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El dólar terminó la semana cerca de los COP 3.100, un nivel que hace apenas un año parecía lejano. El peso colombiano se ha apreciado con fuerza durante 2026, pero los analistas advierten que llegar hasta aquí no significa que la caída del dólar vaya a continuar al mismo ritmo.
La tasa representativa del mercado (TRM) cerró el viernes en 3.101 pesos, después de haber comenzado la semana en 3.126,08 pesos. En el mercado spot, la divisa llegó incluso a tocar los 3.079 pesos durante la jornada del viernes.
El balance semanal fue una caída de COP 40,36, equivalente a 1,28 %. En lo corrido del año, el peso acumula una apreciación cercana al 17,46 %, según cifras compartidas por Global66.
La magnitud del movimiento permite ponerlo en perspectiva. Hace un año, a mediados de septiembre de 2025, el dólar se negociaba alrededor de 3.900 pesos. Y todavía en septiembre del año pasado, cuando el peso comenzó a ganar fuerza con mayor intensidad, los analistas discutían si una cotización cercana a 3.800 podía sostenerse.
Ahora el mercado está mirando otra cifra: 3.000 pesos.
Pero entre llegar a una zona y permanecer allí hay una diferencia considerable.
¿Por qué está tan fuerte el peso colombiano?
Una de las principales razones está fuera de Colombia. El precio del petróleo volvió a subir con fuerza por la tensión en Medio Oriente y el Brent llegó a superar los USD 102 por barril durante la semana.
Para un país exportador de crudo como Colombia, un petróleo más caro implica mayores ingresos en dólares. Cuando esos dólares llegan al país y son convertidos a pesos, aumenta la oferta de la moneda estadounidense y se ejerce presión sobre su precio.
Es una relación sencilla: si hay más dólares disponibles para una demanda que no crece en la misma proporción, el dólar tiende a bajar.
El segundo factor es la diferencia entre las tasas de interés. El Banco de la República mantiene su tasa en 12 %, mientras la de la Reserva Federal estadounidense está en un nivel considerablemente menor. Esa brecha hace atractivos los activos denominados en pesos para determinados inversionistas internacionales.
Es lo que se conoce como «carry trade»: buscar rendimiento en países donde las tasas son más altas, asumiendo los riesgos cambiarios correspondientes. Cuando entran capitales para aprovechar esa diferencia, aumenta la demanda por pesos y el dólar pierde terreno.
También están entrando divisas por otras vías. Grupo Cibest destacó que durante el primer semestre de 2026 Colombia recibió USD 5.619 millones por concepto de viajes y transporte de pasajeros, 4,9 % más que en el mismo periodo de 2025.
El tercer elemento es el comportamiento internacional del dólar. El índice DXY, que mide al dólar frente a una canasta de monedas, se mantuvo alrededor de 99,1 puntos durante la semana. No hubo un desplome de la moneda estadounidense, pero tampoco una fuerza global suficiente para revertir la apreciación del peso colombiano.
El indicador que incomoda al peso
Hay, sin embargo, una pieza que no encaja tan bien con la historia de una moneda colombiana cada vez más fuerte: la inflación.
El DANE informó que la inflación anual llegó a 6,24 % en agosto, una reaceleración que mantiene presión sobre el Banco de la República y reduce el espacio para recortar las tasas de interés.
Para el peso, esto tiene una consecuencia paradójica.
Una inflación todavía alta puede ser un problema para la economía, pero mientras obligue al Banco de la República a mantener tasas elevadas, también conserva el atractivo financiero de los activos en pesos. Por eso el mismo dato que complica la vida de los hogares puede contribuir, indirectamente, a sostener la moneda.
A esto se suma la discusión sobre el salario mínimo de 2027 y las preocupaciones fiscales que empiezan a aparecer con mayor fuerza en las perspectivas de los bancos.
Bancolombia advierte que la incertidumbre global, las preocupaciones fiscales locales y los mensajes del nuevo Gobierno sobre los problemas estructurales de la economía colombiana serán factores importantes para la tasa de cambio durante los próximos meses.
Por eso su lectura es menos optimista que la fotografía actual.
¿Qué puede pasar esta semana?
El primer gran catalizador estará en Estados Unidos y, particularmente, en la Reserva Federal.
El mercado está pendiente de la reunión de la Fed del 15 y 16 de septiembre, pero existe una diferencia entre esperar un movimiento concreto de tasas y esperar una señal sobre lo que vendrá después. Bancolombia señala que el mercado asignaba, al cierre de su informe, una probabilidad de 86,5 % a un aumento de 25 puntos básicos en la próxima reunión, frente a 59,4 % una semana antes, mientras su escenario contempla un incremento en diciembre.
Para el dólar colombiano, más importante que el titular de la decisión será el tono de la Fed. Una señal que sugiera una política monetaria más restrictiva podría fortalecer al dólar y empujar la tasa de cambio hacia los 3.150 pesos. Una lectura más favorable al peso podría llevarlo por debajo de los 3.070 pesos, según Global66.
El petróleo será el segundo termómetro. Mientras continúe la tensión en Medio Oriente y el Brent permanezca cerca de los USD 100 o incluso avance hacia niveles superiores, Colombia conserva una fuente adicional de dólares que favorece al peso.
Una escalada militar mayor, sin embargo, puede producir efectos menos lineales. El petróleo subiría, lo que favorecería los ingresos externos de Colombia, pero también aumentaría la aversión global al riesgo y podría provocar una búsqueda de activos considerados refugio, entre ellos el dólar. Por eso una guerra no puede traducirse mecánicamente en “petróleo caro = peso fuerte”.
En el mercado local, Bancolombia identifica una zona de soporte en 3.050 pesos y una resistencia en 3.120. Es decir, esos niveles sirven como referencias inmediatas para observar si el movimiento actual continúa o comienza a darse la corrección.
Jeisson Andrés Balaguera, profesor y CEO de Values AAA, considera que mientras no aparezca un factor fundamental capaz de cambiar el escenario, el dólar podría permanecer entre 3.000 y 3.300 pesos, con una leve tendencia descendente.
El dólar de 3.100 pesos puede no durar
Aquí aparece la diferencia entre mirar esta semana y mirar los próximos meses.
Mientras algunos analistas observan espacio para que el dólar siga descendiendo en el corto plazo, Bancolombia proyecta para el cuarto trimestre una tasa de cambio entre 3.400 y 3.580 pesos.
La razón es que varios de los factores que hoy sostienen al peso pueden cambiar. Las tasas de interés pueden comenzar a moverse, el petróleo puede perder parte de su impulso, el apetito internacional por activos colombianos puede deteriorarse y las dudas fiscales pueden adquirir mayor peso en las decisiones de los inversionistas.
Por ahora, nada de eso ha conseguido romper la fortaleza del peso.
La fotografía de septiembre es la de un dólar cerca de 3.100 pesos, después de perder 1,28 % en una semana y cerca de una quinta parte de su valor frente al peso en lo corrido de 2026. La película completa es menos cómoda: el mercado todavía no considera que esos 3.100 pesos sean necesariamente un nuevo precio de equilibrio.
Para esta semana, las referencias estarán concentradas en tres lugares: Washington, donde la Fed definirá su mensaje; Medio Oriente, donde el petróleo puede cambiar de precio en cuestión de horas; y Colombia, donde inflación, tasas y riesgo fiscal determinarán cuánto tiempo puede sostenerse una moneda que hoy parece mucho más fuerte de lo que parecía hace apenas un año.
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Gustavo(42086)•Hace 8 horasColombia no recibe mayores ingresos por «viajes y transporte de pasajeros», no, señores. Díganlo sin tapujos, se llama TURISMO, impulsado de eficiente y muy eficaz manera en el gobierno anterior, del señor Petro. Infortunadamente, el alud de cancelaciones y reservas del turismo extranjero, por las medidas de «inseguridad» tomadas por este gobierno, nos alejará esas divisas.