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¿Es Cuba un Estado fallido?

Fabián Cárdenas

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El martes de la semana pasada, desde la tribuna de la Asamblea General, Donald Trump dijo que Cuba es “un Estado absolutamente fallido” y añadió que “va a caer”. La delegación cubana se levantó y salió del salón. El canciller Bruno Rodríguez respondió con dos palabras: “falsedades y calumnias”.

Voy a sostener algo que incomodará a ambos bandos. La afirmación de Trump es, en lo jurídico, esencialmente correcta. Y no justifica absolutamente nada de lo que él insinúa.

Empecemos por el marco. La estatalidad (o Statehood) no la regula un tratado aislado: la regula la costumbre internacional. Y esa costumbre se formó en dos capas. La primera es la Convención de Montevideo sobre Derechos y Deberes de los Estados, de 1933, cuyo artículo 1 fija los cuatro elementos clásicos: población permanente, territorio determinado, gobierno y capacidad de entrar en relaciones con los demás Estados. La segunda capa, y aquí está el punto que casi nadie discute en la conversación pública, se formó después de 1990, con la disolución de la Unión Soviética y de la antigua Yugoslavia.

Esa segunda capa no fue un accidente diplomático. La Declaración de la Comunidad Europea del 16 de diciembre de 1991 sobre las directrices para el reconocimiento de nuevos Estados exigió que la entidad candidata se hubiera constituido “sobre una base democrática”, que respetara la Carta de la ONU, el Acta Final de Helsinki y la Carta de París —con mención expresa al Estado de derecho, la democracia y los derechos humanos—, y que garantizara los derechos de las minorías. La Comisión Badinter, en sus dictámenes de 1991 y 1992, llevó eso a la práctica y elevó la protección de las minorías y de los derechos fundamentales a condición de reconocimiento, desbordando de manera consciente los criterios westfalianos clásicos.

Lo que ocurrió allí fue una mutación del derecho consuetudinario. Desde entonces, la efectividad dejó de bastar. El derecho internacional contemporáneo no acepta cualquier forma de ejercicio del gobierno: acepta aquella que permite a un pueblo ejercer válidamente su libre determinación en un contexto de respeto a los derechos humanos fundamentales. Y el único régimen político que hoy satisface esa doble exigencia es la democracia. No lo digo como preferencia ideológica, lo digo como constatación del estándar que la propia práctica europea consolidó y que la comunidad internacional replicó sin objeción relevante.

Medida contra ese estándar compuesto —Montevideo más los desarrollos posteriores a 1990—, Cuba no encaja. Y los datos de la isla acompañan el diagnóstico jurídico con una crudeza que ningún análisis serio puede maquillar. La población cayó por debajo de los 9,5 millones según cifras del propio gobierno, cuando hace siete años superaba los once. La producción de alimentos se contrajo más del 50 % entre 2021 y 2025. Hay apagones de hasta veinte horas. Más de cien mil pacientes, once mil de ellos niños, esperan cirugías aplazadas por falta de combustible. La mortalidad infantil pasó de 5,0 a 9,9 por mil nacidos vivos entre 2019 y 2025. En junio, el régimen aprobó el mayor paquete de reformas desde 1959 y sus propios funcionarios admitieron públicamente que no saben si funcionará.

Aquí quiero ser explícito en algo que la doctrina suele evitar. Creo que la noción de “Estado fallido” sí es jurídica, y no meramente politológica. Lo es porque describe una situación precisa: la figura de la estatalidad, determinada por el derecho internacional, está incompleta. No es que el Estado haya dejado de existir; es que su personalidad jurídica opera de manera deficitaria, sin realizar los elementos que el propio ordenamiento exige.

Y hay un segundo movimiento, más delicado. El reconocimiento no es requisito para el nacimiento de un Estado —en eso Montevideo es inequívoco—, pero sí opera como condición de su continuidad. Un Estado puede nacer con los requisitos iniciales y, sin embargo, morir de inanición por falta de reconocimiento: sin crédito, sin interlocución, sin acceso a los circuitos donde se decide su supervivencia material. Cuba lleva décadas en esa asfixia. Su personalidad jurídica internacional está en estado crítico, encaminada hacia un deceso que sería inédito en el hemisferio.

Dicho todo lo anterior, viene la parte que separa el análisis jurídico de la propaganda: nada de esto autoriza una intervención armada.

El propio instrumento que sirve para diagnosticar a Cuba sirve para proteger a Cuba. El artículo 11 de Montevideo consagra la obligación de no reconocer las adquisiciones territoriales ni las ventajas especiales obtenidas por la fuerza —sea mediante armas, representaciones diplomáticas conminatorias o cualquier otra forma de coacción efectiva— y declara inviolable el territorio de los Estados. Ese artículo fue el antecedente americano de lo que hoy codifica el artículo 41.2 del proyecto de la Comisión de Derecho Internacional sobre responsabilidad del Estado: ningún Estado reconocerá como lícita una situación creada por una violación grave de una norma imperativa.

La consecuencia es contundente. Una incursión armada contra Cuba, o una coacción equivalente, violaría el artículo 2.4 de la Carta de la ONU, que es jus cogens. Y si de esa violación naciera un nuevo régimen en La Habana, no solo los demás Estados podrían abstenerse de reconocerlo: estarían jurídicamente obligados a no hacerlo. El régimen instalado por la fuerza nacería con un vicio de origen que ningún reconocimiento posterior sanea. Quien crea que una operación al estilo de la de enero en Venezuela resolvería el problema cubano no ha leído el mapa jurídico completo.

Y hay una razón más profunda, que es la que realmente cierra el argumento. La libre determinación se les entrega a los pueblos, no a un tercer Estado interventor. Si el estándar consuetudinario posterior a 1990 exige democracia y derechos humanos, ese mismo estándar exige que quien decida sea la población. Una democracia impuesta desde fuera es una contradicción en los términos: reproduce el vicio que pretende corregir, porque sustituye la voluntad del pueblo cubano por la de quien tiene los aviones.

De modo que sí: Cuba es hoy un Estado fallido, y el régimen surgido de la Revolución fracasó en aquello que el derecho internacional contemporáneo exige de cualquier gobierno. Decirlo no es hacerle el juego a Washington; es hacerles justicia a los cubanos, que llevan tres generaciones pagando ese fracaso con apagones, con hambre y con exilio.

Pero la conclusión correcta no es la intervención. Es la vigilancia. A la comunidad internacional le corresponde asegurar que los cubanos, y nadie más que ellos, puedan ejercer libremente su autodeterminación, y que el tránsito hacia ese momento no sea secuestrado por una potencia que confunde el diagnóstico con el título habilitante.

Colombia, que hoy tiene voto en el Consejo de Seguridad, está en posición de decir exactamente eso, y de decirlo sin ambigüedad en ninguno de los dos frentes.

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Fabián Cárdenas

Por Fabián Cárdenas

Profesor de planta de la Pontificia Universidad Javeriana, doctor en Derecho Internacional, académico, analista y consultor.
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Comentarios
  • Dionisio(cvtsc)•Hace 19 horas
    Todo muy políticamente correcto. ¿Y el embargo? ¿Alguna convención que autorice a EEUU a imponérselo a Cuba?
  • Juancho(17942)•Hace 19 horas
    No podremos saberlo, ¿Cómo sería Cuba sin bloqueos económicos?
  • ALVARO(28865)•Hace 23 horas
    Te cercenan un pie y fallas. Te bloquean la importación de petróleo y también fallas. El articulista también ha fallado con su argumentación.
  • Mario(16018)•01 de octubre de 2026 – 11:38
    Y cómo lo harían los cubanos sin elecciones libres? Entonces están condenados lo mismo que los nicaragüenses.
  • Felipe(94028)•01 de octubre de 2026 – 10:49
    Renovar las plantas de producción eléctrica cubanas cuesta unos 10.000 millones de USD. Para China sería como quitarle un pelo a un gato, pero China ya se cansó de la corrupción, ineficacia e ineficiencia del castrismo, por lo que exigió a Cuba que abriese su economía al capitalismo aun manteniendo el régimen político comunista, como hicieron Vietnam o la propia China. El problema es GAESA, la empresa de los militares que lo manejan todo allá, robando a un pueblo al que mantienen en la miseria.
  • Felipe(94028)•01 de octubre de 2026 – 10:44
    El bloqueo gringo fue MIL VECES superado por la ayuda de Rusia, Vietnam, Brasil, China, Irán, Venezuela, México y otros países como Canadá o España. Antes, preguntemos por qué China no colabora, no habría bloqueo gringo capaz de detener a un barco chino. La respuesta es GAESA, la corrupta empresa de militares que controla el 70% de la economía cubana. Indaguen sobre eso y entenderán que el cuentico del bloqueo hace rato que no explica nada.
  • NAVY(47439)•01 de octubre de 2026 – 10:30
    Cuba se mantuvo viable por las ayudas de la URSS, luego de la UE y finalmente por la de Venezuela; se acabó la ayuda y con ella la viabilidad de la nacion. Como salir de la encrucijada?, la respuesta la tienen los mismos cubanos que estan divididos entre los de la diaspora y los que aun quedan en la Isla. Clinton y Obama les enviaron salvavidas pero la arrogancia de los Castro no permitió que Cuba se insertara en el concierto internacional (abrir la economia, adoptar la democracia, etc)
  • Dario(17472)•01 de octubre de 2026 – 09:33
    Es decir que los estados gobernados por monarquías no son estados? Es decir que Arabia Saudita es más estado que Cuba? Por qué no se hace mención al embargo y bloqueo absolutopor parte de EEUU? Las cifras que aporta, antes del bloqueo arbitrario gringo de combustibles a la isla, no eran buenas, pero mejores que las actuales. Entonces en ese momento sí era un estado? Es decir, EEUU desencadenó la desestatalidad de Cuba?
  • Brayan Tibocha(jbw8b)•01 de octubre de 2026 – 09:02
    La dirigencia vive a sus anchas y no creo que la mentira del bloqueo con la que se regodea la mamertada les impida celebrar elecciones libres.
  • baltasar(622)•01 de octubre de 2026 – 08:37
    Fabián :se supone que un docente estudia las circunstancias históricas y sociológicas y acude a la memoria histórica y sus testimonios.para razonar e invitar a hacerlo a sus estudiantes.Si esas son las conclusiones sobre Cuba ,esto explica porque tantos egresados de la Universidad Javeriana ,donde estudia las clases privilegiadas,desconocen la realidad sobre Colombia y el Mundo y.consideren a Trump un paradigma de la democracia.
  • Pedro Juan Aristizábal Hoyos(86870)•01 de octubre de 2026 – 06:39
    Estados Unidos es por lo menos en un 80% culpable de la situación de la Isla de Cuba. La pérdida de democracia en la Isla es responsabilidad en 80% de EU. Pero así pasó en Irán, cuando esta potencia regional, declaró la nacionalización del petróleo entonces se volvió terrorista para Occidente por culpa del tenebroso imperialismo gringo y sionista
  • Jesus(25812)•30 de septiembre de 2026 – 20:23
    Olvidó el articulista que el estado actual es debido al bloqueo criminal por parte de usa
  • Alberto(58852)•30 de septiembre de 2026 – 20:19
    Es ingenuo pensar que hoy Colombia, que tiene voto en el Consejo de Seguridad, esté en condiciones de decir nada que contradiga la línea trazada por la Casa Blanca. Se imaginan al señor Bula, al señor Ordoñez o al señor del revólver en el cinto diciendo que si bien Cuba es un estado fallido el emperador no puede intervenir en Cuba porque el derecho internacional no se lo permite. Tristemente estamos en el Consejo de Seguridad para apoyar a quien ha mandado a la basura el Derecho Internacional.
  • Camilo(3yl69)•30 de septiembre de 2026 – 18:46
    Cubita la bella Cubita era una casa de cita de los gringos, o mejor, un puteadero administrado por Batista, hasta que uno héroes la rescataron y los gringos de venganza la asfixiaron económicamente, lo siento por los hermanos cubanos
  • javier(96673)•30 de septiembre de 2026 – 18:33
    Eso sí, nada del criminal bloqueo contra la isla.
  • Ccdaw(0kmc6)•30 de septiembre de 2026 – 17:44
    No. Colombia hoy es una colonia obligada seguir los intereses de Estados Unidos. Por esa razón no está en posición de decir algo diferente a lo que le ordenan.
  • Lalo(70277)•30 de septiembre de 2026 – 16:56
    Cómo es posible que un especialista tan versado en derecho internacional no haga énfasis en las sanciones injustas e ilegales, y ni siquiera las mencione, que le han impuesto a Cuba los E. U. desde los inicios de la revolución. ¿O no le parece criminal al columnista el bloqueo a que somete el imperio a los cubanos impidiéndoles acceder a insumos básicos y médicos para su población?
  • Mario Giraldo(196)•30 de septiembre de 2026 – 16:43
    Cuba se independizo de España cuando tropas de USA lideradas por Teodoro Rousevelt invadieron la Isla en la guerra USA-España. Durante 50 años los nuevos dueños controlaron los negocios (casinos, hoteles, comercio, puerto) y la politica local hasta que llego Fidel y la revolución. Luego llego la reconquista con bloqueos económicos, de combustibles y de armas hasta que llegaron los soviéticos, cuando ya no hubo soviéticos llego Chavez….
  • Eduardo Sáenz Rovner(7668)•30 de septiembre de 2026 – 16:36
    67 años desbaratando un país…
  • Bueno Bueno(20426)•30 de septiembre de 2026 – 15:18
    Estados Unidos ha mantenido desde el comienzo de la revolución una hostilidad manifiesta, ha provocado y protegido actos de terrorismo contra Cuba; el bloqueo es un acto criminal, así como el asesinato de pescadores en el Caribe. La tragedia de Cuba comenzó con la caída de la URSS, cuando EU arreció su bloqueo. Pero antes tenía niveles culturales y científicos altísimos. No había desempleo, eso de que gracias al "comunismo" Cuba es un estado fallido es paja. La resistencia es heróica.
  • Eduardo(4745)•30 de septiembre de 2026 – 13:35
    A pesar de la indebida, inmoral, abusiva, intervención de USA en Cuba el pueblo Cubano (con mucha dignidad) lucha para no colapsar, ,ante las acciones de USA son que son criminales, además de la injustificable indiferencia de la comunidad internacional.
  • Brayan Tibocha(jbw8b)•30 de septiembre de 2026 – 13:28
    El facho comunista Lalo va a decir que todo es culpa de EEUU en vez de reconocer que el comunismo NO sirve y que fracasa donde quiera que se instituya .

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