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¿Ustedes sabían que existe la Sociedad Internacional de las Cápsulas del Tiempo? Resulta que la institución tiene su sede en Atlanta, en la Universidad de Oglethorpe. En uno de los edificios del campus se encuentra La Cripta de la Civilización, la cápsula del tiempo más grande y antigua del mundo, con una puerta que permanece sellada desde el 28 de mayo de 1940 y que no se abrirá al público hasta el año 8113. Será entonces cuando las generaciones futuras tendrán acceso a un archivo de más de 6.000 años de registros.
Cuando era niña, mis amigos del barrio y yo nos sentimos atraídos por lo que nos parecía una mina de arena blanca, semejante al talco de tocador, pero sin perfume. Nos dio por escarbar en ese rincón de un patio vecino, usando cualquier objeto que tuviéramos a mano. Yo corrí a la cocina de mi mamá y salí con una cuchara de metal, de las grandes, escondida debajo de la camiseta. En un punto de la excavación, empezaron a aparecer unas figuras que nos costó muchísimo sacar a la luz. Nada imposible para un grupo de intrépidos aventureros que, a esas alturas del partido, se creían personajes de La historia sin fin. Las figuras eran ángeles. Pequeños ángeles de yeso que metimos en un saco para que ningún adulto osara arrebatarnos el tesoro.
Cómo explicarles la emoción. ¿Se acuerdan de esa escena de la película Amélie? Cuando la protagonista encuentra la caja de metal con los recuerdos infantiles y la voz en off empieza a decir: “Solo el descubridor de la tumba de Tutankamón podría comprender la emoción de Amélie al encontrar este tesoro escondido por algún niño 40 años atrás”.
He recordado esos ángeles a lo largo de toda mi vida. ¿Quién los enterró ahí? ¿Será que la tierra se los tragó en medio de una tempestad o durante uno de sus bruscos movimientos? ¿De quién eran las manos que se dedicaron a esculpirlos?
Es alucinante ser la persona que descubre aquello que fue escondido con la intención de que alguna vez sea descubierto. Creo que en el gesto de enterrar algo, o de colocarlo en un hueco camuflado tras una baldosa, subyace un anhelo de preservación: dejar un mensaje para el futuro.
Esta mañana les pregunté a algunos amigos y conocidos qué pondrían en una cápsula del tiempo. Una instructora de pilates consideró nuestra tendencia al sedentarismo, dijo que su aportación sería uno de esos cilindros que sirven para dar masajes en la zona lumbar. Le pregunté a un actor y me dijo que él dejaría la poesía completa de Pedro Salinas. Después de dudar entre varios objetos relacionados con la escritura a mano, una maestra se decidió por un álbum de fotos. Las fotos se repitieron en la mayoría de las respuestas que recibí. Una librera me dijo: “Este es un ejercicio que lleva su reflexión”. Me pidió tiempo para pensar y al cabo de unas horas me respondió por escrito. Lo que describe en su respuesta, podría mostrarles a los que vendrán cómo disfrutábamos de las alegrías mínimas y de nuestra total entrega a los prodigios del asombro:
Guardaría una foto familiar en blanco y negro en la que están mi padre, mi madre, mi tía Tití, mi abuela Rosa y mi abuela Antonia, mi hermana y yo, celebrando mi 9º aniversario. Es la foto de una familia cualquiera, minúscula y anónima, con fondo de cocacola y torta de cumpleaños con filigranas de azúcar y velitas; una familia como tantas que ese año vieron con asombro y un poco de incredulidad que unos hombres hubieran caminado por la luna.
¿Qué pondrían ustedes en una cápsula del tiempo?
sorayda.peguero@gmail.com
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Edgar(22146)•Hace 16 minutosPondría la barbarie de nuestra civilización. Nuestra falta de empatía con la naturaleza y la degradación caótica de nuestros gobernantes. Encapsularia también nuestra dificultad para diferenciar la verdad de la demagogia, muestra de nuestro retroceso cultural.
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Maria Eugenia(56068)•Hace 17 minutosYo pondría una utopía,la paz de Colombia.
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rodrigo antino(78861)•Hace 20 minutosMe hizo Usted recordar "LA BIBLIOTECA DE ACERO" , GIOVANNI PAPINI. "GOG" "EL LIBRO NEGRO" Como las cápsulas del tiempo nos salvarán del olvido y la hecatombe. Léelo.
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Gines de Pasamonte(86371)•Hace 1 horaEse es buen interrogante, Sorayda y la respuesta de la librera me parece extraordinaria, el respeto y devoción por su familia, admirable, ¡de imitar! Le copiaría a la librera, por supuesto, pero además guardaría al Quijote y las obras de Shakespeare, Dostoyevsky y Gabo. Las obras pictóricas de Velázquez, Goya, Rembrandt y Caravaggio, la música de Bach, Mozart, Beethoven y Tchaikovsky. La poesía de Lorca, Blake, Whitman y León de Greiff. Muchas joyas más por supuesto.
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Gines de Pasamonte(86371)•Hace 1 horaEl cine de Kubrick, Coppola, Hitchcock, Herzog.
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