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Tras los acercamientos del Gobierno con el Fondo Monetario Internacional (FMI), todavía no está claro qué buscará Colombia. Lo único concreto es que el presidente Abelardo de la Espriella anunció el 27 de septiembre pidió al organismo iniciar la misión técnica para evaluar la economía del país, la llamada consulta del Artículo IV. Pero si Colombia llegara a acudir al FMI para financiar el déficit de sus cuentas públicas, ¿cuánto costaría un crédito? ¿Qué tan caro saldría endeudarse con esa entidad?
Según un análisis del Centro de Pensamiento Económico ANIF, si Colombia accediera a una Línea de Precaución y Liquidez, una línea preventiva del Fondo y una de las dos opciones que ese centro ve más probables para el país, pagaría una tasa de 3,7 % efectivo anual.
Esa tasa aplicaría para un crédito de menos del 300 % de la cuota de Colombia. La cuota es el aporte que cada país miembro hace al FMI, y se define según el tamaño de su economía. De ella dependen su poder de voto y cuánto dinero puede pedir prestado, dado que los créditos del Fondo se miden como un porcentaje de ese aporte. La cuota de Colombia es de cerca de US$2.780 millones. Según ANIF, si el préstamo supera el 300 % de la cuota o se prolonga en el tiempo, el FMI suma sobretasas.
¿Qué tan costoso sería un crédito del FMI?
Para dimensionar la tasa de interés de un eventual crédito con el FMI, ANIF la compara con otra de las formas que tiene un Estado para conseguir plata: emitir deuda en los mercados internacionales. Es decir, vender bonos en dólares que compran inversionistas, a quienes el Gobierno les queda debiendo. Según el centro de pensamiento, el Plan Financiero actualizado del Gobierno busca cubrir sus necesidades con una mezcla de fuentes internas y externas, pero lo que tendría que conseguir afuera es muy alto frente a lo que el país ha necesitado históricamente, y ese financiamiento externo es caro. Ahí es donde, dice ANIF, cobra relevancia el acercamiento al FMI.
Hoy, por bonos en dólares con plazos similares, Colombia paga cerca de 6,6 %. La diferencia es de unos 290 puntos básicos, es decir, 2,9 puntos porcentuales a favor del crédito del Fondo. ANIF aclara, sin embargo, que la comparación es ilustrativa.
Las condiciones del FMI
¿De dónde sale ese 3,7 %? Según ANIF, a diferencia de lo que pasa en el mercado, el FMI no cobra una prima por el riesgo de cada país, es decir, un recargo por lo riesgoso que se vea el deudor. Sus créditos parten de la tasa de interés del DEG, que es de 3,1 %, y a esa le suman un margen de 60 puntos básicos. El DEG, o Derecho Especial de Giro, es la unidad de cuenta del FMI, y su valor se calcula a partir de una canasta de cinco monedas: dólar, euro, yuan, yen y libra esterlina. Esa suma es la tasa básica que el Fondo Monetario Internacional aplica a todas sus líneas para economías de ingreso medio como Colombia, incluida la Línea de Precaución y Liquidez.
Pero hay otros costos. Además de las sobretasas, el Fondo cobra un cargo por cada desembolso. Y si el país tuviera la línea aprobada pero no usara los recursos, solo pagaría una comisión anual.
No obstante, tampoco sería solo cuestión de pedirle plata al FMI.
Según ANIF, la Línea de Precaución y Liquidez exige a sus países deudores un desempeño sólido en al menos tres de cinco áreas: posición externa, política fiscal, política monetaria, sector financiero y calidad de los datos. El centro de pensamiento considera que Colombia podría cumplirlo gracias a la independencia del Banco de la República, la solidez de su sistema financiero y la calidad de sus estadísticas.
El problema iría por cuenta de la situación fiscal. Según ANIF, la línea de crédito no es autorizada a los países cuya deuda no sea sostenible con alta probabilidad o que necesiten ajustes considerables que todavía no hayan empezado de forma creíble. Por eso, como lo advierte el centro de pensamiento, el Gobierno tendría que anunciar medidas fiscales antes de pedirla.
Si Colombia no pasara ese filtro, ANIF ve como alternativa el Acuerdo Stand-By con el FMI, al que Colombia recurrió entre 2002 y 2006. No exige calificación previa y el ajuste se negocia dentro del programa, pero con más condiciones y una señal menos favorable para los mercados.
La Línea de Crédito Flexible, en cambio, ya no está sobre la mesa. El país la tuvo desde 2009, pero según ANIF el FMI suspendió el acceso porque los fundamentos y las políticas de Colombia ya no cumplían los requisitos. En octubre de 2025, el Gobierno canceló el acuerdo vigente, sin haber hecho desembolsos.
Acudir al FMI: ¿sí o no?
Para ANIF, en el contexto fiscal actual resulta positivo que Colombia explore un acercamiento con el Fondo. El centro de pensamiento recoge proyecciones del Gobierno según las cuales el déficit fiscal sería de 7,2 % del PIB este año, bajo el ajuste fiscal propuesto, y de 9,4 % el próximo: los más altos del siglo. La deuda neta, además, alcanza 56 % del PIB.
Dadas las circunstancias, las necesidades de financiamiento son elevadas: endeudarse cuesta caro y cubrir todo lo que se requiere en los mercados es difícil. Por eso, dice ANIF, es pertinente buscar alternativas.
La plata no sería lo más importante en las conversaciones con el FMI. Según ANIF, el principal valor de un eventual programa con el organismo no estaría solo en los recursos que pudiera aportar, sino en el respaldo que daría al ajuste que hoy necesita la economía colombiana, pues un programa con el Fondo establecería metas, compromisos y mecanismos de seguimiento para corregir los desequilibrios fiscales, lo que ayudaría a ganar confianza en los mercados.
El centro de pensamiento apoya esa lectura en dos antecedentes. En 1999, Colombia tuvo un acuerdo con el Fondo, lo cumplió y nunca hizo desembolsos, así que no quedó endeudada con el organismo. Ecuador, que obtuvo un programa en 2024, muestra que los recursos del FMI pueden complementar otras fuentes de financiamiento mientras dura el ajuste.
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gustavo(6016)•Hace 3 horasEL FMI NO SON LAS MONJAS DE LA CARIDAD.
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Olegario(51538)•Hace 2 horasNadie que preste dinero es monjita de la caridad, pero ese es el resultado de haber tenido gobiernos derrochones y populistas como el del señor GFPU. Con qué cree que se van a pagar las mesadas 13 y la de diciembre de los pensionados afiliados a Colpensiones? Con el oro del duende que está en una olla enorme al final del arco iris? Son CINCO billones el faltante, producto de la IRRESPONSABILIDAD de GFPU con la subida del SM.
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