
Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
Nayib Bukele ha sido uno de los mandatarios más sonados de la región durante la crisis sanitaria. Sus duras medidas y sus polémicos discursos lo han convertido en una figura de amores y odios. Este miércoles, el mandatario provocó un rifirrafe con el gobierno de Costa Rica, uno de sus vecinos, tras cuestionar las bajas cifras de cotagiados por coronavirus en ese país.
Luego de las acusaciones, Costa Rica rechazó las palabras de Bukele y defendió su gestión para contener la propagación de la covid-19. El diferendo entre los dos países centroamericanos comenzó la noche del martes, cuando Bukele dijo en cadena de radio y televisión que El Salvador no quería «cometer el mismo error que Costa Rica y otros países».
Le puede interesar: El Salvador y Costa Rica se enzarzan en polémica por la lucha contra la covid-19
«Costa Rica nos daría la falsa impresión de que han aplanado la curva, pero solo han bajado la cantidad de pruebas diarias, teniendo la capacidad de hacer más», declaró Bukele.
El canciller costarricense reaccionó a los comentarios de Bukele y afirmó: «Costa Rica manifiesta su preocupación por las declaraciones del presidente de la República de El Salvador, en las que hizo referencia a las prácticas y estándares que realiza Costa Rica para la aplicación de las pruebas para la detección de covid-19».
El Salvador, con 6,6 millones de habitantes, detectó su primer caso el 13 de marzo y acumula 587 casos con 14 muertos. Actualmente tiene 87 pacientes hospitalizados por el coronavirus, 17 en estado crítico, comparado con 17 hospitalizados en Costa Rica, cinco de ellos en condición crítica.
Según prensa local Solano llamó a la embajadora salvadoreña, Ana Patricia Pineda, para expresarle su «preocupación» por las manifestaciones de Bukele.
La estrategia costarricense se basa en la identificación de casos sospechosos para aplicar las pruebas del coronavirus, unas 200 por día, mientras El Salvador ha optado por pruebas masivas, más de 1.000 en algunos días.
El ministro costarricense insistió en que su país «seguirá manteniendo de manera inquebrantable su vocación histórica por promover (…) la institucionalidad democrática y el respeto absoluto a los derechos humanos».