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Un panel solar puede seguir funcionando durante décadas, aunque con el paso de los años pierde parte de su capacidad de generación. Por eso, su vida útil se entiende como el tiempo en el que conserva un nivel razonable de eficiencia.
AutoSolar Colombia, empresa de comercio y distribución de equipos fotovoltaicos, sitúa ese rango entre 20 y 25 años, mientras que Erco Energy, empresa del sector energético especializada en soluciones solares, lo ubica entre 25 y 30.
Por su parte, el Laboratorio Nacional de Energías Renovables de Estados Unidos (NREL) añade que los módulos fotovoltaicos suelen degradarse lentamente y muchas veces pierden menos de 1 % de rendimiento al año.
¿Cuánto se desgastan?
El NREL menciona que la pérdida media ronda el 0,5 % anual, de modo que después de 20 años un panel todavía podría producir cerca del 90 % de la energía que generaba cuando era nuevo.
Erco Energy coincide y señala que, tras 25 años, algunos equipos pueden seguir operando con entre 75 % y 80 % de su capacidad inicial, según su calidad y el mantenimiento recibido.
¿Qué influye en la duración?
La vida útil de un panel solar no depende de un solo factor, sino de una combinación de variables técnicas y ambientales. Entre las más importantes están la calidad de los materiales, las condiciones climáticas, el mantenimiento y la instalación, según AutoSolar Colombia.
Sin embargo, no todos los equipos se desgastan al mismo ritmo. Según Erco Energy, los paneles monocristalinos suelen ser más eficientes y duraderos, mientras que los de película delgada tienden a tener una vida útil más corta que los de silicio cristalino.
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A eso se suma el entorno en el que operan. La exposición constante a radiación ultravioleta, humedad, granizo, polvo y cambios bruscos de temperatura puede afectar su rendimiento con los años.
AutoSolar también incluye en ese desgaste factores como las vibraciones, los impactos y la degradación gradual de las células solares, además de la suciedad acumulada sobre la superficie del panel, que reduce la cantidad de luz que llega a las celdas.
El mantenimiento puede alargar su desempeño
Aunque los paneles están diseñados para resistir la intemperie durante años, eso no significa que puedan olvidarse en el techo. Tanto AutoSolar como Erco Energy coinciden en que el mantenimiento sí influye en su desempeño a largo plazo.
Entre los cuidados más frecuentes aparecen la inspección visual, la revisión de cables y conexiones, la limpieza periódica de la superficie para retirar polvo, hojas o residuos y el monitoreo del rendimiento para detectar caídas anormales en la producción.
La orientación y la inclinación del panel, además, deben revisarse, porque una mala posición puede reducir la energía generada.
¿Cuándo puede ser momento de cambiarlos?
El reemplazo no depende únicamente de la edad. Erco Energy plantea que puede ser momento de pensar en un cambio cuando la generación de energía cae de forma importante, cuando aparecen daños físicos visibles como grietas o corrosión, o cuando el sistema ya quedó rezagado frente a tecnologías más eficientes.
De hecho, si un panel deja de cumplir con el rendimiento esperado, puede reemplazarse de manera independiente.
En conclusión, un panel solar puede durar décadas, pero no todas esas décadas las pasará rindiendo igual. La clave está en entender que envejece lentamente, que el mantenimiento importa y que la decisión de cambiarlo suele responder a su estado y a la cantidad de energía que todavía puede generar.
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