Publicidad

Africanías polirrítmicas, sacralidad y risa

Jaime Arocha
22 de septiembre de 2026 – 12:00 a. m.

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

/

La columna vertebral debe permanecer recta, mientras la bailarina de ballet se desplaza en punta de pies. El compás lo marca una orquesta estratificada que también se organiza alrededor de un eje vertical alineado con ese dios trino que reside en los cielos. El sociólogo puertorriqueño Ángel Quintero-Rivera resalta el contraste con una bomba cangrejera de su país: la bailarina trata de anticipar las improvisaciones del tamborero. Mueve caderas, flexiona sus vértebras, agita brazos y manos, golpea el suelo con pasos rápidos que sacralizan la naturaleza, porque en la afroteología las deidades residen en la tierra y desde allí inspiran esa danza que invita al conguero a predecir la creatividad de ella. Si se añaden sonidos bestiales como los de Richie Ray y Bobby Cruz con sus voces, pianos, trombones y trompetas, bajo, batería, bongoes, congas, güiros y maracas, así como una pista de baile con parejas a quienes penetra el ritmo y las hace sudar, el resultado consiste en una escena horizontal e igualitaria de gran complejidad debido a esa búsqueda de una inspiración corpórea e individual que no atropelle la del conjunto festivo. ¿De dónde nace algo tan intrincado y fluido?

El experto mencionado, quien también es músico, propuso esclarecer esa pregunta mediante la conferencia que ofreció en el evento académico que celebraba los 50 años que cumplió la Corporación Club de la Sonora Matancera. Tuvo lugar el pasado 16 de septiembre en Medellín. Puso a su audiencia a oír a Eddie Palmieri, quien en un verso breve destaca el reemplazo de la violencia por el goce: “si somos guerreros, es palo pa’ rumba” y esta debe hacer que el propio organismo se estremezca. Quintero añadió que ritmos y poemas nacen de una matriz africana compuesta por una inconmensurable diversidad de idiomas que practicaban y practican los miembros de la franja donante de cautivas y cautivos forzados que se extiende desde Senegal hasta Angola, pasando por las Guineas, Ghana, Costa de Marfil y Nigeria, entre otras etnonaciones. En plantaciones como las de caña, los esclavistas formaban cuadrillas sin cohablantes para impedir la interlocución y la rebelión. Sin embargo, la gente sometida por la fuerza contó con una cualidad que los amos ignoraban: sus idiomas tenían en común aquellos tonos que alteraban de múltiples maneras el significado de una misma palabra. Tampoco tenían idea de que a esas tonalidades las podían reproducir mediante toques de tambor. Esa fue la lingua franca del cautiverio, la cual —contrariando la intención esclavista— potenció la lucha por la libertad. En esos cultivos masivos había 80 jóvenes entre los 15 y 21 años por cada 20 mujeres de la misma edad. La marginalidad impuesta y las muertes tempranas explican la excepcionalidad de los encuentros amorosos. De ahí el protagonismo de la risa, la sensualidad femenina y la propia historia. Al cantar “déjalo que suba a la nave/ déjalo que ponga un pie/ se van a llevar latigazos/ hasta los que están por nacer…/”, Ismael Rivera le anticipaba a la muy creciente migración boricua de los años de 1950 que el siniestro destino que les esperaba en Nueva York tenía el antecedente de obviar hasta las excepciones compasivas con los recién nacidos. Polirritmos de estética refinada y raíz afro paliaron la bestialidad que originó y sostiene al capitalismo. No la tienen fácil quienes aspiran a batallar por la imposición de las vértebras erectas sobre el contoneo de las caderas.

Conoce más

 

Comentarios
  • Celyceron(11609)Hace 46 minutos
    Pues que se les dificulte y que siempre el ritmo lo lleven los de abajo.
  • Ernesto Pavel(38649)Hace 1 hora
    Excelente.
  • Dunkel Damn(84992)Hace 2 horas
    Muy acompasada, sonora y rítmica su crónica. Gracias sr. Arocha.
  • hernando(26249)Hace 3 horas
    Todo el Caribe ha sido el escenario, con variables resultados politicos

Inscríbete a nuestros newsletters

Lo bueno que es estar informado y de una manera diferente desde tu correo electrónico.

Selecciona los newsletters que quieres recibir
Al inscribirte, aceptas nuestros T y C y nuestra Política de privacidad.
Infórmate rápido