¿A Alaphilippe le alcanzará hasta París?

Esa es la pregunta que se hace el pelotón del Tour de Francia sobre el líder de la carrera, quien flaqueó en la última etapa de los Pirineos. Se acercan los Alpes.

Julian Alaphilippe, el sorprendente líder del Tour de Francia. / AFP

El lunes, en el día de receso, toda la acción del Tour de Francia se concentró en una cuadra a la redonda de donde los principales equipos descansaron en Nimes. En el del Movistar, donde el ambiente fue tenso, se notó que el grupo está fragmentado. Y desde hace mucho. Alejandro Valverde, el primero en hablar, dijo de manera tajante que en la etapa del Tourmalet, Nairo Quintana no avisó que venía mal: “No sabíamos lo que le pasaba. No está en el nivel que debería estar”. También hizo un llamado al colombiano: “Ojalá nos ayude y podamos utilizarlo en lo que queda”. Estas palabras parece que solo se conocen a través de la prensa, pues entre ellos la comunicación no pasa de lo necesario.

Después, Nairo atendió a los medios y dinamitó aún más lo ya derrumbado. “Les decía que tranquilos, que venía con lo justo. Estaba pasando un momento de crisis, pero Mikel Landa estaba pidiendo más gas y, pues, no quería que le dañaran su momento y lo aprovechó”. Uno diciendo que no, el otro que sí, y Eusebio Unzué, mánager de la escuadra española, explicando más de la cuenta cuando se le salió un “Nairo da para lo que da”, para complementar con un análisis lapidario: “No es el hombre de 2013 o 2015. Tampoco el de 2017”.

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Al interior del Movistar se dice que el colombiano es un viejo prematuro, que así como su gran salto fue precoz, su descenso viene ahora, a los 29 años, cuando el cuerpo ya no responde como antes. En ese entorno de división, en el que Nairo aprovechó para hablar con su mánager, Giuseppe Acquadro (dialogaron unos cuantos minutos sobre la segura llegada del boyacense al Arkea para la próxima temporada), lo único en lo que hubo unanimidad fue el análisis de lo que queda y del líder de la carrera: “Julian Alaphilippe flaqueó y puede que no le alcance en los Alpes”.

Pasando la calle, en un salón de conferencias, el Ineos habló con los periodistas. Antes de la rueda de prensa, Dave Brailsford tuvo una charla con Egan Bernal. Nadie quiere que se salga del libreto, y no porque sea algo malintencionado, solo es la forma de quitarle presión. Por eso sus palabras fueron medidas, cortas ante lo ineludible: “El primer líder es Geraint Thomas y si está fuerte trabajaremos para él”. El campeón actual, reposado, se limitó a mirar a su compañero. Luego, Nicolas Portal, director deportivo del conjunto británico, metió más presión con su mensaje: “Para otros, ser segundos o terceros está bien. Para nosotros no”.

Egan, que tiene una madurez increíble en la carretera y que todavía no se entrega al ataque sin el cálculo que todos le piden, advirtió que apenas empiezan los Alpes. ¿Y Alaphilippe y la carrera que está haciendo? “Está fuerte, aunque el domingo no tuvo su mejor día. Puede que le cueste más, pero por ahora ha hecho muy felices a los franceses”, resalta Thomas. Nadie se atreve a decir que cuando los repechos sean prolongados, extensos, el líder se quedará y no tendrá quién lo lleve a la punta.

Al lado del hotel del Ineos está el gentío atraído por el bus azul del Deceuninck Quick Step, en el que los leones de peluche del líder descansan en el vidrio panorámico.

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Alaphilippe juega con la hija de unos de sus mecánicos, mientras Enric Mas desmiente los problemas estomacales que le achacaron y dice que, simplemente, se quedó vacío en la subida al Prat d’Albis en Foix. El corredor local sabe lo que viene más adelante y con la sinceridad que lo caracteriza contesta: “El maillot amarillo pende de un hilo. Estoy contento con lo que he hecho hasta ahora y entregaré todo lo que tenga para conservarlo, pero faltan días duros. No puedo ser sentimentalista, sino realista”. Julian sabe que se va diluyendo, que estar a la defensiva cuando siempre ha sido él quien ataca no es fácil, y que puede volver a reventar, esta vez para dejar el liderato.

Las cuentas de los expertos dejan al francés por fuera y empiezan a sacar segundos desde Geraint Thomas, hoy en día a 1:35, y de ahí para abajo con Steven Kruiswijk a 1:47, Thibaut Pinot a 1:50 y Egan Bernal a 2:02. Es decir, entre los dos compañeros del Ineos hay 27 segundos, y los demás apeñuscados en una diferencia que le abre las posibilidades a cualquiera. Será el que menos le tema a la montaña quien festeje en los Campos Elíseos, lugar que todavía está muy lejano para Alaphilippe y sus intenciones de que un francés vuelva y gane la carrera más importante del mundo, algo que no ocurre desde 1985, cuando Bernard Hinault celebró.

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2019-07-22T22:00:00-05:00

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Camilo Amaya - Enviado Especial Nimes

Ciclismo

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