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Francia amaneció este martes con relativa calma, pero manteniendo los toques de queda en varias de sus ciudades, con helicópteros vigilando las plazas de París y con los primeros juicios para los detenidos, tras un fin de semana de saqueos y enfrentamientos que estallaron al margen de las protestas multitudinarias contra el costo de vida en el país.
El primer ministro, Sébastien Lecornu, aseguró que las restricciones nocturnas decretadas el lunes en barrios de París, Lyon, Burdeos, Lille y Niza “contribuyeron a la calma” y anunció “nuevos toques de queda” para la noche del martes “donde la situación lo requiera”. La policía, por otro lado, continúa haciendo barridos de los principales focos de protesta, como la plaza de la República en París, con helicópteros que han incomodado a algunos de los habitantes.
“Durante parte de la noche hubo helicópteros que sobrevolaban la zona y comprobaban que no hubiera pequeños grupos formándose”, le contó a la AFP Sylvain Courant, vecino del barrio de Les Halles. “Es un poco opresivo”, agregó.
Violencia callejera en Francia
Lo del sábado, según la prensa francesa, ha sido catalogado como uno de los peores episodios de violencia callejera en años. Hubo edificios públicos incendiados, como el ayuntamiento de Limoges, y tiendas saqueadas, con imágenes que dieron la vuelta al mundo y llevaron a países como Estados Unidos, China y Alemania a pedirles prudencia a sus ciudadanos en Francia.
“Lo que vimos el sábado fue realmente un nivel de violencia excepcional, incluso para los estándares franceses”, resumió Jon Henley, corresponsal de The Guardian.
Más de 2.500 personas han sido detenidas tras los desmanes del sábado. Según el ministro de Justicia, Gérald Darmanin, 149 ya están en detención provisional o en prisión, una cifra que seguirá subiendo porque este martes unas 40 personas más pasarán por los tribunales de París.
Uno de los primeros en ser juzgados fue Manuel, un cocinero temporal de 21 años sin antecedentes. Aseguró que viajó desde el centro del país a París “por un impulso” para celebrar su cumpleaños con su novia y hacer una barbacoa.
Esto, según él, explicaba lo que llevaba en la bolsa cuando lo requisaron: botellas de vidrio, trapos y un encendedor. Para el fiscal, sin embargo, era el “equipo perfecto” para un cóctel molotov. Dos videos encontrados en celulares lo mostraban intentando lanzar esos artefactos y, días antes, le había preguntado a ChatGPT: “¿Cómo protegerse de un cóctel Molotov?”.
“Para mí, una manifestación tiene que ser pacífica”, dijo antes de salir directo a prisión a cumplir dos meses de pena.
Lecornu se ha burlado de los saqueadores llamándolos “genios” por robar con la cara descubierta. En el centro de seguridad del transporte de París, al menos diez personas revisan videos de redes sociales y cámaras para identificar a quienes estuvieron detrás de los disturbios.
“La persona puede decir: ‘No, no soy yo’, pero si vemos su rostro en el video…”, explicó una de las responsables a la AFP.
El ministro de Economía, Roland Lescure, anunció préstamos sin intereses de hasta 50.000 euros para los comercios afectados, que estarán disponibles desde el viernes mientras llegan los pagos de las aseguradoras.
El Parlamento, además, alcanzó un acuerdo para abrir una investigación sobre las protestas y la respuesta policial, criticada desde orillas opuestas: unos dicen que fue insuficiente, otros, que fue demasiado dura.
Lecornu se reunirá con los sindicatos el miércoles y con los partidos el jueves. La presión llega de todos lados, y Marine Le Pen, candidata de la extrema derecha, calificó los disturbios de “llamado de atención” que expuso una “profunda crisis” de autoridad.
Todo esto ocurre a seis meses de las elecciones en las que el país escogerá al sucesor de Emmanuel Macron. Mientras tanto, el presidente recorre el Golfo para bajar los precios del costo de vida, la principal razón que encendió la protesta: Desde allí consiguió 200.000 toneladas adicionales de diésel al mes de Emiratos Árabes Unidos y Baréin, que con lo pactado con Arabia Saudita suman 295.000 toneladas, algo más de apenas el 10 % del consumo francés.
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ML(11374)•Hace 3 horasFrancia vivió su propio caballo de troya, seguirán dormidos? O que mas les falta para que abran los ojos. Los hechos hablaron y es claro cual es el panorama.