tratará de un mundo “de humanos y sus máquinas”. La clave es crear sistemas con la suficiente inteligencia para comunicarse con las personas sin ningún problema y que se conviertan en asistentes personales capaces incluso de predecir las necesidades de sus dueños. La nube, piensa Microsoft (con mucha razón), es esencial para dotar a las máquinas de la información para cumplir sus tareas. Entonces, quien tenga la nube tiene las llaves del futuro.

Por eso el segundo día de conferencia se centró en mostrar por qué el gigante tecnológico tiene una preparación óptima para abrir esa puerta. Y los resultados son contundentes.

En el corazón de todo el esfuerzo por la nube está Microsoft Azure, que Scott Guthrie, vicepresidente de la compañía, presentó como una “plataforma de computación pensante”. Se refiere básicamente a la red de servidores físicos y a la infraestructura tecnológica construida sobre ellos para permitir que las empresas del mundo utilicen sus recursos. La promesa es que Microsoft se preocupa por el poder de procesamiento, y las compañías se encargan de sus productos y la innovación, de la misma forma que sucede con Amazon Web Services, la presencia dominante en este panorama.

Como el éxito de esa relación depende en gran medida de la cercanía física entre las empresas y los servidores de la nube, Microsoft tiene presencia en más de 30 regiones y, dice, cuenta con la capacidad de garantizar el servicio en todos los rincones del planeta. Pero, más allá de eso, su apuesta es que los desarrolladores hagan absolutamente todo en un ecosistema del gigante tecnológico.

Entonces, estando atrás de la competencia en los dispositivos móviles, decidió empezar a correr otra carrera: la empresa que buscaba monopolizar todo el hardware ahora quiere ser la herramienta de diseño para todos los aparatos que existen y por existir.

Recientemente, Microsoft anunció la compra de Xamarin, un potente programa que le permite a un desarrollador diseñar aplicaciones que sean capaces de correr en todas las tabletas, celulares, computadores y otros dispositivos posibles. En palabras de un diseñador, “si puedo escribir una línea de código y usarla en todas partes, soy feliz”. No es menor cosa: el salón estaba lleno de cientos de desarrolladores que enloquecieron cuando se anunció que Xamarin vendrá gratis con todas las versiones de Visual Studio, el software con el que el gigante tecnológico quiere atraer el diseño de aplicaciones en ecosistemas de Windows.

Su funcionamiento es a través de plantillas para crear aplicaciones en sistemas Android, iOS y Windows Phone. Más interesante aún es lo que sucede al conectarse a la nube: a través de Azure, Xamarin ofrece la posibilidad de que los códigos sean probados en celulares reales a distancia, e incluso el sistema les envía a los desarrolladores un video mostrando el desempeño de la aplicación en cada uno de los teléfonos. Además, y utilizando la inteligencia tan mentada en Build, el mismo sistema de la nube arroja retroalimentación sobre posibles errores en el código.

Eso fue especialmente útil para la creación del juego Age of Ascent (AOA), demostrado en Build. AOA es un multijugador en línea ultramasivo que consiste en batallas entre naves en el espacio. El juego, pese a tener requisitos técnicos considerables, está diseñado para que se pueda utilizar en los navegadores de los computadores. Así no más, sin una consola, o una instalación, como los juegos de la era dorada del Flash y ahora del HTML 5. Detrás, prestándole todo su potencial, está Azure. En una ocasión se encontraron cerca de 50.000 jugadores en el mismo lugar de batalla y el juego recibió 265 millones de interacciones por segundo. El sistema lo resistió.

Entre el caos de un mundo lleno de información y de dispositivos con distintas capacidades de procesamiento, la apuesta de Microsoft es ser la fuerza por detrás que los conecta a todos. Incluso Office 365, su paquete de aplicaciones exitosas de productividad, tiene un programa de apertura (dirigido, por cierto, por Yina Arenas, una colombiana) que quiere que los desarrolladores entren para ofrecer servicios a partir de la nube a los usuarios.

Si los desarrolladores y las compañías, que al final son la clave del éxito o del fracaso de estos esfuerzos, deciden aceptar la propuesta, está por verse, aunque Microsoft dice que el 85% de las 500 empresas más poderosas del mundo tienen por lo menos un servicio en la nube con ellos.

Lo que sí sabemos ya es la importancia de la inteligencia en tecnología: AccuWeather, una aplicación que monitorea el clima en todo el mundo, contó en el evento que se han salvado cientos de vidas gracias a su sistema de alertas tempranas en casos de, por ejemplo, huracanes. Detrás de esa información está la nube. 

* Invitación de Microsoft.