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Un segundo aire para los diálogos

De acuerdo a las muestras que se den en los próximos cuatro meses, el desescalamiento del conflicto podría desembocar en el inicio de un cese del fuego y de hostilidades bilateral y definitivo.

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Sin duda, el proceso de paz tomó un segundo aire con los anuncios de la implementación de una nueva metodología en la mesa de diálogos, la cual implica un trabajo técnico, continuo y simultáneo con el fin de agilizar la construcción de acuerdos, al tiempo que se adelanta un proceso hacia el desescalamiento del conflicto que, de acuerdo a las muestras que se den en los próximos cuatro meses, podría desembocar en el inicio de un cese del fuego y de hostilidades bilateral y definitivo.

En medio de la lluvia de noticias y de reacciones ha pasado casi desapercibida una información que podría cambiar el sentir ciudadano —por estos días tan escéptico— frente a las negociaciones en La Habana. Se trata de la intervención del papa Francisco, quien ayer, en su viaje de regreso a Roma después de una visita por Suramérica, expresó su percepción de la paz en nuestro país: “A mí me preocupa en este momento que se pare el proceso de paz en Colombia. Debo decirlo: espero que vaya adelante. Estamos siempre dispuestos a ayudar. En tantos modos”.

En entrevista para W Radio, el presidente Juan Manuel Santos ratificó que la Iglesia católica siempre ha estado presente y dispuesta a respaldar el proceso de paz y que “el Vaticano tiene toda la disposición de intervenir en el proceso, en el momento que se requiera”. Para un país como Colombia, con gran tradición católica, el mensaje del máximo jerarca de esa iglesia sirve para recuperar la confianza de la ciudadanía, algo que tanto preocupa al Gobierno.

Ahora, también es cierto que los sucesos actuales han dado para que los críticos del proceso de paz agudicen sus cuestionamientos, pero, al mismo tiempo, planteen nuevos conceptos. Por ejemplo, el procurador Alejandro Ordóñez advirtió que las experiencias demuestran que el cese bilateral lleva al fortalecimiento militar de las Farc. “El paso que va a seguir, muy seguramente, será la concentración en varios lugares, y seguramente serán los lugares donde las Farc tienen presencia militar, donde tienen los cultivos ilícitos de coca, donde explotan la minería ilegal. Si a eso se agrega la ausencia de aspersión con glifosato, sería el paraíso para las Farc”, enfatizó.

Como quien dice, un primer reparo a una propuesta surgida de las entrañas del uribismo. El expresidente Álvaro Uribe ha planteado la necesidad de establecer una zona de concentración de la guerrilla donde exista verificación internacional, como condición para mantener la credibilidad y la confianza. De hecho, Santos ha reconocido que ese será un paso obligatorio a la hora de encarar de manera definitiva el fin del conflicto. De todas maneras, es evidente que los recientes anuncios, al menos en el papel, van en la dirección correcta. Por algo el procurador Ordóñez no habló de suspender las negociaciones sino de “que la confrontación termine definitivamente, no que se suspendan las negociaciones, sino que termine la guerra con una firma pronta, razonable y sin impunidad”.

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