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En Colombia, según cifras oficiales, más de cinco millones de personas no tienen acceso al servicio de acueducto. Esta problemática se agudiza en las zonas rurales: de acuerdo con datos de 2025 del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), solo el 17,1 % de los hogares rurales se abastece de un acueducto público, frente al 94,4 % de los hogares urbanos.
Esta realidad contrasta con la riqueza hídrica del país. De acuerdo con el Estudio Nacional del Agua (ENA) del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam), cada kilómetro cuadrado de Colombia produce, en promedio, seis veces más agua que el promedio mundial y tres veces más que el promedio de América Latina.
Para debatir esta paradoja, es decir, por qué la abundancia de agua en el territorio no siempre se traduce en seguridad hídrica y equidad en el acceso, científicos, organizaciones y sector privado se reunieron en el foro Territorios del Agua. En este espacio, organizado por la Universidad EAN y el Sistema Coca-Cola, se abordó desde diferentes perspectivas el futuro de Colombia a partir de la gestión sostenible del recurso hídrico.
No se trata de un reto menor si se tiene en cuenta que, según el Ministerio de Vivienda, para cerrar las diferentes brechas de agua potable y saneamiento básico se necesitan alrededor de COP 126 billones "para inversión en la expansión y reposición de infraestructura de acueducto, alcantarillado y tratamiento de aguas residuales, la gestión de la información, el fortalecimiento de capacidades institucionales y la administración, operación y mantenimiento de los sistemas, de las cuales cerca de COP 29,7 billones corresponden a administración, operación, mantenimiento y fortalecimiento institucional", precisa la entidad en un informe.
Para poner estas cifras en perspectiva, Haidy Moreno, directora del programa de Mercadeo de la EAN, presentó un informe según el cual, entre 2014 y 2024, el Estado invirtió cerca de COP 51,2 billones en el cierre de estas brechas. "Nos falta mucha ejecución", indicó Moreno.
¿Cuál es el diagnóstico?
Como planteó durante el foro la rectora de la EAN, Brigitte Baptiste, cuando "se piensan estos retos, se necesitan datos con legitimidad que permitan a los diferentes actores acogerse a los diferentes escenarios que son plausibles". En ese sentido, la rectora señaló que una de las principales guías son los resultados del ENA, del Ideam.
Este informe señala que la zona con menos agua disponible, la macrocuenca Magdalena-Cauca, donde vive el 74 % de la población, concentra gran parte de la demanda nacional. Además, indica que 835 municipios son susceptibles al desabastecimiento en temporada de lluvias.
Otro ángulo que permite ver el estudio es lo que pasa con el agua subterránea, que podría aprovecharse en un 78 %, aunque actualmente solo se conoce el 15 % de este recurso. Vale señalar que el agua subterránea tiene una disponibilidad hasta siete veces mayor que la superficial.
"Creo que una de las tareas pendientes que tenemos de esos datos disponibles es actualizar el estudio sobre agua subterránea, para definir dónde es posible recargar acuíferos y vincular al sector privado en estos procesos de monitoreo", indicó Baptiste.
Por otra parte, para Jorge Alberto Escobar, del Instituto Javeriano del Agua, quien participó en uno de los tres paneles del foro, "cuando uno mira el problema sobre el acceso al agua en Colombia, este no se debe realmente a que no haya agua o infraestructura. El principal desafío es que no hay gobernanza ni gestión de las diferentes relaciones que tiene la gente con el agua".
Escobar recuerda una visita que realizó al municipio de Calamar (Bolívar), "donde tienen el río Magdalena al lado, pero no hay agua potable. En la zona hay una planta tratadora, pero no funciona bien y las comunidades no saben cómo operarla".
Soluciones adaptadas a las comunidades
Uno de los temas que se abordaron en el evento fue cómo llevar soluciones sostenibles en el tiempo a las comunidades más afectadas por la inseguridad hídrica. "En Colombia tenemos multitud de normas y políticas en torno al agua, pero el reto sigue siendo ejecutarlas y hacerlo de la mano de las comunidades", indicó Moreno.
Desde el Ministerio de Ambiente aseguran que uno de los énfasis de los próximos años será atender la oferta y la calidad del agua, así como lograr una mejor articulación con los diferentes actores.
"La propuesta es avanzar hacia un nuevo Programa Nacional de Seguridad Hídrica para tener alertas tempranas, así como fortalecer el Consejo Nacional del Agua, para proteger las cuencas más vulnerables y avanzar en un plan integral de inversiones", agregó Natalia Acero Martínez, directora de Gestión Integral del Recurso Hídrico del Ministerio de Ambiente.
Durante el foro también se compartieron experiencias adelantadas en distintas regiones del país para mejorar el acceso al agua potable. Algunas de ellas se desarrollaron en Istmina y Tadó (Chocó), Leticia (Amazonas), Mocoa (Putumayo) y Manaure (La Guajira), donde el Sistema Coca-Cola, junto con las comunidades, instaló cinco plantas potabilizadoras.
"No son soluciones en las que queramos ser protagonistas, pues detrás está la historia de personas, madres de familia, que vienen trabajando por soluciones, y lo que hemos hecho es darles ese impulso adicional", indicó Isabel González, gerente de Asuntos Públicos, Comunicaciones y Sostenibilidad de Coca-Cola Company Colombia.
González también mencionó que en La Calera, como contamos en esta nota (link sobre la nota de filtros), se entregaron recientemente filtros comunitarios y domiciliarios para 510 familias.
En cuanto al rol que pueden jugar las empresas, Dora Moncada, directora del Centro Nacional del Agua y la Biodiversidad de la ANDI, añadió que "hoy una empresa que llega a un territorio, además de su operación, se tiene que preguntar cuánta agua hay disponible, qué tan eficiente es su uso y cómo usan el agua sus proveedores, entre otros puntos, para ser sostenible en el tiempo".
Lo que se viene frente a El Niño
Como lo resumió Acero, del Minambiente, "este fenómeno tendrá su pico a finales de este año, y tenemos que pensar en cómo cambiar el chip de que el agua es infinita y cómo, más adelante, vamos a recuperar los ecosistemas para que no pierdan su capacidad de abastecimiento".
Vale señalar que, según el Ideam, 207 municipios del país son susceptibles al desabastecimiento en temporada seca, con Bolívar a la cabeza con 40 municipios, seguido de Cundinamarca (27), Córdoba (23) y Boyacá (21).
En sus conclusiones, los panelistas coincidieron en que las acciones no pueden limitarse a la emergencia, sino que deben apuntar a fortalecer la gestión comunitaria del agua, los sistemas de información y las soluciones basadas en la naturaleza. Escobar, de la Javeriana, insistió además en que cualquier solución debe pensar desde el principio quién va a operar y mantener la infraestructura hídrica, para no repetir casos del pasado.
Por su parte, de cara a los próximos meses de sequía, el Sistema Coca-Cola, de la mano del Fondo de agua de Bogotá “Agua Somos”, ayudará a mejorar el acceso y almacenamiento de agua de 175 familias, priorizadas a partir de diagnósticos técnicos y de sus condiciones de vulnerabilidad frente al fenómeno de El Niño. En la Calera se contempla la entrega de 122 carrotanques que llevarán agua durante los próximos meses, y para comunidades de Tocancipá se contempla la entrega de 65 tanques de 1.000 litros, con el propósito de fortalecer su capacidad de almacenamiento ante episodios de desabastecimiento. Adicionalmente, dispondrá carro tanques de agua potable que abastecerán estas comunidades durante la sequía a lo largo de seis meses.