22 Mar 2011 - 10:00 p. m.

El Lago de Tota y su hermosa playa blanca

Se puede pescar, navegar o simplemente admirar la belleza de un espacio que encanta.

Redacción Buen Viaje

Estar allí es como estar en el gran Cruce de Lagos, al sur del continente; en alguna de las playas de Centroamérica como Aruba o Curazao o en una de tantas esquinas de San Sebastián, en España. Y es que tiene lo mejor de muchos lugares, como un clima excepcional, una playa con arena muy blanca y unas corrientes de aire perfectas para la práctica de deportes náuticos. Es el Lago de Tota, a tres horas y media de la capital colombiana.

Son 55 kilómetros cuadrados de un gran cuerpo de agua cargado de trucha arco iris y catalogado como el segundo más alto de Suramérica. Está rodeado de los paisajes más atractivos de la región central del país, donde domina el departamento de Boyacá y se dice que el color de su agua cambia de acuerdo con el reflejo de los rayos del sol, de manera que se encuentran fragmentos de agua azul o verde.

Los deportes que allí pueden practicarse son la agenda obligatoria para el turista, que puede decidir entre la pesca artesanal, el buceo de altura, el esquí náutico o, ya en tierra, el ciclomontañismo, las caminatas a campo traviesa y otra serie de recorridos temáticos que ofrecen algunas cadenas hoteleras y empresas dedicadas al ecoturismo en esta región.

Por supuesto que acampar es una opción, pero hay que tener en cuenta la reglamentación del lugar y la temporada en la que piensa hacerlo para que no lo tome por sorpresa el invierno. Además hay espacios ideales para los tradicionales asados, con cubiertas que lo protegerán de la lluvia o del inclemente y picante sol que también abriga el lago.

Ahora bien, si lo acompaña un grupo de cerca de 10 personas, puede centrar su plan en el viaje en lancha por los principales puntos turísticos de este impresionante y hermoso escenario natural. Existen restaurante que le ofrecerán lo mejor de la gastronomía local y también aquellos que con algunos toques de comida internacional logran ampliar la oferta con gratas sorpresas para los comensales.

Pero esto no es todo. Para aquellos que les gusta disfrutar de un buen par de horas nadando, el Lago de Tota es la piscina natural perfecta. En las zonas adecuadas para tal fin hasta los niños se divertirán, mientras sus padres los vigilan desde la playa sin mayor afán.

Un plan adecuado para uno o dos días, durante los cuales podrá respirar tranquilo, lejos del tumulto de las grandes playas del Caribe y con la tranquilidad de estar muy cerca de Bogotá.

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