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La Macarena: la potencia de un destino que lucha por fortalecer el turismo

Para el Día Mundial del Turismo de 2023, la Organización Mundial del Turismo (OMT) destaca la necesidad de más inversiones y mejor orientadas a las personas, al planeta y a la prosperidad. El caso de este destino del Meta está alineando con ese propósito.

Juan Fernando Sansón y Milson Betancourt Santiago
23 de septiembre de 2023 - 10:00 a. m.
En los Llanos Orientales colombianos se encuentra una auténtica joya de la naturaleza: Caño Cristales, uno de los ríos más hermosos del mundo.
En los Llanos Orientales colombianos se encuentra una auténtica joya de la naturaleza: Caño Cristales, uno de los ríos más hermosos del mundo.
Foto: Getty Images.

¡Un poco de locos!, ¡irresponsables! ¡Y hasta vagos! Cuentan que se les decía a quienes hace unas décadas comenzaron a traer turistas a La Macarena (Meta) para mostrarles las maravillas naturales del territorio, en aquella época, muy poco conocido en el país y afuera de Colombia, y más bien muy estigmatizado por años de ser uno de los epicentros de la guerra y sus dinámicas.

Risas van y vienen, por las vueltas que da la vida, pues como dice doña Eneida, del Hotel El Refugio, sobre los hombros de esos locos es que se plantó una semilla que germinó y hoy involucra a más de 600 familias de manera directa y 2500 de manera indirecta, según datos de la secretaria de Turismo Diony Ortiz, en todo el engranaje que sustenta hoy la operación turística, con importante participación de las comunidades y sus miembros de distintas edades.

El turismo es una actividad hoy establecida, en crecimiento y que permite ya dar una visión diferente del territorio. Como dice Jonatan, quien en su juventud se fue para la ciudad de Villavicencio por falta de oportunidades en su municipio, antes me daba vergüenza decir que era Macarenence, pero hoy, luego de más de 10 años de ejercer el oficio de guía turístico y de contar la historia de su territorio a turistas de muchas partes del mundo, se siente orgulloso de ser Macarenence, y está motivado de aprender aún más de la historia perdida de este municipio, de saber y valorar la riqueza de fauna, de plantas y sus usos, de recuperación de memoria biocultural, entre otros muchos saberes del territorio que quisiera seguir potenciando desde su trabajo de guía.

Pero muy importante, es que se dieron cuenta que no solo se trataba de “maravillas naturales”, sino que las propias comunidades tienen una enorme potencia social, cultural, organizativa, para perseverar, para llegar a acuerdos que potencien el fortalecimiento de sus tejidos socio-comunitarios territoriales, lo que significa ponerse de acuerdo en cómo se planifica y gestiona territorialmente el turismo, para que brinde los mejores frutos para ellos mismos, el medio ambiente, y obviamente, para los turistas. Se trata entonces de cómo hacer para que el turismo le brinde alegría y bienestar al turista, al local, y al territorio.

Pero no todo es color de rosa, como planta autóctona “Macarenia Clavigera” que aporta la coloración especial, pues existen enormes desafíos para que el turismo pueda seguir fortaleciéndose como herramienta de transformación socio-territorial positiva.

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El desafío de seguir fortaleciendo el ethos comunitario, de trabajar en red, generando comunidad en torno al turismo, pero una comunidad consciente y comprometida con el cuidado de su entorno y cultura, y que además preste un servicio de calidad que le dé al turista más razones para salir enamorado de este territorio, y sobre todo volver.

El desafío de subir la transformación territorial a agenda municipal, e incluso departamental y nacional, pues el bienestar, la inclusión social y comunitaria, y la sustentabilidad de la vida, son responsabilidades de todos y todas, en el municipio/departamento, y no solo del campo del turismo.

El desafío de que ahora, siendo un destino muy conocido, no lleguen grandes inversores que desplacen o subalternicen a las asociaciones comunitarias locales, como sabemos ha ocurrido en otros lugares de Colombia y el mundo.

El desafío de promover una gastronomía que incentive la producción agrícola local sustentable, que mejore las condiciones de soberanía alimentaria, bienestar y salud de la población local, pues hoy buena parte de lo que se consume (local o turista) viene desde Villavicencio o desde Florencia.

El desafío de promover un turismo social de corta distancia, que le permita también a nacionales conocer la potencia de este lugar y sus gentes, que promueva reencuentro, reconocimiento y reconciliación entre colombianos.

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Y además, el desafío de diversificar el turismo, pues más allá de Caño Cristales, La Macarena cuenta con muchos otros atractivos, rutas, veredas y procesos comunitarios (como el Raudal, con sus petroglifos, la impresionante Ciudad de Piedra, y la Cachivera, con su Laguna del Silencio, además de la Ruta del Jaguar en las Sabanas del Yari), que demuestran que la esencia de un destino está en su gente, en su historia, en el amor que profesan por su territorio y particularmente, en el talante de superar la adversidad, de trabajar con poco para hacer mucho y garantizar que quien llegue a visitarlos se llene de experiencias que al recordarlas les dibujen una sonrisa en su cara.

*Docentes-investigadores. Facultad de Administración de Empresas Turísticas y Hoteleras. Universidad Externado de Colombia

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Por Juan Fernando Sansón y Milson Betancourt Santiago

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