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Lo mejor que tiene Bogotá es Chapinero Alto, según la revista británica Time Out, que posicionó a esta zona en el puesto # 7 entre los 40 barrios más “cool” del mundo. Pero no deja de ser una paradoja que el único barrio latinoamericano entre los 10 primeros de la lista, esté en una ciudad que no está entre las urbes con mejor calidad de vida de la región. ¿Qué tiene Chapinero Alto para enseñarle a Bogotá? ¿Por qué funciona tan bien este barrio? Desde Colectivo Ciudad, plataforma que busca democratizar las conversaciones sobre la ciudad, proponemos este análisis desde la teoría de la urbanista norteamericana Jane Jacobs.
Para Jacobs, uno de los principios fundamentales de un buen barrio es la escala humana. El barrio es para recorrer a pie en pocos minutos, con calles centradas en la gente y no en el carro, con distancias cortas para facilitar la vida de las personas. Deambular por Chapinero Alto es una experiencia amable. La trama urbana ofrece múltiples rutas y favorece el goce de la calle. Las pendientes, las curvas, las vías con arbolado que generan sombra son claves para incentivar los recorridos no motorizados.
El barrio de uso mixto es la mejor versión de una ciudad, según Jacobs. Usos comerciales, culturales, de vivienda, oficinas, entre otros, hacen que la zona sea frecuentada por diferentes grupos en distintos momentos del día. El barrio no se abandona cuando termina la jornada laboral. Esa presencia genera “ojos en la calle”, como también llamó Jacobs. Una calle con personas transitando constantemente tiene una vigilancia informal permanente. La seguridad no depende únicamente de una autoridad que vigila, surge de la presencia constante de gente en el espacio. Eso ayuda a mitigar los retos de seguridad de una ciudad como Bogotá.
El futuro de Bogotá habita en sus casas viejas y sus edificios antiguos. Los edificios nuevos tienden a ser más caros. De acuerdo con Jacobs, los edificios antiguos, en cambio, ofrecen espacios más baratos. Esto es fundamental para que puedan existir pequeños negocios y vivienda para personas que no podrían pagar las rentas de un edificio recién construido. Chapinero Alto es un barrio para todas las edades y no solo para los ricos.
Con esta mezcla heterogénea de usos y épocas que habitan en Chapinero Alto se garantiza, como plantea ONU Hábitat, la accesibilidad a servicios y equipamientos urbanos en un segmento más amplio de la población, el crecimiento de las unidades de negocio que están en el barrio, la reducción de niveles de pobreza multidimensional por mayor acceso a servicios y la reducción de costos de operación para la infraestructura pública.
El barrio más cool de Bogotá contrasta con el modelo urbano que se construye hoy: edificios que asemejan colmenas humanas, espacios reducidos para la vida cotidiana, entre rejas y muros, sin variedad social. De todo esto resulta una ciudad estéril, altos niveles de estrés en la gente, reducción de la sensación de seguridad y problemas de salud mental. ¿Quién cubre este gasto público? ¿El Distrito? ¿O las constructoras que causan este impacto usando los beneficios tributarios otorgados por ese mismo Distrito?
Chapinero Alto no es perfecto. Tiene problemas de tráfico, presión inmobiliaria y sufre las tensiones propias de otros barrios atractivos. Pero su valor está en mostrar que mezclar usos del suelo, conservar el patrimonio, tener tejido microempresarial, construir calles caminables y con sombra puede producir algo extraordinario. Bogotá no necesita convertirse en otra ciudad para mejorar su calidad de vida, necesita proteger y replicar aquello que ya funciona.
* Miembros del Colectivo Ciudad.