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A pocos días de que comience la Semana Santa, una de las temporadas religiosas y turísticas más importantes del país, miles de viajeros comienzan a planear escapadas cercanas para descansar o participar en actividades de fe. Entre los destinos que cada año recibe a más visitantes está la Catedral de Sal de Zipaquirá, un templo subterráneo ubicado a unos 180 metros bajo tierra dentro de una antigua mina de sal y considerado uno de los atractivos turísticos más emblemáticos de Colombia.
Sin embargo, este destino está en este momento enfrentando cuestionamientos, y es que la Superintendencia de Industria y Comercio abrió una investigación contra la empresa que administra el complejo turístico por presuntamente no ofrecer el tiquete de entrada de forma individual, sino únicamente a través de paquetes que incluyen servicios adicionales como visitas guiadas, acceso al museo arqueológico o transporte en tren, opciones que algunos visitantes podrían no querer adquirir.
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¿Qué es lo que dice la investigación?
Según la Superintendencia de Industria y Comercio, la administración de la Catedral de Sal de Zipaquirá habría implementado un esquema de comercialización mediante paquetes denominados “pasaportes”, que obligarían a los visitantes a adquirir varios servicios adicionales para poder ingresar al templo.
De acuerdo con la entidad, este sistema no permitiría comprar únicamente el tiquete de acceso a la catedral, sino que exigiría adquirir otros servicios incluidos en el paquete, lo que limitaría la posibilidad de que los turistas elijan libremente qué actividades desean realizar durante su visita.
Entre los servicios que se incluirían de manera obligatoria junto con la entrada al complejo están las visitas guiadas dentro del templo, el acceso a internet, el ingreso a espacios como el Museo de la Salmuera y el Museo Arqueológico, entre otros, así como el transporte en tren para facilitar la salida del lugar.
Para la Superintendencia, la imposibilidad de adquirir únicamente el ingreso al templo constituye el punto central de la investigación, ya que podría tratarse de una práctica anticompetitiva conocida como venta atada, que ocurre cuando el acceso a un servicio se condiciona a la compra obligatoria de otros.
Como parte de los argumentos del proceso, la SIC señaló que aproximadamente el 50 % de los turistas que compran estos pasaportes utilizan realmente los servicios adicionales. Esto reforzaría la hipótesis de que dichos servicios no son indispensables para acceder a la catedral y que su inclusión obligatoria podría encarecer la visita.
La SIC inició investigación contra la empresa que administra la Catedral de Sal de Zipaquirá por presunta práctica de ventas atadas. El ingreso al templo se estaría ofreciendo en paquetes con servicios adicionales obligatorios, lo que podría limitar la elección de los visitantes pic.twitter.com/mnrc6J0FF2
— Superintendencia de Industria y Comercio 🇨🇴 (@sicsuper) March 17, 2026
¿Qué actividades ofrece la Catedral de la Sal?
La visita a la Catedral de Sal de Zipaquirá incluye distintas experiencias turísticas, culturales y recreativas que se ofrecen a través de tres tipos de pasaportes: Básico, Standard y Premium. El plan básico tiene un costo aproximado de COP 75.000 para adultos y COP 60.000 para niños y adultos mayores en la tarifa nacional.
En general, estos recorridos combinan el ingreso al templo subterráneo con varias actividades dentro del complejo, además de algunos espacios culturales del municipio de Zipaquirá, lo que permite complementar la visita con experiencias históricas, culturales y recreativas.
Dependiendo del tipo de pasaporte, también se pueden incluir otras actividades como el City Tour por Zipaquirá, el Museo Tutankamón, la Ruta del Minero o el muro de escalar, que forman parte de las experiencias complementarias del complejo turístico.
Este amplio portafolio de actividades forma parte de la oferta turística que ha convertido a la catedral en uno de los destinos más visitados del país. Solo en 2025 registró más de 706.000 visitantes, una cifra récord que la consolida como un referente del turismo cultural y religioso en Colombia.
Según cifras del propio complejo, cada año llegan viajeros de más de 100 países, atraídos por la combinación de ingeniería, patrimonio cultural, geología y espiritualidad que ofrece el recorrido subterráneo. Durante temporadas como Semana Santa, el flujo de turistas suele aumentar significativamente.
Por ahora, el proceso apenas inicia. La empresa administradora del complejo podrá presentar descargos, solicitar pruebas y proponer garantías si lo considera pertinente, mientras la entidad continúa con las etapas del proceso.
*El Espectador se comunicó con la oficina de prensa de la Catedral de Sal de Zipaquirá y, por el momento, no hay pronunciamientos al respecto.
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