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La Fundación Alejandro Ángel Escobar entrega anualmente los premios que reconocen el trabajo de científicos e instituciones en su labor para la conservación ambiental y la investigación científica en el país. Este reconocimiento se ha entregado durante más de 70 años en Colombia y para este año reconoció la labor de un grupo investigador de la Universidad del Bosque, de un equipo de trabajo del Ministerio de Ambiente e Invemar, y de un escritor.
El primero de los premios, en la categoría de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, se lo llevó un grupo de investigación liderado por Jaime Eduardo Castellanos Parra, quien dirige el Instituto de Virología de la Universidad del Bosque. Su trabajo fue acompañado por Juan Sebastián Mantilla Granados, María Angélica Calderón Peláez, Diana Marcela Sarmiento Senior, Carolina Coronel Ruiz, Myriam Lucia Velandia Romero, Víctor Alberto Olano Martínez y Eliana Patricia Calvo Tapiero.
Su investigación se centró en analizar las dinámicas de transmisión de enfermedades cuyos vectores son mosquitos u otros insectos, para demostrar que su estudio y control no depende solo de estudiar a estos animales, sino a todo el contexto que los rodea, tanto ambiental como socialmente.
Estas enfermedades "no dependen únicamente de la presencia de un virus y un vector, sino también de factores ambientales, ecológicos, sociales y biológicos que interactúan entre sí. Comprenderlas requiere, por tanto, integrar distintas disciplinas y escalas de análisis, desde lo que ocurre en un territorio y sus poblaciones de vectores hasta los procesos que suceden dentro de las células durante la infección. También requiere articular el trabajo de la academia con las instituciones de salud y las comunidades que conviven directamente con estos riesgos", escribió la Fundación Alejandro Ángel Escobar en la página de los premios.
De acuerdo con la reseña de este trabajo, la Universidad del Bosque logró consolidar una plataforma que permite investigar varias de estas enfermedades, como el dengue, la fiebre amarilla y el chikunguña en Colombia con el fin de entenderlas de una forma integral, para tomar mejores decisiones en cuanto a sus procesos de dispersión, su diagnóstico y las acciones que deberían tomarse frente a estas.
"La plataforma también ha contribuido al mejoramiento del diagnóstico y la vigilancia molecular, mediante la evaluación de combinaciones de pruebas clínicas y de laboratorio y el seguimiento de la diversidad genética de los virus que circulan en el país. Este conocimiento se ha traducido en aportes a protocolos nacionales de vigilancia, capacitaciones a profesionales de Secretarías de Salud y fortalecimiento de capacidades regionales para reconocer vectores, recolectar muestras y detectar arbovirus", explicó la Fundación.
Finalmente, el trabajo de la Universidad del Boque también ha buscado lograr una mejor difusión del conocimiento científico en los territorios más afectados por estas enfermedades, con el fin de desarrollar estrategias locales que se adapten a las condiciones de cada comunidad y que les permitan tomar acciones adecuadas frente a su transmisión.
Por otra parte, la organización entregó el premio en la categoría Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible al equipo que logró la declaración de un área marina protegida en la Cordillera Submarina Beata, que se encuentra en el Pacífico colombiano. Este reconocimiento lo recibió un equipo conformado por investigadores del Ministerio de Ambiente y del Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras José Benito Vives de Andréis (Invemar).
"La Cordillera Submarina Beata es una enorme formación geológica ubicada en el Caribe colombiano. Tiene aproximadamente 450 kilómetros de largo y 300 kilómetros de ancho, y se encuentra a profundidades que van desde los 1.500 hasta los 4.400 metros. Allí existen montes, colinas, mesetas y grandes laderas que forman un paisaje submarino muy diverso. Estas características, sumadas a la dinámica de las corrientes y las masas de agua, crean condiciones que favorecen la existencia de una gran variedad de organismos y ecosistemas", reseñó la Fundación sobre este lugar.
Con este premio se reconoce el trabajo de investigación, que incluyó una expedición científica de cerca de dos meses por este lugar, en el que se recopiló información inédita sobre esta cordillera submarina, su importancia ecosistémica y su vulnerabilidad, lo que permitió seguir adelante con le proceso para declararla como un área marina protegida. Sobre esta expedición les contamos en un artículo publicado en 2022.
Además, en la categoría de Ciencias Sociales y Humanas, el premio Alejandro Ángel Escobar se lo llevó el historiador Santiago Muñoz Arbeláez, por la publicación del libro The New Kingdom of Granada: The Making and Unmaking of Spain’s Atlantic Empire, un recorrido sin precedentes por el proceso de formación del Nuevo Reino de Granada durante el proceso de colonización española.
En este se demuestra que la conformación del reino no fue un proceso en el que únicamente participaron los colonizadores. Allí se retrata, por medio de documentación, mapas y personajes de la historia, el rol que tuvieron los pueblos indígenas en la conformación del Nuevo Reino de Granada durante este período, así como sus procesos de resistencia.
"Entre sus páginas encontramos la historia de Tomás López Medel, un funcionario del imperio español que llegó al reino convencido de la misión del imperio de evangelizar a las poblaciones indígenas pero que salió defraudado por las realidades del colonialismo; la historia de los Pijaos, que desarrollaron un proyecto anticolonial para evitar la expansión del reino; o la de don Diego de la Torre, el cacique Muisca que emprendió una travesía legal que lo llevó hasta la corte del rey Felipe II y que cambió el curso del Nuevo Reino de Granada", reseñó la Fundación.
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