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En Yondó, Antioquia, los bosques de Barbacoas resisten una presión que parecía imparable. Entre 2005 y 2018, la deforestación en el área de influencia del proyecto alcanzó una tasa anual de 4,64 %. Hoy, la respuesta a la pregunta del título empieza a tomar forma: la conservación del bosque puede generar recursos para cuidarlo y crear oportunidades para quienes viven allí.
La experiencia reúne a ISA, mediante su programa Conexión Jaguar, y a la Fundación Biodiversa Colombia (FBC), con presencia permanente en la Reserva Natural de la Sociedad Civil El Silencio desde 2012. Su modelo de conservación combina protección forestal, restauración ecológica y trabajo comunitario en el Distrito Regional de Manejo Integrado Ciénaga de Barbacoas, en el Magdalena Medio. En 2026, la iniciativa recibió un reconocimiento en la categoría de bioeconomía del Premio BIBO de El Espectador.
De la confianza a los resultados
En 2009, la FBC comenzó a trabajar en la zona y decidió dedicar toda su capacidad técnica y humana en salvaguardar este patrimonio natural. Desde 2012, la FBC mantiene presencia permanente en la zona a través de la Reserva Natural de la Sociedad Civil El Silencio.
En 2017, ISA creó Conexión Jaguar, su programa de conservación y soluciones climáticas en América Latina, y, en 2019, ambas organizaciones empezaron a trabajar juntas en un proyecto de carbono REDD+. Hoy en día, esa alianza fue más allá y se convirtió en un modelo colaborativo de sostenibilidad ambiental, social y financiera de largo plazo para gestionar cerca de 15.000 hectáreas de ecosistemas estratégicos, dentro de un Área Clave para la Biodiversidad de importancia global.
Según los resultados del proyecto REDD+ para 2019 a 2022, la deforestación en el área fue de 0 %. En el área de influencia la tasa reportada pasó de 4,64 % a 0,76 %. El proyecto, en fase de verificación por ICONTEC, generó una reducción total de 145.198 toneladas de CO₂ equivalente para ese período.
El reparto de recursos explica buena parte del modelo de conservación. Según las cifras de la alianza, los ingresos REDD+ se distribuyen así:
- Más del 79 % se queda en el territorio, para conservación y bienestar comunitario. La mayor parte, más del 75 % del total de ingresos, son incentivos para propietarios que conservan sus bosques.
- Menos del 21 % corresponde a certificación y operación.
Así, la conservación del bosque en pie se vuelve una alternativa real frente a usos que antes exigían talarlo.
Un territorio que se restaura con su gente
En Bocas de Barbacoas, la conservación de los bosques ya muestra resultados concretos en la vida de las familias. Cerca de 70 hogares tienen hoy acceso a agua de mejor calidad y se han apoyado 21 huertos agroecológicos familiares, adaptados a las crecientes y bajantes de un territorio anfibio.

Las mujeres han sido protagonistas de la conservación. Desde 2020, el Colectivo de Mujeres de Bocas de Barbacoas lidera procesos de agroecología, viverismo y restauración alrededor de su comunidad; 20 lideresas han fortalecido su rol en la economía comunitaria.
La restauración también genera empleo. La Reserva El Silencio mantiene nueve puestos permanentes de guardabosques y viveristas, cerca de 23 empleos directos a hombres y mujeres sembradores de la comunidad y unas 20.000 plántulas nativas se han comprado a viveros familiares y comunitarios.
Durante 17 años de aprender a restaurar el Magdalena Medio, la FBC ha sembrado más de 65.000 plántulas nativas que nutren la estrategia de restauración. De estas, unas de 20.000 fueron adquiridas directamente de viveros familiares de la comunidad. Muchas crecieron en bolsas de leche recicladas: cerca de 30.000 bolsas fueron recogidas en ciudades del país y reutilizadas en los viveros, una muestra de economía circular aplicada a la restauración.
Tecnología al servicio del bosque
Seis años de monitoreo han revelado la riqueza del lugar:
- 295 especies de aves
- 69 de mamíferos
- 50 de reptiles
- 34 de anfibios
- Más de 1.000 plantas leñosas
Entre ellas hay 28 especies endémicas y 25 amenazadas según la Lista Roja de la UICN, tres de ellas en peligro crítico.
Para medir la deforestación y los resultados de la conservación en el territorio, el proyecto desarrolló el modelo de inteligencia artificial ChapU-Net en alianza con Microsoft AI for Good y CinfonIA, de la Universidad de los Andes, que identifica la cobertura boscosa con imágenes satelitales a una escala más detallada y con mayor precisión que los métodos convencionales. Lo complementan cámaras trampa, imágenes de drones, ADN ambiental y monitoreo acústico pasivo apoyados por inteligencia artificial con aliados como Microsoft AI for Good, CinfonIA, el Instituto Humboldt, ETH Zurich y Huawei, entre otros. Barbacoas fue además pionero mundial en el uso de SPARROW, dispositivos automatizados de Microsoft que funcionan con energía solar y registran sonidos e imágenes de la fauna en lugares remotos.
Lo que viene
La siguiente fase busca llevar la conservación a una nueva escala: restaurar hasta 5.000 hectáreas mediante un proyecto de carbono por restauración de bosques naturales (ARR), empezando por 2.000 ha en predios de la Reserva y otros predios aliados. La meta es conectar más de 10.000 hectáreas de bosque continuo, la mayor extensión en las tierras bajas del Magdalena Medio, y capturar cerca de dos millones de toneladas de CO₂ en 40 años.
Hace menos de una década, este paisaje perdía casi el 5 % de sus bosques cada año y parecía condenado a convertirse en potrero. Hoy, en los mismos lugares, hay haciendas ganaderas que ahora son Reservas Naturales de la Sociedad Civil, guardabosques con empleo estable, un colectivo de mujeres que venden las plántulas con las que se restauran los bosques, estrategias de restauración ecológica establecidas y un territorio que logró bajar su tasa de deforestación por debajo de 0,76 %. El bosque que antes se tumbaba para producir, hoy produce en pie.
Barbacoas deja una lección para otras regiones del país: la conservación funciona cuando se construye desde el territorio, se sustenta en la ciencia y genera bienestar para quienes cuidan el bosque todos los días.