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La ciencia tardó más de un siglo para descubrir una nueva especie de pingüino y lo hizo estudiando una de las poblaciones menos conocidas de este animal. En el hemisferio sur, en uno de los puntos más remotos del planeta, un territorio austral francés que se encuentra a 2.000 kilómetros de la Antártida y a 3.900 kilómetros de Sudáfrica alebrga a la especie que fue descrita hasta hace pocos meses.
Se trata del pingüino papúa del sureste (Pygoscelis kerguelensis), que durante años se creyó que hacía parte de otra especie de este género. Sin embargo, un grupo de biólogos chilenos y estadounidenses analizó una divergencia que había pasado desapercibida. Su descubrimiento, la primera descripción de una nueva especie de pingüino no extinta en 100 años, fue publicado en la revista Communications Biology.
"Los científicos aportaron pruebas genéticas que demuestran que lo que antes se creía que era una sola especie ampliamente distribuida son, en realidad, cuatro especies distintas de pingüino papúa. Una de ellas no había sido reconocida hasta ahora porque, salvo por ligeras diferencias de tamaño y vocalización, se parece a cualquier otro pingüino papúa", explicó la Universidad de Berkeley en un comunicado sobre la investigación.
Las características que distinguen a los pingüinos papúa de otras especies, como el emperador, están en su tamaño y en su coloración, con la parte inferior blanca y el dorso negro. De acuerdo con los científicos, estas son cualidades que les permiten escapar mejor de los depredadores, pero también les dan una ventaja a la hora de capturar su alimento en el agua. Estas características las comparten las cuatro especies que se encuentran allí.
La diferenciación, entonces, tuvo que hacerse a partir de un análisis genético. Así lograron identificar particularidades que distinguían a estos pingüinos entre sí. Tres de ellos hoy son reconocidos como subespecies y uno no había sido descrito nunca antes. Además de aportar una nueva especie para la ciencia, los investigadores sugieren que las diferencias genéticas entre las tres subespecies que ya se conocían ameritan que sean elevadas a la categoría de especies independientes.
"El artículo representa un consenso, basado en nuevas secuencias del genoma completo de 64 individuos de 10 colonias de cría, que por primera vez abarcan casi toda la distribución geográfica del pingüino papúa. El estudio también incluye comparaciones de características físicas, desde la coloración y las vocalizaciones hasta el momento de la reproducción, la dieta y los comportamientos alimentarios", se lee en el comunicado.
La dificultad para diferenciar a estas especies ha hecho parte de un amplío debate científico, que también ha llevado a tener más investigaciones sobre los pingüinos papúa. Todo esto también hizo posible que se diera con este nuevo descubrimiento. Además de la genética, características del comportamiento, como su dieta, jugaron un rol clave a la hora de hacer la descripción de la nueva especie.
"Los investigadores argumentan que la dieta generalizada de los pingüinos papúa condujo indirectamente a la evolución de la nueva especie. Dado que estas aves se alimentan de lo que encuentran a su paso —incluidos peces, krill, calamares y sepias—, no se alejan mucho de su colonia de cría y anidan en el mismo lugar año tras año. Como resultado, las poblaciones de las islas aisladas desarrollaron adaptaciones conductuales y ecológicas a su región específica, las cuales, con el tiempo, se han reforzado mediante la selección natural en todo el genoma", apuntó la institución sobre el estudio.
De acuerdo con sus hallazgos, la divergencia evolutiva de una especie a las cuatro posibles especies distintas que encontraron, incluyendo la especie nueva, fue un proceso que pudo tardar entre 300.000 y 500.000 años, dando como resultado sus diferentes ventajas para la supervivencia en comparación con otras especies. Sin embargo, no todo es positivo en este descubrimiento.
"El destino de la especie recientemente reconocida —el pingüino papúa del sureste, Pygoscelis kerguelensis— y de otras dos es incierto, ya que el calentamiento global afecta a las regiones antárticas y subantárticas que habitan. Se prevé que solo el pingüino papúa del sur, ahora llamado Pygoscelis ellsworthi y la única especie que reside en la Antártida, se vea mínimamente afectado o incluso se vea beneficiado debido a la expansión de su área de distribución", aseguró la Universidad.
Los pingüinos papúa presentan graves amenazas para su supervivencia en el largo plazo, por ubicarse en la zona subantártica del planeta. Esta región es gobernada por diferentes países, dentro de los que se encuentra Chile, Sudáfrica, Francia, Países Bajos, Australia y Nueva Zelanda. Justamente por la gran cantidad de gobiernos que convergen allí, las decisiones para la conservación de estas especies deben coordinarse entre una amplia variedad de instituciones, algo que dificulta su implementación acelerada.
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