La reciente clasificación de República Checa a la Copa Mundial de la FIFA 2026 ha vuelto a poner al país en el radar internacional. Integrado en el Grupo A, donde enfrentará a México el próximo 24 de junio, el equipo europeo no solo despierta expectativas deportivas: también abre la puerta a una experiencia turística que combina historia, cultura y pasión futbolera.
Para el viajero colombiano, este es un buen momento para mirar hacia Europa Central con otros ojos. Chequia ofrece rutas que van más allá de los circuitos tradicionales, conectando ciudades donde el fútbol es parte de la identidad local.
En Praga, la capital, el fútbol se vive con intensidad gracias a la histórica rivalidad entre Sparta y Slavia. Pero fuera de la cancha, la ciudad seduce con su arquitectura: el Puente de Carlos al amanecer, el Castillo de Praga y la Plaza de la Ciudad Vieja son paradas obligadas. Un plan recomendado es recorrer el río Moldava en la noche para apreciar la ciudad iluminada.
Hacia el oeste, Pilsen mezcla tradición cervecera y deporte. Allí juega el Viktoria Plzen y nació la cerveza tipo Pilsner, una referencia mundial. Visitar la fábrica Pilsner Urquell y la Gran Sinagoga permite entender el peso cultural de esta ciudad.
En Ostrava, el ambiente cambia. Esta ciudad industrial, representada por el Baník, ha reinventado antiguos espacios mineros como Dolní Vítkovice, hoy convertidos en centros culturales y escenarios de festivales. Es un destino ideal para quienes buscan experiencias distintas dentro de Europa.
Más tranquila pero igual de fascinante es Olomouc, considerada por muchos como una “joya escondida”. Su centro histórico barroco, liderado por la Columna de la Santísima Trinidad (Patrimonio de la Humanidad), y su ambiente universitario la convierten en una parada imprescindible. Aquí, además, la gastronomía local sorprende con sabores tradicionales como el tvarůžky.
El recorrido puede cerrarse en Liberec y Jablonec nad Nisou, dos ciudades cercanas que combinan naturaleza, diseño y fútbol. Mientras Liberec destaca por la icónica Torre Ještěd, Jablonec es reconocida por su tradición en cristal y bisutería.
Más allá del turismo, República Checa mantiene un vínculo histórico con México —y, por extensión, con América Latina— que se refleja en homenajes como la Avenida Presidente Masaryk. Además, su legado cultural ha impactado al mundo a través de figuras como Franz Kafka y Milan Kundera.
Con una historia futbolística que incluye finales mundialistas y figuras como Pavel Nedvěd, el país regresa al escenario global no solo como competidor, sino como destino.
Para los colombianos interesados en combinar deporte y viaje, Chequia aparece como una alternativa atractiva: accesible, culturalmente rica y con una identidad marcada por el fútbol.
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