Publicidad

Elecciones, elecciones…

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

/

En las semanas que se avecinan tendremos varias elecciones cruciales, pues decidirán, entre otras cosas, si la extrema derecha podrá mantenerse, retornar o treparse al poder en los respectivos países.

Este 25 de octubre, Lula y Bolsonaro protagonizarán un cabeza a cabeza en Brasil. Lula ha venido remontando, ¿pero le alcanzará? Mucho de lo que ocurre allí tiene un claro aire de familia con nuestra reciente segunda vuelta: en estilo, en contenido; la división del país en dos mitades; la izquierda defendiendo la democracia liberal, la extrema derecha poniéndose la camiseta de la rebelión; el contraste entre política social y seguridad; el intento de Bolsonaro de crear un pánico moral alrededor del tema, apoyado en “expertos” que pontifican, con consecuencias desastrosas que después se escamotean (¿les suena conocido?); el peso de la religión en la conformación de las preferencias; las encuestas sirviendo cada vez menos como guía para hacer predicciones plausibles; y así sucesivamente.

Todo esto revela cómo ha cambiado el mundo tan abruptamente en los últimos años. Las elecciones a mitad del término presidencial en Estados Unidos —nosotros teníamos algo parecido, que de manera muy cafetera llamábamos “mitaca”— de noviembre son aún más radicales en ese sentido, aunque también muestran las continuidades (comenzando por el enredadísimo sistema electoral de ese país). Si no me equivoco, se elegirá toda la Cámara, aproximadamente un tercio del Senado y los gobernadores de los estados. El evento tiene peso global; en particular, tendrá consecuencias para Colombia. A propósito: nótese el déficit democrático implicado en que carecemos de injerencia en el resultado, pero, a la vez, sus implicaciones pueden incidir seriamente en la trayectoria de nuestro país (también en las nuestras, como individuos).

El significado fundamental de estas elecciones gringas de mitaca es el siguiente. En su segundo mandato, Trump se radicalizó, pero también contó con el control de todas las ramas del poder público: el Ejecutivo, el Judicial (obteniendo las mayorías en la Corte Suprema y menoscabando la convención de que el Departamento de Justicia mantenía alguna independencia del presidente) y el Legislativo (obteniendo mayorías en las dos cámaras). En contravía de la tradición republicana, aumentó el control del poder federal sobre los Estados. Ha contado, pues, con pocos contrapesos, y sí que le ha sacado jugo a la situación. Estas gentes (me refiero a los extremistas de derecha) nunca se hacen la pregunta de Echandía (“¿el poder para qué?”). Tienen objetivos claros y los persiguen sin pudores.

¿Pero qué pasa si ese margen de maniobra, con pocos límites, se ve restringido? Trump ha cometido toda clase de crímenes. Se ha ganado el odio de sectores amplios de la población y del sistema político. Su cauda lo sigue con un servilismo inaudito, pero esto depende de su capacidad de ganar contra toda expectativa. Si esta queda en cuestión, habrá fracturas.

Le puede interesar

Aquí la incertidumbre es total. Trump está contra las cuerdas, pero el Partido Demócrata, un poco como nuestra selección masculina de fútbol, es especialista en ganar los amistosos (es decir, los sondeos) y perder los torneos. La capacidad predictiva de aquellos está en duda (un fenómeno también global). Además, los dos partidos han competido también en la manipulación de los distritos electorales (el llamado “gerrymandering”). Si la democracia es, desde este punto de vista, un sistema en el que los electores escogen a sus candidatos, en los Estados Unidos esto ha derivado cada vez más en uno en el que los candidatos escogen a sus electores.

No hablemos ya de otra fuente de desasosiego: ¿aceptará el presidente en ejercicio los resultados si le resultan desfavorables? Que no lo querría hacer está muy claro; la duda es si podrá negarse a hacerlo. De nuevo: ¿se imaginan a alguien haciendo sensatamente esta pregunta hace diez años?

Y entre los choques que protagonizan estos dos gigantes, tendremos las votaciones en España, Bulgaria, Israel (¿seguirá Netanyahu?), pero se me acabó la cancha…

Conoce más

 

Comentarios
  • Atenas(06773)•Hace 29 minutos
    Con su clásico sectarismo, Pacho sin fortuna, se despacha con burda lectura sobre las elecciones del 25/10 en Brasil y 03/11 aquí en USA, y en el fondo de sí tiene claro q’ si en ambos casos ganan Bolsonaro y el partido republicano correspondiente/, esa será la partida de defunción de la extrema izquierda en toda América y consecuente/ especie en vía de extinción.Empero, aguarda tener espacio pa un respirito y ver si son capaces de reencaucharse, vana esperanza esa: su fin está marcado.Atenas
Lo que es tendencia

Inscríbete a nuestros newsletters

Lo bueno que es estar informado y de una manera diferente desde tu correo electrónico.

Selecciona los newsletters que quieres recibir
Al inscribirte, aceptas nuestros T y C y nuestra Política de privacidad.
Infórmate rápido