Publicidad

Este es el país que no debe visitar si le tiene miedo a los ascensores

Entre historia, reliquias urbanas y algo de vértigo, este destino se revela desde un lugar inesperado: sus ascensores.

Sigue a El Espectador en Discover: los temas que te gustan, directo y al instante.
Mariana Álvarez Barrero
21 de enero de 2026 - 09:00 p. m.
En ciudades como Río de Janeiro o São Paulo, muchos edificios de principios del siglo XX aún conservan ascensores con cabinas metálicas, botones antiguos y sistemas de poleas que parecen sacados de otra época.
En ciudades como Río de Janeiro o São Paulo, muchos edificios de principios del siglo XX aún conservan ascensores con cabinas metálicas, botones antiguos y sistemas de poleas que parecen sacados de otra época.
Foto: arteforadomuseu
Resume e infórmame rápido

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

0:00

/

0:00

En diciembre tuve la oportunidad de visitar Río de Janeiro. Uno de esos destinos famosos por el calor, el mar, las frutas dulces y el acento cantado. Sin embargo, lo primero que me sorprendió no fue una playa ni un plato típico, sino algo mucho más cotidiano: sus ascensores.

Me hospedé en dos hoteles distintos y en ambos ocurrió lo mismo: los ascensores fallaban continuamente. Una mañana, por ejemplo, los huéspedes de los pisos más altos bajamos por las escaleras para ir a desayunar, y aun así en los rostros se notaba más serenidad que preocupación.

No fue un caso aislado. En otras ocasiones veía a viajeros que, con maleta en mano, preferían no subirse al ascensor y optar por las escaleras, como si se tratara de una decisión prudente más que de un esfuerzo físico. El miedo a quedarse atascados parecía compartido.

Pensé que se trataba de mala suerte, pero la escena comenzó a repetirse en distintos edificios, y así entendí que en Brasil los ascensores no solo transportan personas: también cargan historia.

Muchos de estos aparatos son, literalmente, reliquias urbanas. Brasil conserva ascensores que fueron testigos del nacimiento de sus ciudades modernas. El ejemplo más emblemático es el Elevador Lacerda, en Salvador, inaugurado en 1873.

En su época fue una proeza de la ingeniería hidráulica: conectaba la ciudad alta con la baja y llegó a ser uno de los ascensores más altos del mundo. Hoy es un símbolo turístico, fotografiado y admirado, pero también un recordatorio de que aquí el tiempo no siempre corre con prisa.

En ciudades como Río de Janeiro o São Paulo, muchos edificios de principios del siglo XX aún conservan ascensores con cabinas metálicas, botones antiguos y sistemas de poleas que parecen sacados de otra época.

Algunos funcionan con mecanismos hidráulicos de pistones de agua o aceite; otros, con sistemas eléctricos primitivos de tracción. Incluso existe una ley, aprobada en 1991 en Río de Janeiro, que obliga a mantener la figura del ascensorista en edificios antiguos: un oficio casi extinto en el resto del mundo, pero que en este país resiste como parte de la cultura urbana.

El problema es que lo que para algunos es encanto y memoria, para otros puede convertirse en una fuente de angustia, especialmente para quienes padecen elevatofobia, el miedo irracional a usar ascensores.

Esta fobia, relacionada muchas veces con la claustrofobia o el miedo a las alturas, puede provocar ansiedad intensa, taquicardia, sudoración y pensamientos catastróficos.

Brasil, sin embargo, es mucho más que eso. Es un país maravilloso, diverso y vibrante. Ofrece playas infinitas, selvas imponentes, ciudades llenas de música y una de las maravillas del mundo moderno.

Para los colombianos, además, es un destino accesible en términos económicos, cercano y generoso. Su gente es amable, cálida, siempre dispuesta a ayudar y, aunque no hablen el mismo idioma, siempre encuentran la manera de entender.

Brasil invita a quedarse, a explorar, a volver. Pero si usted le tiene miedo a los ascensores, tal vez quiera pensarlo dos veces o al menos asegurarse de que la habitación de su hotel no quede en un piso muy alto.

👀🌎📄 ¿Ya está enterado de las últimas noticias del turismo en Colombia y en el mundo? Lo invitamos a verlas en El Espectador.

Mariana Álvarez Barrero

Por Mariana Álvarez Barrero

Periodista de la Universidad del Rosario. Apasionada por la agenda global, la literatura y la economía. Además, presentadora de Moneygamia, formato audiovisual de finanzas fáciles de El Espectador.malvarez@elespectador.com

Temas recomendados:

 

Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación
Este portal es propiedad de Comunican S.A. y utiliza cookies. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso, de acuerdo con esta  política.