
"Funcionábamos durante varios años en una casetica, en un espacio que era básicamente madera y zinc. La experiencia del turista realmente no era muy cómoda", recuerda Nubia Córdoba, gobernadora del Chocó, sobre el aeropuerto de Bahía Solano, municipio conocido por ser un santuario de biodiversidad en Colombia. El viernes 25 de septiembre de 2026 entró en operación la nueva terminal del aeropuerto José Celestino Mutis, una obra de COP 31.195 millones financiada con regalías del departamento.
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Lichinary Chaverra, habitante de Bahía Solano, recuerda que la antigua terminal "fue un aeropuerto que tuvieron que hacer improvisado para poder atender a las personas que venían", y describe que una parte de las instalaciones eran de cemento y otras de madera, y que el trámite para viajar era mínimo: "los check-in eran sencillos, los daban con un papelito pequeñito". Además, explica que abordar tomaba tiempo, porque del edificio viejo a la pista había que hacer un recorrido más largo que ahora.
Chaverra afirma que la comunidad recibió la obra con entusiasmo y destaca el orden y los módulos separados para cada una de las tres aerolíneas que operan allí (Satena, Clic y Moonflight): "es más organizado, más cómodo, hay más control".
Sobre la ejecución de la obra, Nubia Córdoba explica que "la primera etapa comprende la terminal de pasajeros y el cerramiento perimetral de seguridad": una edificación de un nivel, con estructura de acero, cubierta, conectada a una central hidroeléctrica, porque Bahía Solano no está interconectado al sistema eléctrico nacional, con paneles solares y rampas peatonales, de más de 2.200 metros cuadrados y ubicada a tres kilómetros de la cabecera municipal. Los recursos provienen del Sistema General de Regalías, a través de la Asignación para la Inversión Regional. "Probablemente sea la terminal aeroportuaria más moderna del Pacífico colombiano", afirma Córdoba.
Además, el aeropuerto ya cuenta con bandas automáticas para el equipaje en los counters y en la zona de llegada, y ocho espacios comerciales para que las comunidades ofrezcan artesanías, máscaras, manillas, viche, productos gastronómicos y souvenirs, así como un puesto para degustar comida comunitaria en la plazoleta de comidas. Bahía Solano es el principal productor de pesca fresca artesanal del país y, cada día, el atún y otras especies salen en avioneta, a través de la red de frío, hacia los restaurantes del centro del país. Por esto, la gobernadora añade que tuvieron en cuenta el espacio para esta actividad dentro del aeropuerto, pero manteniendo "el cuidado de dejar un área de revisión del pescado aparte, afuera de la terminal, para que esto no se mezcle con el equipaje de los turistas".
Según Córdoba, detrás del proyecto del aeropuerto en el municipio hay una historia comunitaria, pues, hace más de 70 años, un habitante de Bahía Solano cedió sus tierras a la alcaldía para que el aeropuerto pudiera construirse con seguridad, y hoy sus descendientes están entre quienes tienen locales en la terminal.

Córdoba es enfática en explicar que lo que se entregó es solo una parte del aeropuerto y que la intervención se divide en dos: el lado tierra, que incluye la terminal y el área de bomberos que le corresponde a la Gobernación, y el lado aire, con la pista y la torre de control, a cargo de la Aeronáutica Civil. "El Gobierno Nacional es el responsable del lado aire y ya había hecho la contratación, de unos COP 70.000 millones para la ampliación de la pista, ese proyecto no ha podido avanzar al ritmo que avanzó la terminal", señala Córdoba, que calcula ese avance entre el 10 % y el 15 %. La torre de control ni siquiera quedó dentro del contrato y hace un llamado a acelerar el proceso, que "es súper urgente, porque de eso depende la seguridad aeroportuaria".
Entre algunos viajeros el aeropuerto se conoce con el apodo de "sal si puedes", pero la gobernadora sostiene que eso no depende de la infraestructura sino del clima de la región: Chocó es el departamento más lluvioso de Colombia e incluso alberga el punto con mayor promedio de precipitaciones del mundo (Lloró). Lo que cambia, explica, es la espera, porque "no es lo mismo esperar en una casetica, con algunas tejas de zinc, aguantando calor, que hacerlo en las condiciones de los servicios que debe prestar un aeropuerto".
Ángela Páez viajó a Bahía Solano en 2021 y en 2026, las dos veces desde Medellín, y recuerda un "proceso artesanal en el que no había banda transportadora, sino que pasa un señor con un carrito, y uno va diciendo: esta es mía, esta es mía", cuenta. La fila de quienes abordaban quedaba al lado de la de quienes llegaban a pagar el impuesto de entrada, atendida por una sola persona. "Había una sala de espera", dice, "pero era muy chiquita, así que la gente terminaba esperando en el restaurante de al lado, donde no había señal y cobraban el wifi".
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Por Bahía Solano pasan unos 80.000 viajeros al año, concentrados en la temporada de ballenas, entre julio y octubre, y con el nuevo aeropuerto la meta del departamento es llegar a 160.000 y aumentar en un 50 % la operación de vuelos. Sin embargo, esa temporada, la más alta del año, quedó partida en dos por el terremoto del 10 de agosto en el país, con epicentro en San José del Palmar, Chocó. El sismo ocurrió apenas días antes del puente de mediados de agosto, el pico de visitas, y las cancelaciones se dieron por montones: "muchísimas personas, a partir de que se dio el sismo, cancelaron las reservas, cancelaron las visitas, y tuvimos una caída muy importante de las visitas por el miedo que se esparció entre la gente", dice la gobernadora.
El daño en la costa, según Córdoba, fue sobre todo reputacional, y explica que en Bahía Solano se afectaron menos de diez viviendas, tres de ellas destruidas, y en su mayoría estaban en zonas de riesgo, pero ningún hotel ni muelle sufrió daños: "la mayoría de los turistas presumieron que, por el hecho de que el epicentro había sido el Chocó, corrían peligro o que se había destruido la hotelería. En la costa no estamos golpeados porque el sismo haya destruido casas, sino porque el miedo destruyó la posibilidad de que mucha gente viniera".
Por eso la gobernadora ve la entrega del aeropuerto como una forma de volver a poner al municipio en el radar, esta vez con una buena noticia. Bajo el concepto Alas Doradas del Pacífico, la Gobernación presenta la terminal como "un puente entre el cielo y el mar" que mueve el interés de colombianos y extranjeros por el departamento: "el Chocó no es solamente turismo de ballenas. Somos turismo de naturaleza, y eso está disponible los 365 días del año".
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Daniel(l34tn)•30 de septiembre de 2026 – 09:17Aeropuerto Internacional de Sal Si Puedes, lo llamó Pacho Loco, quien participó en su constitución.