Videojuegos en CD aún son populares

¿Sobrevivirán las memorias USB al auge de la nube?

La posibilidad de guardar información sin tener que cargar un dispositivo es una de las ventajas que ofrece el almacenamiento en la nube. Sin embargo, las brechas de conectividad son algunos de los puntos que aún juegan a favor de tecnologías más antiguas.

Archivo El Espectador

Hace poco más de 30 años era descabellado pensar que una colección completa de álbumes musicales podría caber en un diminuto dispositivo. Para entonces, lo habitual era ver disquetes apilados que ni siquiera podían contener una canción. Servían para almacenar unos cuantos archivos de Word.

 
El último disquete del que se tiene registro es el de 3 1/2 pulgadas, lanzado en el año 1998. Su capacidad era de poco más de 200 gigabytes
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La era de los disquetes comenzó a marchitarse hacia finales de la década de los noventa con la aparición de las memorias USB. Sin embargo, en un principio su adopción no fue tan masiva. Los principales compradores de estos artefactos eran empresas interesadas en almacenar “grandes” cantidades de información, que para la fecha eran unos 32 megabytes. Esto hoy sería insuficiente, serviría para guardar cinco veces la canción Despacito.

“Recuerdo a los técnicos andando con cajas de disquetes; cuando llegaron las memorias USB quedaron fascinados”, comenta Jean Pierre Cecillión, director de ventas en América del Sur de Kingston, una de las compañías que lideran en este mercado.

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Más adelante, y de manera paulatina, las USB comenzaron a disponer de mayores cantidades de almacenamiento y a tener un precio más asequible. Su boom ha sido tal, que en ciudades como Bogotá es habitual que vendedores informales de música pirata las promocionen, ya que fácilmente pueden almacenar más de un centenar de canciones.

 
No solo los vendedores ambulantes acostumbran vender memorias USB repletas de música pirata, en Bogotá también es habitual conseguirlas en locales comerciales.
Santiago Costa - Shock

Por difícil que resulte de creer, en un comienzo los directivos de Kingston no querían entrar en ese negocio, ya que para la fecha se sentían cómodos ofreciendo a grandes industrias de computación memorias RAM para sus artefactos. “Los empleados de Kingston comenzamos a pedir que se hiciera el salto a las memorias USB, la gente nos lo estaba pidiendo. Finalmente decidieron hacer una prueba y así fue como arrancamos con estos dispositivos que resultaron potenciando el reconocimiento de nuestra marca en todo el mundo”, asegura Carolina Maldonado, vicepresidenta de mercadeo y ventas de esta marca para la región.

Lo que no sabían los directivos, al dar su negativa a entrar en el negocio del almacenamiento portátil y extraíble, era que años más adelante no solo estarían produciendo de forma masiva memorias USB, sino además millones de tarjetas SD y micro SD. Ahora pareciera que este boom está llegando a su fin.

 
Las memorias SD han tenido un especial protagonismo en almacenamiento de dispositivos como cámaras fotográficas y de video, mientras que las Micro SD han encontrado un lugar en los teléfonos celulares.
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En diálogo con El Espectador, los directivos de Kingston aseguraron que el negocio de las USB ha dejado de crecer. En contraste, Gabriel Pérez, directivo de la unidad de negocio de data center multicloud (servicios en la nube) de Cisco, asegura que “la adopción de los servicios de nube a nivel global ha ido en un constante y rápido crecimiento”.

De nuevo, así como en los inicios de las USB, la nube ha encontrado en las empresas grandes clientes para su desarrollo. Pérez afirma que el impacto ha sido tal, que las compañías no se conforman con la utilización de un solo servicio en la nube, sino que acuden a varios proveedores. Eso es lo que se conoce como multicloud.

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Parte de las ventajas de servicio, por encima de la tecnología antecesora, es que una persona no tiene que estar llevando un dispositivo de un lado a otro, pues todo está en línea, además de la practicidad al momento de hacer backups, algo útil para las empresas, al mantener seguros sus archivos, así como para el ciudadano promedio, al poner a salvo sus conversaciones de Whatsaap, por ejemplo, gracias a una copia de seguridad.

¿Desaparecerán entonces las USB? Para Cecillión la respuesta es no, por lo menos en los próximos años. El vocero argumenta que el servicio de almacenamiento en la nube, aunque práctico, representa ciertas barreras en la cotidianidad de las personas, como la falta de ubicuidad de internet y las velocidades de transferencia. El hecho de que las empresas y personas no tengan la certeza de que en cualquier lugar al que se dirijan van a tener conexión a internet o de que, si se tiene, tenga la suficiente velocidad, hace que todavía exista un apego hacia las memorias USB.

Barreras similares se interponen en la industria de los videojuegos, que ha demostrado avances en la disposición de títulos en la nube. Tal es el caso de PlayStation Now y Stadia, el servicio de streaming de videojuegos anunciado por Google. Para Delio Molina, gerente de marketing de Solutions to Go, de PlayStation, las razones por las cuales se siguen vendiendo videojuegos por medio de CD en países como Colombia son prácticamente dos: bajas velocidades de conexión y falta de bancarización en los consumidores.

 
Dentro de los servicios de almacenamiento en la nube más populares se encuentran Google Drive, Dropbox y iCloud, entre otros.
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Sin embargo, el profesional asegura que a futuro estos obstáculos se irán minimizando al punto de llegar a un híbrido en el que los clientes, además de ver los CD como algo atractivo, comenzarán a suscribirse a servicios de videojuegos por medio de plataformas de almacenamiento en la nube. “Obviamente la industria está avanzando, con fibra óptica y redes 5G, por ejemplo, lo que permite mejores velocidades de transferencia, pero bien sea por practicidad o por confidencialidad, la gente siempre quiere tener los datos consigo”, detalla Cecillión.

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Por su parte, Pérez ve con incertidumbre el futuro que puedan tener las USB. Sin embargo, prevé que en los próximos años continuará existiendo un mix entre almacenamiento portátil y almacenamiento en nube, a la vez que concuerda con Cecillión en que la mejora en las velocidades de conexión marcarán una diferencia que, eventualmente, llevará a los servicios cloud a ganar aún más terreno.

Una empresa como Kingston ve en el almacenamiento en la nube una oportunidad para seguir creciendo. No porque vayan a crear un servicio que compita en ese mercado, de hecho no creen que ese sea su negocio, sino porque serán los proveedores de almacenamiento de los diferentes data centers, enormes repositorios de máquinas que funcionan las 24 horas del día para posibilitar el servicio cloud. El boom de la nube podría traerles una agradable noticia a los jugadores más tradicionales, una oportunidad como la que se presentó a finales de los ochenta.

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2019-04-02T21:13:51-05:00

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2019-04-02T23:05:53-05:00

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Diego Ojeda / @diegoojeda95.

Tecnología

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