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FIGARANTIAS, un fondo de garantías que actúa como fiador institucional, ya le apuesta a la inclusión financiera en Colombia desde hace varios años, a través del servicio de fianza, sin necesidad de generar un cambio en la legislación. En lugar de desregular, trabaja con otras prácticas de medición de riesgo de crédito, probabilidades de impago, cobertura de créditos en mora y estrategias conjuntas con las entidades para llegar a un porcentaje cada vez mayor de la población, a través de la búsqueda permanente de nuevas políticas de crédito. Es un proceso más técnico, detallado y elaborado sobre las cifras de cada entidad, frente a la alternativa de eliminar la tasa de usura, y le permite a la entidad seguir tomando sus propias decisiones de riesgo, en lugar de depender de un cambio en la regulación para llegar a más personas.
En Colombia existe hoy un marco regulatorio para las entidades originadoras de crédito con un aspecto que cada vez cobra más relevancia para la protección del usuario de crédito, la tasa máxima de usura, que la Superintendencia Financiera de Colombia decreta periódicamente y que, al mismo tiempo, tiene varios detractores. Ese límite existe justamente para que el costo de un crédito no termine siendo desproporcionado frente a lo que puede pagar quien lo recibe, y por eso cualquier cambio sobre él merece revisarse con cuidado.
Como alternativa para generar mayor inclusión financiera, desde distintos escenarios se plantea eliminarla, una decisión que debería analizarse identificando quiénes ganan y quiénes pierden con una medida de esta magnitud en Colombia, un país donde una parte importante de la población lucha por salir adelante. El análisis no puede quedarse en si se le abre una puerta a alguien para tomar un crédito, se tiene que revisar cuál sería el impacto real sobre las finanzas de las personas de menos recursos, ya que abrir esa puerta con una tasa más alta no siempre significa que la persona quede en mejor posición para pagar sus obligaciones, en otras palabras debe analizarse con detalle quiénes son ganadores y perdedores con una decisión de este tipo.
A esa alternativa de FIGARANTIAS se suman otras herramientas con las que Colombia ya cuenta para avanzar en inclusión financiera de una manera más controlada, sin necesidad de un cambio regulatorio. Bre-B genera historial de transacciones, Open Finance permite compartir datos de riesgo y los pagos digitales construyen perfiles crediticios alternativos. La solución técnica ya existe, lo que falta es que esas alternativas se articulen bajo un marco normativo claro.
En el país, la figura del fondo de garantías lleva más de 40 años, aunque en los últimos cinco se ha masificado. FIGARANTIAS lleva casi ocho de esos años en operación, y gracias a su sinergia con las entidades del sector fintech, ha respaldado más de 20 millones de operaciones de crédito. Es una muestra importante de inclusión financiera, y de que un engorroso proyecto para eliminar la tasa de usura es innecesario porque la solución ya existe, solo hay que utilizarla.
Para conocer más sobre FIGARANTIAS, puede visitar www.figarantias.com o sus redes sociales.