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Semana Santa en Tucumán, Argentina: estas son las actividades con las que celebran

En Tucumán, la Semana Santa se vive entre historia, paisajes y experiencias que transforman el viaje.

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Leidy Barbosa
01 de abril de 2026 - 02:30 p. m.
La Ciudad Sagrada de Quilmes, en la provincia de Tucumán, se alza en el corazón de los Valles Calchaquíes, a 17 kilómetros de Amaicha del Valle, sobre la emblemática Ruta 40.
La Ciudad Sagrada de Quilmes, en la provincia de Tucumán, se alza en el corazón de los Valles Calchaquíes, a 17 kilómetros de Amaicha del Valle, sobre la emblemática Ruta 40.
Foto: Cortesía Gobierno de la Provincia de Tucumán
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Durante años, la Semana Santa ha sido mucho más que un periodo de descanso: es un momento en el que la fe, la tradición y el viaje se encuentran. En estos días, los destinos no solo reciben visitantes, sino que abren sus puertas a experiencias cargadas de significado, donde lo espiritual se entrelaza con la cultura y la historia de cada lugar.

En un país como Colombia, donde la religión hace parte del tejido cultural, esta temporada adquiere un valor especial. Ese arraigo no solo impulsa el turismo interno, sino que también ha despertado el interés de otros destinos por atraer al viajero colombiano, cada vez más activo y diverso en sus motivaciones. No se trata únicamente de peregrinaciones o visitas a templos, sino de una búsqueda más amplia que combina espiritualidad, naturaleza y experiencias culturales.

Uno de los destinos que comienza a moverse más en las búsquedas es Argentina, que empieza a posicionarse con fuerza entre los destinos que más despiertan el interés de los viajeros colombianos. No es solo una percepción: las cifras lo confirman, según datos de la Dirección Nacional de Migraciones, citados en este medio, las visitas hacia ese país crecieron un 19 % frente al mismo periodo anterior, lo que lo consolida como uno de los mercados más relevantes para el turismo emisivo de Colombia.

En ese escenario, regiones como Tucumán empiezan a ganar protagonismo. Esta provincia del norte argentino se está posicionando con una oferta que va más allá de lo tradicional, al integrar historia, paisajes naturales y experiencias auténticas. A pesar de ser la más pequeña del país, concentra en pocos kilómetros una diversidad notable: desde las yungas —la selva tucumana— hasta los imponentes Valles Calchaquíes.

¿Qué hacer en Tucumán en esta Semana Santa?

Hablar de Tucumán es entender una parte esencial de Argentina. No solo es una de sus provincias más antiguas, también es el lugar donde se declaró la independencia en 1816, lo que la convierte en un destino cargado de historia, identidad y significado cultural.

A pesar de ser la provincia más pequeña del país, concentra una diversidad sorprendente. En pocos kilómetros, el paisaje cambia por completo: desde la selva de las yungas hasta los áridos Valles Calchaquíes, creando un contraste que permite vivir múltiples experiencias en un solo viaje.

Durante Semana Santa, Tucumán transforma su riqueza cultural en una experiencia que combina tradición, espiritualidad y naturaleza. Y es que la provincia despliega una agenda que combina fe, cultura y comunidad, con celebraciones que van desde los rituales más tradicionales hasta propuestas innovadoras que conectan con el paisaje.

Uno de los momentos más representativos son los Viacrucis y peregrinaciones, que se realizan en distintos puntos de la provincia. Destacan recorridos en entornos naturales como la Loma de Choromoro, así como la tradicional visita a templos emblemáticos como la Basílica Nuestra Señora de la Merced, profundamente ligada a la historia y devoción local.

Entre las experiencias más llamativas está el Viacrucis Náutico en El Cadillal, una propuesta única que recorre las aguas del dique y ofrece una forma diferente de vivir la fe, en medio de uno de los paisajes más imponentes de la región.

Uno de los puntos más convocantes es San Javier, donde se realiza el tradicional Vía Crucis de Antorchas que culmina en el Cristo Bendicente, uno de los miradores más emblemáticos de Tucumán. Allí, además, se desarrollan espectáculos de luz y sonido y la Misa Criolla, creando una experiencia que integra espiritualidad y paisaje.

Sin embargo, como explica Carlos Gómez, experto en turismo religioso de la provincia, este tipo de turismo va más allá de visitar iglesias o asistir a celebraciones, algunas actividades que recomienda son:

  • Turismo de estancias y legado jesuita: Parte del histórico Camino de los Jesuitas, donde antiguas estancias agrícolas y ganaderas siguen en funcionamiento y abren sus puertas al visitante. Lugares como el Museo Jesuítico de La Banda permiten entender cómo era la vida en estas comunidades, su organización y su impacto en la región.
  • Turismo del vino: En los Valles Calchaquíes, la provincia ofrece una ruta de vinos de altura con bodegas que combinan tradición y técnicas ancestrales. Allí, el visitante puede degustar variedades como el torrontés y conocer procesos ligados a la tierra y a rituales como la ofrenda a la Pachamama.
  • Turismo arqueológico: Sitios como la Ciudad Sagrada de Quilmes revelan la historia de los pueblos originarios y su resistencia. Estos espacios permiten comprender la relación entre territorio, cultura y cosmovisión ancestral.
  • Turismo rural comunitario: En pueblos como Talapazo, las comunidades invitan a vivir experiencias auténticas: desde su gastronomía hasta sus relatos, mitos y formas de vida, generando un contacto directo con la identidad local.

Otras experiencias que puede hacer

Pero Tucumán va mucho más allá de la Semana Santa. La provincia se ha posicionado como un destino integral donde la naturaleza, la cultura y la historia se entrelazan en una misma experiencia. Según Inés Frías Silva, vicepresidenta del Ente de Turismo de Tucumán, quienes buscan actividades diferentes encuentran una oferta amplia que permite recorrer el territorio desde múltiples perspectivas.

En ese sentido, el destino ofrece experiencias que combinan aventura, tradición y contacto con el entorno:

  • Valles Calchaquíes: uno de los grandes imperdibles, donde en pocos kilómetros se concentran contrastes únicos entre zonas áridas y valles fértiles, con paisajes que cambian radicalmente.
  • Ruta del vino de altura: con más de 18 bodegas, varias abiertas al público, que ofrecen experiencias que combinan degustación, tradición y prácticas ancestrales como las ofrendas a la Pachamama.
  • Turismo astronómico: Gracias a sus cielos despejados, ofrece observación de estrellas en escenarios naturales únicos, especialmente en zonas de los valles.

Así, Tucumán no solo propone actividades, menciona Frías, sino una experiencia completa: un destino donde cada recorrido conecta con la historia, el paisaje y la identidad de una región que, más que visitarse, se vive.

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Leidy Barbosa

Por Leidy Barbosa

Periodista de la Universidad Externado de Colombia, con énfasis en la producción audiovisual y en animación digital. Apasionada por temas medioambientales y sociales.@leidyramirezbLbarbosa@elespectador.com

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