25 Mar 2015 - 2:48 a. m.

Recorrido espiritual

Además de las celebraciones religiosas que inundan la capital italiana, los viajeros disfrutan de su riqueza histórica y pintorescos barrios.

Redacción Buen Viaje

Roma es sin duda uno de los principales destinos turísticos del mundo. Un museo gigante al aire libre, un collage de mercados, plazas y lugares emblemáticos alucinantes. Tal vez es la magia que se esconde entre los muros del coliseo, la historia detrás de ser una de las primeras metrópolis de la humanidad o el atractivo de contar con la más alta concentración de bienes históricos del mundo lo que la hacen única y cautivan cada año a más de seis millones de turistas. En cualquier época la ciudad es perfecta para recorrer en bicicleta y disfrutar de un café en alguna de sus estrechas calles. En cualquiera, menos en Semana Santa.

Todos los años entre marzo y abril las calles se colman de viajeros que acuden a las procesiones y representaciones sagradas. De norte a sur se celebran fiestas populares, ritos religiosos, ferias y tradiciones que rememoran la pasión de Cristo. Y Roma es otra. La última cena, el lavatorio de los pies, la oración en el huerto, la traición de Judas, la muerte de Jesús, la deposición y resurrección. Todo empieza el Domingo de Ramos con la misa de bendición ofrecida por el Papa en la plaza de San Pedro, en la cual les regala un mensaje especial a los jóvenes. Miles de personas llegan desde muy temprano para ocupar los primeros lugares.

El Jueves Santo la cita es en la Basílica Vaticana, donde el Santo Padre ofrece la llamada misa crismal, en la que bendice el óleo sagrado. El significado de este encuentro es la unión de la Iglesia católica como un único cuerpo. Caída la tarde se lleva a cabo la ceremonia de la cena del Señor, en la que se recuerda la última comida de Jesús con sus discípulos, donde se instauraron los sacramentos del sacerdocio y el mandamiento del amor. Uno de los momentos claves de ese día es el rito del lavado de los pies, que encabeza el Papa entre 12 personas elegidas al azar, mientras se elevan cánticos religiosos.

Aunque el viernes 3 de abril no habrá misas hasta la vigilia pascual, en la basílica de San Pedro y en las principales iglesias cantarán coros durante todo el día. En la noche se realizará una de las procesiones más solemnes del mundo: el vía crucis guiado por el papa Francisco, en el que se reconstruye el doloroso camino de Jesús hasta la cruz. El punto de partida es el Coliseo Romano y termina en las colinas de Palatino. Cientos de peregrinos caminan con antorchas encendidas, creando una escena inolvidable.

El silencio es protagonista el Sábado Santo. En ninguna de las iglesias se escucharán coros o estarán las luces encendidas. La invitación es al total recogimiento, mientras se espera el anuncio de la resurrección. A la medianoche es la misa de vigilia en la plaza de San Pedro, donde se bendicen los elementos naturales. La semana concluye con la tradicional y alegre ceremonia del Domingo de Resurrección y las palabras del Papa, quien desde su balcón otorga bendiciones para la ciudad y el mundo.

Además de los rituales religiosos, la llamada Ciudad Eterna ofrece una variedad de planes a los turistas. Uno de los más recomendados es visitar monumentos como la Fontana de Trevi y la plaza de España; así como adentrarse en el barrio del Trastévere, uno de los más encantadores gracias a su aire bohemio y tranquilo. Otra actividad son los recorridos por las catacumbas Ad Decimum, un camposanto cristiano donde hay miles de sepulturas que datan de la segunda mitad del siglo III. De esta manera, la capital italiana no sólo permite que la conozcan desde el cielo sino a través del subsuelo de su historia.

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