Golpe a golpe y verso a verso (Aquí se habla español)

Se fue haciendo “camino al andar”, como decía Antonio Machado, y “golpe a golpe”, también, y “verso a verso”, y en su hacerse, fue tomando gestos, sonidos y conceptos de las voces de la calle, de los diálogos altisonantes del barrio, del grito destemplado y del susurro de amor, y al mismo tiempo, de las voces que salían de los salones elegantes, y de los libros, y de los borradores de libros, y de los mensajes escritos en papelitos o en servilletas, hasta convertirse en un idioma.

Fernando Araúijo Vélez
El ser humano ha ido olvidando el peso de la palabra. El cuidado de la misma parece pasarse por alto en tiempos de redes sociales. / Getty Images
El ser humano ha ido olvidando el peso de la palabra. El cuidado de la misma parece pasarse por alto en tiempos de redes sociales. / Getty Images

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Cada palabra fue consecuencia de decenas de conjugaciones, aleaciones, cambios, costumbres, viajes e incluso política. Fue castellano en un tiempo, y luego español. Se fue forjando con el tiempo, con el andar y el camino y en el camino, no en los diccionarios, que en últimas, le puso unas reglas y se autonombró su dueño, aunque jamás lo fuera.

Por Fernando Araúijo Vélez

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