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La revolución del dinero
A lo largo de la historia, una serie de vastos e importantes cambios han transformado de manera irreversible las sociedades y las economías. Probablemente aprendiste sobre ellos en algún momento en la escuela: la revolución agraria, la Revolución industrial, etcétera.
Antes de que llegara la Revolución industrial, la gente trabajaba en sus granjas y fabricaba a mano todo lo que necesitaba. Era todo bastante ineficiente, pero era mejor que cazar y recolectar.
¡Pero entonces…! La maquinaria entró en el mundo, el camino hacia la prosperidad cambió y grandes segmentos de la humanidad empezaron a vivir de forma muy distinta de como lo habían hecho sus antepasados. Lo que hacían los padres y abuelos para mantenerse a sí mismos y a sus familias ya no era el mejor camino para la nueva generación. Para triunfar en la Era Industrial, un campesino emprendedor tenía que aprender nuevas habilidades. Claro que algunos siguieron haciendo las cosas a la antigua, pero no fueron los que prosperaron.
Y así a lo largo de los siglos. Los imperios surgen y desaparecen. El cambio es constante, y los que se adaptan sobreviven y prosperan.
Hoy nos encontramos en medio de otra transformación: la Revolución del Dinero. En pocas palabras, el dinero ya no es lo que era. Esto se debe en parte al auge de los activos digitales, pero eso es solo una parte de la historia. De hecho, las partes más interesantes son los cambios sociales y tecnológicos que crean nuevos caminos hacia la prosperidad que sencillamente no eran posibles —o ni siquiera imaginables— hace tan solo unos años.
Detrás de este cambio sísmico hay dos tendencias paralelas. La primera es una creciente desconfianza en las instituciones tradicionales, especialmente entre la Generación Z y la Generación del Milenio. Incluso ajustándose a la inflación, los millennials han pagado mucho más por una educación universitaria que cualquier otra generación, mientras que el valor de mercado de tener un título de licenciatura o de posgrado en la mayoría de los campos ha disminuido.
Mientras tanto, la seguridad profesional de la que disfrutaron sus padres y abuelos es cosa del pasado. Los antiguos adagios sobre finanzas personales, ahorro e inversión transmitidos por las generaciones mayores están cada vez más desconectados de sus vidas.
Ante estos hechos, muchos jóvenes se sienten escépticos y resentidos con los sistemas que han heredado. ¿Por qué no habrían de estarlo? Es una reacción por completo lógica. Además, toda buena revolución tiene la costumbre de aparecer cuando un número suficiente de personas se enoja. Y esta vez la revolución está armada con herramientas y métodos modernos que amplifican enormemente sus efectos.
Por eso la segunda tendencia se refiere a un número creciente de personas que buscan formas creativas de vencer al sistema y obtener una ventaja para sí mismas. Los ganadores de hoy no están invirtiendo sus ahorros en un cómodo plan de jubilación y esperando a que su capital crezca, sino que están poniendo su dinero en inversiones alternativas. No están presionando para que se tomen medidas legislativas que controlen Wall Street, sino que se están enfrentando a los fondos especulativos sacándolos de sus posiciones. No intentan “ganarle a la casa” en el casino, van a Reddit para aprender sobre los mercados de predicción.
En el pasado, los licenciados universitarios buscaban la validación en los “proveedores de empleo”. Iban a la escuela de empleo y aprendían a ser buenos empleados. Cuando recibían la oferta de la gran empresa, lo habían logrado.
Algunos jóvenes siguen por estos caminos, por supuesto. Sin embargo, cada vez son más los que los eluden en favor de otra cosa.
Eso se debe a que han decidido que las viejas reglas del dinero —las que se basaban en la confianza y el sentido de la buena fe en las instituciones— no solo son anticuadas: las viejas reglas son una estafa.
Para ser claros, también hay verdaderos perdedores en las revoluciones. Nada más pregúntale a María Antonieta. O a los seguidores de Ned Ludd —los luditas originales—, que se rebelaron contra la industrialización rompiendo la maquinaria textil (spoiler: no funcionó, y se quedaron fuera).
Aun así, esa es la naturaleza del progreso. No es perfecto, pero con cada revolución surgen nuevas oportunidades para que más personas participen de la riqueza.
Únete a la fiesta. Inventa las nuevas reglas. La impresora del dinero enloqueció.
Lo que te espera
Antes de empezar a escribir este libro emprendí una serie de experimentos. Los experimentos empezaron siendo estrictamente de investigación, pero en algún momento seguí adelante. No mentiré: era divertido y adictivo.
Aposté al resultado de elecciones políticas, y aprendí bajo la tutela de profesionales. También aposté en otros mercados, incluido el resultado de la saga de Britney Spears, y el estado de las relaciones entre Kanye West y las Kardashians.
Empecé a jugar a videojuegos por dinero de verdad, y cumplí el sueño de toda la vida de mi yo de 20 años.
Aprendí a crear arte usando inteligencia artificial, centrando mis esfuerzos en dibujos de gatos bebiendo malteadas (para ver una de mis primeras obras maestras, consulta la página 105).
Y, por supuesto, compré acciones meme, porque ¿quién no lo hizo?
Como verás, algunos de estos experimentos fueron mejor que otros. Llegó un momento en que ganaba mil dólares diarios con algo llamado “agricultura de rendimiento”. ¡Seguramente mi jubilación en Mónaco estaba a solo unos meses de distancia! Pero mientras veía subir las cifras, el precio del valor subyacente cayó más de 40 por ciento.
También hubo una vez que cometí un error desastroso y transferí varios miles de dólares a la cuenta de blockchain equivocada. ¿Y sabes qué? Cuando haces eso, ¡no puedes recuperarlo!
Aun así, seguí adelante. Todo en nombre de la investigación, y posiblemente de la compulsión.
Algunas personas van a Disneylandia. Yo fui a Denver a ver al fundador de Ethereum y a miles de sus acólitos entusiastas de las criptomonedas. Fui a Iowa a ver un cañón de comida que disparaba verduras al cielo. ¿Por qué no? Conocí y entrevisté a apostadores deportivos de tiempo completo, influencers de TikTok, profesionales de Calabozos y dragones y al menos a un multimillonario.
Intenté reunirme con tanta gente en la primera línea de esta revolución como pude, para contar la mejor historia posible.
A lo largo de las próximas páginas te presentaré a algunas de estas personas emprendedoras. Entre otros, conocerás a:
• El programador cualificado que tiene dos empleos de tiempo completo en forma simultánea, sin que ninguno de los dos jefes sepa del otro. No se trata de un trabajador de bajo nivel con salarios mínimos que tiene que trabajar en varios empleos para llegar a fin de mes. Acumulativamente, sus dos empleos le pagan más de 340 mil dólares al año.
• La estrella de TikTok que gana hasta 100 mil dólares al día vendiendo cursos sobre el poco sexy tema de cómo utilizar Microsoft Excel, y otra a la que pagan 50 mil dólares al mes por dormir entre luces de discoteca parpadeantes, música tecno a todo volumen y falsas redadas del FBI.
• La adolescente británica que puso en marcha un servicio para poner nombre a bebés chinos y llegó a ganar 400 mil dólares.
• El diseñador de juegos que se llevó a casa el primer premio en una feria de arte, por una obra “pintada” enteramente por IA.
• La abuela que desenmascaró a uno de los principales fabricantes de impresoras de inyección de tinta por estafar a los clientes para que compraran sus cartuchos de tinta de marca, demasiado caros, y ganó una demanda colectiva de 1.5 millones de dólares en el proceso.
Y, como se suele decir, y mucho más.
Cómo leer este libro
Este libro es una guía de campo de la Revolución del Dinero. En él aprenderás a utilizar las nuevas herramientas y plataformas que la tecnología ha habilitado para capitalizar estas tendencias.
Algunas de las estrategias en las siguientes páginas serán útiles para cualquiera, en cualquier lugar, independientemente de la cantidad de dinero a la que tenga acceso en la actualidad. Otras serán más útiles para quienes tengan algo de dinero para invertir y busquen formas creativas de hacerlo crecer (o simplemente de protegerlo de la inflación u otras pérdidas).
Aunque no siempre lo parezca, incluso las revoluciones tienen reglas, o al menos las que tienen éxito. Una revolución sin reglas no es más que un motín. Así que, para sacar el máximo provecho de los capítulos que siguen, vale la pena tener en cuenta estas reglas:
1) Como las cosas cambian tan deprisa en tiempos de revolución, puede que algunos ejemplos sobre los que leerás ya no sean relevantes, o simplemente sean menos útiles. En esos casos, céntrate en lo que puedes aprender de la historia. ¿De dónde surgió la idea y qué medidas tuvo que tomar alguien para hacerla realidad? Piensa en cómo aplicar un enfoque similar a otras ideas.
2) No tengas miedo de cambiar de opinión. Lo que funcionaba antes no garantiza que funcione ahora, y lo que funciona ahora no siempre funcionará en el futuro. Sobre todo, sigue los consejos que tengan sentido para ti e ignora el resto. De hecho, esa es una buena forma de leer cualquier libro.
Las historias son interesantes por sí mismas, pero también espero que aprendas algo de ellas. Cuando hayas terminado de leer este libro estarás familiarizado con una amplia gama de estrategias para poner en marcha tu propia historia de éxito. Por ejemplo:
• Consigue financiamiento de mercados no tradicionales, incluido dinero directamente de inversionistas que quieran apostar por tu futuro.
• Aprovecha las oportunidades asimétricas, en las que el riesgo es bajo y la recompensa potencial es alta: retransmisión en directo, microinversión en nuevos valores, etcétera.
• Convierte una habilidad o área de conocimiento que ya tengas en un producto monetizable que pueda diversificar tus ingresos.
• Utiliza sencillas herramientas de IA para poner en marcha un proceso creativo o simplemente para generar más trabajo creativo en menos tiempo.
• Adopta una nueva forma de pensar que pueda servirte durante mucho tiempo en el futuro, a medida que evolucionen las reglas y lleguen nuevas oportunidades.
Esta última habilidad es la más importante. Como ya sabrás, el ritmo de la economía mundial cambia de forma constante.
Pero no pasa nada. El cambio es constante, pero si entiendes lo que nos ha llevado hasta este punto y cómo puedes aplicar estas lecciones, estarás muy por delante de la mayoría de la gente.
Para entender por qué esto es importante, empecemos por una de las características fundamentales de esta era. En el mundo del capitalismo digital, todo está en venta.
* Se publica con autorización de Penguin Random House Grupo Editorial.