7 Aug 2013 - 9:00 p. m.

Remate de la fiesta paisa

Quienes visiten la ciudad de la eterna primavera este fin de semana podrán disfrutar de los mercados campesinos, festivales gastronómicos, noches para niños, conciertos y exposiciones.

Redacción Buen Viaje

Han sido casi diez días de Feria, de música, de trova, de platos típicos, de calles atiborradas de visitantes (se calcula que son cerca de 340.000 turistas de diferentes ciudades del país y 4.500 extranjeros), desfiles de carros y caballos, chivas y flores... muchas flores. Esta fiesta, que cada agosto engalana a Medellín y que este año se juntó con la celebración del bicentenario de Antioquia, concluirá el domingo con broche de oro.

A las dos de la tarde, como es tradición desde hace 56 años, medio millón de silleteros saldrán a las calles, desde el Puente Guayaquil, pasando por la Avenida del Río rumbo a Plaza Mayor, para exhibir sus increíbles creaciones y exaltar este oficio que se ha convertido en emblema de la ciudad y de la Feria de las Flores. Y no es para menos. Los silleteros están ligados a la historia del país y del departamento.

Durante la Colonia, cuando era imposible utilizar animales de carga para movilizarse por la cordillera, los silleteros se echaban al hombro hasta 75 kilos de productos para los intercambios comerciales y algunos viajeros que necesitan desplazarse con celeridad. En las crónicas de finales del siglo XIX se describen las caravanas de hombres y mujeres que con sus hombros cargados recorrían las montañas.

Con el paso de los años la silleta y el silletero tuvieron que adaptarse a los nuevos tiempos. En muchas viviendas antioqueñas —reza en un artículo publicado en la página Antioquia Digital, un portal que cuenta con el apoyo de la gobernación, Comfenalco Antioquia, el Instituto para el Desarrollo de Antioquia, Fundación Viztaz y Corantioquia—, las personas enfermas eran transportadas en la silleta y en el municipio de Santa Elena, este recurso se utilizó para llevar productos y venderlos en Medellín.

En plazas de mercado como la de Cisneros era común verlos desfilar con hortalizas, papa y frutas. Hoy estos campesinos se erigen como símbolo de la pujanza paisa. Para el evento de este domingo se preparan todo el año con diseños formados por flores naturales, nativas o exóticas que se distribuyen cuidadosamente para armar figuras o mensajes religiosos, ambientales, sociales y políticos. Verlos desfilar es una experiencia inolvidable.

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