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El gobierno no puede entrar en una competencia por demostrar quién puede ser más cruel, había dicho hace unos días la defensora del Pueblo, Iris Marín, luego del primer desfile presidencial entre cadáveres en bolsas que resultaron de una operación militar en la que murieron menores de edad.
Esta semana, la puesta en escena de detalles impecables, enviada en video para reproducción inmediata de los medios amigos, muestra al presidente-sheriff armado —no vaya y sea que el Estado que representa no pueda protegerlo—, recorriendo en caravana una Santa Marta recogida y aterrorizada por las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada (ACSN). “Todo está tranquilo”, decreta, la noche previa a otro día de intranquilidad con comercios y colegios a medio abrir, mientras lanza su feroz promesa de mandar al infierno en bolsas a los narcoterroristas que no se sometan (a una ley de sometimiento que no ha sido radicada).
Horas después, en otra grabación de punta en blanco, esta vez en una olla de microtráfico en Cali, De la Espriella entra a cuadro y dice poco antes de que le suene el walkie-talkie: “Creía que podía desafiar el Estado”, bip-bip-, “bienvenido a la patria milagro”, paneo al presunto expendedor desaliñado y de aspecto de poca monta que mira desconcertado, música de acción sube de intensidad.
La cadena de esa tragedia llamada narcotráfico tiene, por supuesto, otros eslabones mucho más arriba. Frente a ellos, en su historia previa Abelardo de la Espriella no se mostró propiamente combativo o cruel. Como se sabe, desde una ONG defendió causas de los paramilitares, y se declaró amigo de varios de los jefes de ese gran ejército narcotraficante del que, justamente, mutaron algunas de las estructuras criminales de hoy. Y, en un episodio menos conocido, hizo negocios con un hombre que había sido condenado por narcotráfico.
Fue en 2014, para montar en Bogotá un lujoso y exclusivo restaurante francés llamado Dijon, de apenas 50 puestos. Por la época, notas sociales en algunos medios detallaron que se ubicaba en el primer piso del mismo edificio de la firma De la Espriella Lawyers Enterprise y que era el resultado de la sociedad entre Abelardo y el exitoso chef de Barranquilla “Carly Pérez”.
Su nombre completo es Carlos Eduardo Pérez González, quien dos años antes había terminado de cumplir condena por concierto para delinquir con fines de narcotráfico, en un caso en el que fueron condenados en 2007 también cinco hombres más. Entre ellos, los hermanos Jack Alberto y Juan Carlos Hernández Lucarini, este último actual esposo de Elsa Noguera, la charista ministra de Transporte del gobierno de De la Espriella. Así consta en el expediente del Juzgado Primero Penal del Circuito Especializado de Barranquilla y en los registros de la Rama Judicial. Cuando fue capturado en 2004, una nota de Caracol Radio definió a Jack Alberto Hernández Lucarini como el presunto heredero del Cartel de la Costa.

En detalle, según los registros de la Cámara de Comercio de Bogotá, la sociedad para el restaurante francés fue constituida por Abelardo de la Espriella, su esposa Ana Lucía Pineda y la esposa y los hijos de Carlos Eduardo Pérez González. El llamado “chef Carly” aparece como representante legal suplente hasta 2017. Este mes, la hoja de vida de uno de sus hijos y exsocios de De la Espriella, un ingeniero industrial de nombre Santiago Pérez Moscote, fue publicada para ser nombrado asesor del despacho del ministro de Comercio. Mauricio Gómez Amín, otro ministro charista.
No es sólo un relato de interés público para seguir conociendo el talante del nuevo mandatario de todos. No nada más eso. El doble rasero del “tigre” hace parte, de hecho, del fundamento de la fracasada guerra contra las drogas, en la cual Colombia ha perseguido durante décadas a los eslabones de más abajo —cultivadores, raspachines, expendedores— y terminó asimilando parte de la alta cadena de cuello blanco que alimentó por años el negocio, como una suerte de concesión perversa pero necesaria. Sobran historias acerca de fortunas que se hicieron o arrancaron con el corone de alguna vuelta, por parte personajes dudosos que mutaron en hombres aplaudidos, grandes empresarios, miembros de clubes y amigos del poder, sobre los cuales ahora nadie recuerda nada.
Barranquilla, la sede alterna preferida de la presidencia, es una de las capitales de esa hipocresía y de la proscripción del pasado, como lo pincela esta historia y muchos bien lo saben. Pero la memoria es irrenunciable cuando de relaciones con el poder se trata.
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Holger(26342)•Hace 28 minutosEstamos viendo el resultado del deterioro social de la nación , en especial de las religiones, del todo vale, del desconocer los derechos del prójimo, el poder del dinero . Es una enfermedad que carcome la sociedad. Fracasaron los líderes espirituales y la educación
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Aurora Elena(i92pq)•Hace 52 minutosSi quieren limpiar este país de narcos empiecen por mirar la economía, ahí es donde aterriza todo el dinero del narcotráfico, extorsiones, minería ilegal. Miren donde está el lavado. Pero eso no lo van a hacer, dan de baja a los lava perros y con eso arman un show.
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Alberto(3788)•Hace 54 minutosExcelente columna. Prueba la Triple Moral de Papucho y su Sainete Grotesco para proyectar eficiencia y Terror, cuando por debajo la realidad permanece intacta. Gracias , Laura Ardilla Arrieta..
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Maria Eugenia(56068)•Hace 1 horaAmigo¿cuánto vales?Ayer íntimos,hoy vilipendiados por el guachimán repúblicano.
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Gilberto(54899)•Hace 1 horaEl asqueroso charlatán Presi/Frente -amigo de Paracos y Narcos- es el mismo "LÁMPARA" que protegido X decenas de guardaespaldas, alardea dizque de combatirlos (¡¡¡)
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Drizku(32497)•Hace 1 horaNo se si el tigre podrá hacer también un espectaculo con un pedo, porque sigue todavía intentando deslumbrar para desviar la concepción que medio país tiene de él y su pasado, que usted nos refresca hoy en su columna.
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Gines de Pasamonte(86371)•Hace 2 horasEs inaudito cómo van apareciendo los nexos de este nuevo Bucaram criollo con lo infecto y nefando que hemos querido o pretendido erradicar de este país. Narcotraficantes, paramilitares, y toda suerte de bribones se mueven al lado de Fraudelardo para vergüenza de los colombianos, por supuesto. Al margen de esto, cada salida, cada decreto, cada alocución de este “sheriff de hojalata” es una muestra fehaciente de improvisación, la cual desnuda su absoluta incapacidad para dirigir país alguno.
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Carlos Federico(ar680)•Hace 2 horasEl presidente tiene responsabilidad en el estado actual del narcoparamilitarismo, por otrora haber defendido sus intereses y formar sociedades. Sin embargo, al haberse convertido al catolicismo, ahora, milagrosamente, los va a combatir en señal de sincero arrepentimiento. Viva Cristo Rey!
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DONALDO(67774)•Hace 3 horasNo hay peor cuña… El antes amigo, ahora es el justiciero de los amigos.
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Pipo Solarte(exbqo)•Hace 3 horasTodas estas investigaciones nos confirman que Colombia no ha dejado de ser un Narcoestado con presidentes vinculados a capos, narco paramilitares y parapolíticos intrincados con los empresarios "legales" y el poder financiero, inmobiliario y turístico que lavan sus dineros y alternan con ellos en los clubes sociales. Una narcodemocracia ejemplar. Y el presidente persiguiendo Jibaros de esquina para apantallar.
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Atenas(06773)•Hace 3 horasLaura, a la hora de la verdad, puestos en la balanza de la supervivencia entre el inconmensurable daño q’ causa la izquierda de mierda y en el otro platillo cualquier tipo de autodefensa o grupo q’ la confronte, salta a la vista y obvio resulta q’ la balanza debe inclinarse pa el lado q’ busca acabar con esa peste. O dicho en otras palabras y en sentido más pragmático:”De todos los males, el menor”. Qué idealismo tan tenaz. Atenas
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Alejandro(83663)•Hace 11 minutosIncreíble lo que es ver todo con ideología, que ceguera la suya
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Ulises20(10892)•Hace 1 horaBien, Apenas, creo que su declaración es una aceptación de cargos, una confesión. Otro milagro
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Gloria(38605)•Hace 4 horasGracias por exponer sus investigaciones.
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Marco(53341)•Hace 4 horasToda narcosociedad merece su narcoestado. La verdadera ralea de este país es tanto narco posando de empresario. Muy patriotas toda esa partida de h1jueput@s.
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Juan(cnp52)•Hace 5 horas¿Quien tiene peores compañias, el tigre o Uribe? Alguien propuso alguna vez que midieramos la maldad en Uribes. El tigre, Duterte, y Trump son de los pocos que miden 1+e uribes.
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ELIZABETH(23598)•Hace 5 horasNo deja de escandalizarnos los vínculos constantes de ADLE con la mafia y el bajo mundo. La nueva elite de colombianos emergentes de ese mundo nos gobierna sin ningún rubor, y hace de nuestro país el paraíso de los gánsteres, tal y como se hace filmar el ilegitimo. ¡Que lejos estamos de una verdadera sociedad civil y democrática! Gracias Laura.