Publicidad

Cuando cortar letras significa crecer

Madame Papita

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

/

Un chorizo puede parecer poca cosa para empezar una historia, hasta que alrededor suyo aparecen un cocinero, muchos amigos, un traspiés económico, un food truck, una pandemia y varias casas que se consolidan como sueños. A esto se suma, años después, miles de personas esperando que empiece un concierto para comerse una hamburguesa diseñada especialmente para esta oportunidad.

Así podrían resumirse el camino de Longo’s (@soylongos). Y si bien así sería una historia completa, detrás de la marca que David Orozco (@davidorozcococina) ha construido hay algo que me interesa mucho más que contar cuántos puntos tiene o cuántas hamburguesas vende: aprender a escuchar a quienes se sientan a la mesa.

Chorilongo nació entre amigos y, paradójicamente, esa primera alianza no salió como esperaban. Demasiadas particularidades y una operación que no aguantó. David terminó frente a un negocio que debía decidir si cerrar o reconstruir; pero que, sin lugar a duda, tenía claro y sabia como manejar. ¡Escogió lo segundo, y no se equivocó!

Reconstruir significó volver a lo básico: cocinar, atender, lavar, limpiar, repartir volantes y hacer lo necesario para mantener viva la marca. Después llegaron los Burger Master, una vitrina enorme y, durante la pandemia, un lote en La Macarena donde un solitario food truck terminó rodeado de carpas, mesas y gente. Aquí renace esta aventura llamada hoy Longo’s.

Sus clientes comenzaron a enseñarle hacia dónde debía crecer. Chorilongo hablaba de un producto, Longo’s tenía que hablar de personas. El “chori” funcionaba para quien buscaba un buen choripán, pero podía quedarse corto para una familia que quería celebrar un cumpleaños, para quien llegaba con niños o para una mesa en la que cada uno tenía ganas de comer algo distinto. Quitarle letras al nombre terminó ampliando la mesa.

Hoy su carta es el resultado de esa madurez. No necesita obligar a todos a comer lo mismo para demostrar qué es Longo’s. Hay hamburguesas, perros, choripanes, sándwiches, carnes y alternativas para distintos antojos. Siempre hay algo para elegir, y eso, que parece sencillo, requiere conocer muy bien al cliente. Me gustan los restaurantes que entienden que una familia no es una mesa de comensales idénticos. Uno quiere hamburguesa, otro prefiere un chorizo, alguien quiere compartir y otro simplemente acompañar. Construir una carta capaz de recibir esas diferencias también es hospitalidad.

Longo’s se convirtió así en una casa donde todos pueden encontrar un lugar. Y cuando una marca aprende a recibir, el siguiente paso puede ser saber salir. Longo’s Deli llevó parte de esa experiencia a las casas con charcutería, salsas y carnes. Su planta propia le permitió controlar la elaboración de sus embutidos y desarrollar productos sin nitritos ni conservantes artificiales.

Los diferentes puntos ampliaron el territorio. Y ahora aparece un escenario distinto: el Movistar Arena que a lo largo de sus ocho años de operación ha visto pasar más de 600 artistas nacionales e internacionales. De la mano de Venues Snacks, Longo’s entra ahora a formar parte de su propuesta gastronómica.

No veo esto simplemente como otro punto de venta. Es una alianza de sabor que demuestra hasta dónde puede viajar una propuesta cuando entiende a sus clientes sin perder su identidad. La comida cabe donde seamos capaces de llevarla bien: en un restaurante, un food truck, una casa o un concierto. Puede acompañar un cumpleaños, o esos minutos antes de que se apaguen las luces y empiece a sonar la música.

Pero llegar a esos escenarios exige mucho más que poner un logo conocido. Longo’s aporta un producto construido durante años, Venues Snacks conoce las exigencias de alimentar grandes públicos, y el Movistar Arena reúne miles de personas alrededor del entretenimiento. Cada uno aporta lo que sabe hacer. Eso también habla de madurez empresarial.

La historia comenzó con varios amigos convencidos de que podían hacerlo juntos y una sociedad que terminó reinventándose. Sabiendo qué puede aportar cada uno y entendiendo que crecer no significa necesariamente hacerlo todo solo. Tal vez por eso esta historia empezó llamándose Chorilongo, y ahora lleva un nombre más corto, pero mucho más amplio: dejó de tratarse solamente de un chorizo.

Hoy habla de una casa capaz de recibir a una familia completa, de una carta que permite elegir y de una marca que entendió que la buena comida puede encontrarse en cualquier escenario. Al final, crecer también es aprender a hacer más grande la mesa sin olvidar por qué la gente quiso sentarse en ella.

Último hervor: La temperatura sigue subiendo, no solo en la política, también en el campo, que es donde más nos importa. El consumo de energía disparada, los embalses a la baja y solo para tener en cuenta: el alza de la luz golpea fuertemente la canasta familiar y los costos básicos de la vida de todos nosotros. Gaste menos agua, apague el bombillo que no usa y planche lo de 15 días, y rapidito. Está en manos de nosotros que el apagón no llegue.

@MadamePapita

Conoce más

Temas recomendados:

 

Comentarios
Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación

Inscríbete a nuestros newsletters

Lo bueno que es estar informado y de una manera diferente desde tu correo electrónico.

Selecciona los newsletters que quieres recibir
Al inscribirte, aceptas nuestros T y C y nuestra Política de privacidad.
Infórmate rápido