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Torre de Tokio: Analizar desde el estilo clásico: dádivas canarias


Gonzalo Robledo * Especial para El Espectador, Tokio

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Columna para acercar a los hispanohablantes a la cultura japonesa.

Adorno en el aeropuerto de Gran Canaria representando el gran can que, según la tradición, origina el nombre de archipiélago canario.
Adorno en el aeropuerto de Gran Canaria representando el gran can que, según la tradición, origina el nombre de archipiélago canario.
Foto: Gonzalo Robledo

Para enterarme de cómo la historia de un crimen ocurrido en el Japón feudal puede ser filmada en Occidente visité las Islas Canarias, territorio español que ofrece generosas deducciones fiscales a los cineastas de todo el mundo, gracias a los fondos que recibe por ser región ultraperiférica de Europa.
(Lea más columnas de Gonzalo Robledo sobre Japón).


“Aquí se rodaron escenas de ‘La ‘Guerra de las Galaxias’, ‘La Mujer Maravilla’ y la serie ‘El Zorro’”, me dice Ramón, un coordinador local que se siente orgulloso de la versatilidad de los paisajes canarios y de las fuertes conexiones de la arquitectura de las islas con el mundo americano. 


Antes de iniciar el recorrido, Ramón me explica que su gentilicio no tiene nada que ver con ningún pájaro, sino, según una tradición que se remonta a Plinio, de los perros (canis) que había en la isla, aunque los especialistas discuten el origen. 


Aparte de llamar papa a la patata y hablar con un acento cuya musicalidad resuena a costa caribeña, las Islas Canarias están conectadas con el descubrimiento, la conquista y la colonización por ser el último territorio gobernado por Europa, donde carabelas, naos y galeones se aprovisionaban antes de cruzar el Atlántico. 


El trazado urbano de cuadrícula de los principales puertos estratégicos de las Indias, como Cartagena en Colombia, La Habana en Cuba o San Juan de Puerto Rico, se probó primero en La Laguna, ciudad canaria fundada en 1496. 


Los viajes de ida y vuelta nunca terminaron. 
“Mi bisabuelo emigró a Cuba, conoció allí a la hija de otra familia canaria, se casaron y regresaron a Gran Canaria”, me cuenta Ramón para cerrar con broche de oro el primer día de exploración. 


Los paisajes de pinos y costas volcánicas que me mostró podrían pasar por algún rincón de Kagoshima, el puerto japonés situado frente a un majestuoso volcán activo donde llegó en 1549 Francisco Javier, el jesuita navarro considerado el primer español en visitar el archipiélago nipón. 


Como la historia que queremos contar esta adobada con una trama detectivesca, busco antecedentes literarios de ese género en Canarias y encuentro un relato titulado “La señorita de compañía”, firmado por Agatha Christie. 


Se trata de un crimen protagonizado por una pareja de mujeres inglesas que nadan en una recluida, pero encantadora playa canaria y un médico paisano suyo que hace las veces de narrador. 


El relato se le ocurrió a la maestra del suspenso en su visita a las Islas Canarias, realizada en 1927, acompañada de su hija Rosalind y su dama de compañía quien, a juzgar por el argumento, fue la que inspiró un personaje que motivado por una causa noble comete un crimen. 


* Periodista y documentalista 
colombiano radicado en Japón. @RobledoEnJapon

Por Gonzalo Robledo * Especial para El Espectador, Tokio

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Comentarios
  • Atenas(06773)•25 de octubre de 2026 – 05:50
    Muy interesante columna la tuya, Gonzalo Robledo. Hoy de algo nuevo me entero. Atenas
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