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El Deportivo Pereira arranca este viernes un semestre clave en la Liga BetPlay, en medio de uno de los momentos más turbulentos de su historia. El equipo llega arrastrando meses de crisis administrativa, económica y deportiva que lo tienen contra las cuerdas, con el fantasma del descenso rondando.
Los matecañas darán el puntapié inicial del torneo clausura este viernes ante Llaneros, en el estadio Bello Horizonte-Rey Pelé de Villavicencio, desde las 6:10 p.m. Cualquier punto que puedan sumar lejos de casa resulta clave, pues Pereira viene de un primer semestre nefasto que puso en evidencia su crisis institucional.
En el torneo apertura, los dirigidos por Arturo Reyes terminaron últimos con apenas 10 puntos, producto de un triunfo, siete empates y once derrotas. Cúcuta Deportivo, penúltimo en la tabla, registró 16 unidades, dejando en evidencia lo lejos que estuvo el cuadro matecaña incluso de un rendimiento mediocre.
Ese pobre presente es resultado de decisiones y manejos administrativos cuestionados, incumplimientos laborales y tributarios, restricciones de la FIFA para inscribir jugadores por deudas con futbolistas, una multa millonaria contra su presidente y el ingreso del club a la ley de insolvencia para evitar la desafiliación.
La crisis que estalló el año pasado
Ese panorama no es nuevo. Ya en octubre de 2025 la crisis se hizo evidente, cuando referentes como el entonces capitán Carlos Darwin Quintero denunciaron deudas de hasta ocho meses de salario, lo que llevó a un paro de jugadores que escaló hasta el Ministerio del Trabajo, que terminó suspendiendo las actividades del club.
Acolfutpro, la agremiación de los futbolistas profesionales colombianos, pidió entonces que le revocaran el reconocimiento deportivo al equipo. A pesar de las dificultades, el club terminó de competir ese semestre, pero con su nómina sub-20, pues los profesionales se negaron a jugar mientras no les pagaran lo adeudado.
🚨¡100% CONFIRMADO!🟡🔴✅
— Samuel Duque (@_SamuelDuque) October 24, 2025
Esto publica Carlos Darwin Quintero, capitán del Deportivo Pereira en sus historias de Instagram.📲
No jugarán hasta que se pongan al día con las obligaciones.❌ pic.twitter.com/DcLA71EF8d
De cara al primer semestre de 2026, el club tuvo serios problemas para armar un plantel competitivo, sobre todo tras las salidas de sus mejores jugadores. A pesar de contar con nombres con experiencia como Marco Pérez y Wálmer Pacheco, el equipo dependió este primer semestre en exceso de jóvenes sin mucho rodaje en el FPC, una carencia que se notó partido tras partido en la cancha.
Sobre el arranque de ese semestre, Álvaro López Bedoya no ofreció explicaciones claras a la hinchada. De hecho, a finales de noviembre anunció la supuesta venta de la institución a la empresa Group Empresarios Full Dubái Colombia SAS. Sin embargo, dicha operación no fue formalizada ante Dimayor y nunca se realizó la rueda de prensa anunciada para presentar a los nuevos propietarios.
En medio de todo esto, López Bedoya es un personaje profundamente polémico. Su pasado incluye una condena en España en 1989 por tráfico de drogas, tras ser detenido con cocaína oculta en libros exportados desde Colombia, un antecedente que reaparece cada vez que su gestión deportiva se pone en entredicho.
#Comunicado 📣 I Supersociedades confirma sanción impuesta a Álvaro de Jesús López Bedoya, representante legal del Deportivo Pereira F.C. S.A. en reorganización, por incumplir las órdenes impartidas por esta autoridad.
— Superintendencia de Sociedades (@SSociedades) April 22, 2026
🔗 Conoce los detalles aquí: https://t.co/2mIdQqAf3G pic.twitter.com/ak8A9d9AhQ
A eso se suman denuncias de conflicto de interés por compra de predios vinculados a su familia, préstamos cuestionados de empresas propias al club y una sanción de la Superintendencia de Sociedades por desatender órdenes sobre el manejo contable de los derechos deportivos de varios jugadores.
Por esa suma de situaciones se entiende por qué la hinchada matecaña está preocupada: no está conforme ni con los manejos administrativos, ni con la persona al frente de la institución, ni mucho menos con los resultados deportivos que ha dejado el equipos sobre el césped en la primera mitad de 2026.
Deportivo fuera de Pereira
Y no para de llover, porque el equipo, que este semestre volvería a ser local en su casa, el estadio Hernán Ramírez Villegas, tendrá que esperar más tiempo, ya que las obras que se adelantan en el escenario se han tardado más de lo esperado por la administración municipal.
Esto es un golpe económico adicional para un club sin liquidez, pues jugar lejos de casa implica resignar los ingresos por boletería en fechas clave. Esto no será posible al menos en los partidos ante Independiente Santa Fe, el 5 de agosto (fecha 3), y Jaguares, el 16 del mismo mes (fecha 5).
La razón son las obras de renovación de la gramilla del estadio, cuya entrega está prevista para el 3 de septiembre, fecha en la que el Pereira recibiría a Independiente Medellín. Los directivos matecañas pidieron el aplazamiento de sus partidos como local, pero la decisión final quedará en manos de la Dimayor.
Jugar en otras sedes, como Armenia y Yopal, afectó el rendimiento del equipo, que no pudo sentirse local durante buena parte del primer semestre. Ese factor, sumado a las dificultades administrativas y a una nómina corta, ha derivado en el complicado presente del club, que necesita resultados urgentes para no complicar su estancia en la categoría.
Por lo pronto, Pereira ocupa la casilla 13 de la tabla de promedios con 113 puntos. Sabiendo que descienden los dos peores de los 20 equipos, la cifra no luce alarmante hoy, pero si el rendimiento del primer semestre se repite, el panorama podría complicarse rápidamente hacia el cierre de la temporada.
El presente de la institución es, sin duda, resultado de un mal manejo que suma malas decisiones en distintos frentes. El mismo club que fue campeón en el 2022-II y llegó a cuartos de final de la Copa Libertadores en 2023 hoy es, sin exagerar, el peor equipo de la primera división del fútbol profesional colombiano.
Ahora bien, perder la categoría no es el único miedo del hincha aurirrojo, pues también está el peligro de quedarse sin equipo y perder el reconocimiento deportivo. Sería una medida extrema, pero si la administración no logra números verdes, las probabilidades de desaparecer crecerían y una plaza histórica se quedaría sin uno de sus símbolos más valiosos.

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