En la búsqueda de destinos que combinen historia, buena gastronomía y experiencias que conecten con el sentido de la Semana Santa, República Dominicana se posiciona como una de las opciones más atractivas para los viajeros colombianos. Más allá de sus playas reconocidas a nivel mundial, el país vive un momento clave en su desarrollo turístico, en el que la fe, la cultura y la tradición toman un papel protagónico durante esta temporada.
En estos días, iglesias, basílicas y santuarios se convierten en escenarios vivos donde la espiritualidad se mezcla con la identidad local, mientras el turismo religioso gana fuerza como una forma distinta de recorrer el destino. A esto se suma una geografía diversa —que va desde bosques tropicales hasta cumbres como el Pico Duarte— y una oferta gastronómica que refleja la riqueza cultural del país, creando una experiencia que va mucho más allá del descanso.
Cada vez más colombianos están interesados en viajar a República Dominicana
República Dominicana es un destino que no solo atraviesa el mejor momento de su historia turística, sino que también se consolida como uno de los favoritos en la región. Con cifras récord de casi 11,7 millones de visitantes en 2025, el país evidencia un crecimiento sostenido que también se refleja en el mercado colombiano.
Y es que, según Jacqueline Mora Báez, viceministra técnica de Turismo del país, el vínculo entre ambos países va más allá del turismo: se trata de una conexión cultural que ha impulsado un aumento significativo en los viajes. Antes de la pandemia, cerca de 100.000 colombianos visitaban el destino; hoy, la cifra alcanza los 400.000, lo que representa un crecimiento de cuatro veces en los últimos cinco años. A esto se suma el buen momento económico de Colombia, que lo posiciona como un emisor clave, con un perfil de viajero interesado en experiencias auténticas, sostenibles y de entretenimiento.
Le podría interesar: Colombia está cambiando su estrategia de turismo: avances y desafíos del país
Pero, ¿qué hace tan atractivo a este destino? La respuesta está en una combinación de factores clave: la cercanía —con vuelos cortos y cada vez más accesibles—, precios competitivos frente a otros destinos del Caribe, y la facilidad de ingreso sin necesidad de visa. A esto se suma una oferta turística diversa que va desde resorts todo incluido hasta alojamientos independientes, altos estándares de seguridad y una gastronomía que se convierte en parte esencial del viaje.
Además, su versatilidad permite vivir múltiples experiencias en poco tiempo: desde las playas de Punta Cana hasta la energía cultural de Santo Domingo, pasando por destinos ideales para el buceo, la naturaleza o la historia. Todo, en trayectos cortos que facilitan explorar el país sin complicaciones.
¿Qué hacer en República Dominicana en esta Semana Santa?
Más allá de sus playas, República Dominicana ha fortalecido una propuesta que cobra especial sentido en Semana Santa: el turismo religioso. Como explica Mora Báez, no se trata de una estrategia nueva, sino de una tradición que hoy se potencia a través de circuitos que combinan historia, espiritualidad y cultura, especialmente en lugares donde nació gran parte de la identidad del continente.
“Uno de los puntos clave es la Zona Colonial de Santo Domingo, un espacio donde cada calle conecta con los orígenes de América. Allí se encuentra la Catedral Primada de América, considerada la primera del continente, junto a otras iglesias históricas que guardan relatos fundamentales, como el primer sermón en defensa de los derechos humanos pronunciado por fray Antonio de Montesinos. Este recorrido permite entender cómo la fe, la historia y la arquitectura se entrelazan en un mismo lugar”, afirmó Mora.
Pero la experiencia no se limita a la capital. Durante esta temporada, el país despliega rutas religiosas en distintas regiones que invitan a vivir la fe desde múltiples perspectivas:
- La Altagracia (Higüey): Aquí se ubica la Basílica Catedral Nuestra Señora de la Altagracia, uno de los templos más importantes del Caribe y epicentro de peregrinaciones. Su historia, que se remonta al siglo XVI, la convierte en símbolo de devoción mariana.
- Monte Plata (Bayaguana y Boyá): Destinos marcados por la tradición, donde destacan el Santo Cristo de los Milagros y el santuario de Nuestra Señora del Agua Santa, ambos asociados a peregrinaciones y relatos populares que siguen vivos en la cultura local.
- Puerto Plata (Luperón): En esta zona se encuentra el Templo de Las Américas, considerado una de las primeras iglesias del Nuevo Mundo, un lugar donde la historia se mezcla con el paisaje costero.
- La Vega (Santo Cerro): El Santuario Nacional Nuestra Señora de las Mercedes es uno de los centros marianos más importantes del país, un espacio que combina arquitectura, tradición y espiritualidad en medio de un entorno natural.
A lo largo de estos recorridos, la Semana Santa se vive como una experiencia integral: no solo hay celebraciones litúrgicas, sino también encuentros culturales, tradiciones locales y una conexión directa con la historia del continente.
Otras experiencias que puede hacer
Pero República Dominicana tiene mucho más que ofrecer. Aunque Punta Cana es, sin duda, uno de sus destinos más conocidos —gracias a sus playas de arena blanca, su oferta hotelera y la variedad de actividades—, el país se extiende más allá de este punto icónico con experiencias igual de atractivas.
Un ejemplo muy cerca de esta gran ciudad es hacia el sur, donde aparece La Romana, hogar de Altos de Chavón, un lugar que recrea el encanto de un pueblo mediterráneo y se ha convertido en uno de los puntos más exclusivos del país.
“Para quienes disfrutan este deporte, el país es un verdadero referente: cuenta con campos de golf distribuidos en distintos destinos, lo que permite recorrerlos como parte del viaje y vivir una experiencia completa en cada parada”, dijo la viceministra.
Si se dirige hacia el norte, el panorama cambia. Según Mora, zonas como Miches empiezan a posicionarse como destinos emergentes, con una propuesta más tranquila, natural y aún poco explorada, ideal para quienes buscan desconectarse y descubrir una cara diferente del Caribe.
“Más allá de los lugares, la clave está en cómo se vive el destino. La invitación es clara: no quedarse solo en el hotel. Salir, recorrer, probar la gastronomía local, conversar con su gente y moverse entre regiones permite entender la verdadera esencia del país”, finalizó.
👀🌎📄 ¿Ya está enterado de las últimas noticias del turismo en Colombia y en el mundo? Lo invitamos a verlas en El Espectador.